La entrada de “Calling Elvis”, la primera pista del álbum “Dire Straits on the night”, iniciaba la transmisión.
—Once de la noche en ciudad de Lima: aquí empieza “Olla de Grillos” —decía uno de nosotros, uno de Los Grillos de Medianoche, tras el estallido de la guitarra de Mark Knopfler.
Continuaba la pista mientras saludábamos a los oyentes y anunciábamos a nuestros falsos auspiciadores. Entonces la noche paraba las orejas, subía el volumen y soltábamos la primera canción. Uno tras otro, los temas que más nos gustaban, las joyas de nuestras ciditecas, dejaban su morada digital, atravesaban los circuitos electrónicos del reproductor y salían por los aires de Lima Norte a surfear por las ondas de los 99.5 MHz de la frecuencia modulada. «Buena música, loco; bien», dijo alguien en la primera llamada telefónica desde el Callao. «Socio, ¿cómo se llama esa que acaban de poner?», preguntó después, otro, desde Comas. «Hablen menos y pongan más música, pe», reclamaron desde San Martín. The Cure, Pink Floyd, The Smashing Pumpkins; Talk Talk, Suzanne Vega, The Ramones; The Sundays, Suede, Luz Casal; Radio Head, Virus, New Order; Sex Pistol, Javier Curruchaga, Morrisey; James, Iggy Pop, Interpol; Lightning Seeds, Bjork, Manolo García; Edie Brickell, David Bowie, Fleetwood Mac y un largo etc, llegaban a su destino y sonaban en los parlantes de los radio oyentes, como grillos de medianoche.