<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955</id><updated>2012-01-17T08:07:36.962-08:00</updated><title type='text'>Anotaciones en la servilleta</title><subtitle type='html'>Ulises Gutierrez</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>84</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-1899891862916960024</id><published>2012-01-16T17:35:00.001-08:00</published><updated>2012-01-17T08:07:36.973-08:00</updated><title type='text'>Laberintos</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-91RGMfpfslY/TxTQkXfdWjI/AAAAAAAAArI/hzbycUFmOP4/s1600/laberintos.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 274px; height: 184px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-91RGMfpfslY/TxTQkXfdWjI/AAAAAAAAArI/hzbycUFmOP4/s320/laberintos.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5698408751730350642" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="xxmsonormal" style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify; background:#FFF4EB"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond, serif; "&gt;El teléfono de mi oficina suena. ¿Hola?, respondo con la parquedad de un empleado público que está harto de teclear el computador y responder llamadas reclamando por la burocracia del Estado. Por fin te encuentro, dice una voz de mujer, al otro lado de la línea. No la reconozco. Me quedó en silencio. Te llamé en la mañana y no estabas, agrega mientras yo sigo adivinando. ¿J?, digo luego de unos segundos. Claro, dice ella como si acabáramos de conversar hace instantes. ¿Cómo estás? Bien, digo con una sonrisa y dejo de teclear el computador.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="xxmsonormal" style="margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; background-color: rgb(255, 244, 235); background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond, serif; "&gt;A las mujeres de mi vida las he clasificado en tres grupos: las que me dijeron: «yo te amo, Uli»; las que repitieron: «yo te quiero mucho, Uli» y las que espetaron: «no, Uli, amigos nomás». J, me dijo las tres frases, por eso tiene licencia para hablar.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="xxmsonormal" style="margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; background-color: rgb(255, 244, 235); background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond, serif; "&gt;¿Cómo estás?, continúo. Bien, dice J y me cuenta qué ha sido de su vida al otro lado del mundo; del tiempo que ha pasado, de los avances de su bebé, de sus líos con el idioma, de lo lejos que le queda ahora el Perú. Yo escucho. Siempre fue así: la mujeres de mi vida hablaban y yo escuchaba. De vez en cuando preguntaba algo, decía algo para hacerlas reír. A veces lo lograba; a veces, no, yo era muy feliz cuando las veía reír. ¿Y tú cómo estás?, vuelve a preguntar. La voz de un bebé que aprende sus primeras palabras suena a su lado. J le habla como si el niño fuera un adulto. El niño le responde en su idioma de bebé. Estoy bien, respondo, jodido con el trabajo, tú sabes. El niño vuelve a hablar. Ella le responde. Los escucho. Viajo en el tiempo y regreso a Huancayo, cuando yo tenía cinco años. Me acuerdo de la vez que me extravié a la salida de la escuela cuando confundí el autobús y terminé en un lugar desconocido, fuera de la ciudad. Recuerdo cómo hice para regresar a casa cuando por fin me di cuenta de dónde estaba. Recuerdo que caminé como un nómade por las chacras de Uñas, las calles de San Antonio, las veredas de la calle Real. Recuerdo que caminé toda la tarde, preguntando, tanteando, recuerdo que llegué a casa ya casi de noche. Y recuerdo que mi madre me abrazó llorando al verme. Leí tu último post, dice J, el del taxista al que no querías hablar. Me reí un montón. Qué bueno, digo. Con lo difícil que es sacarte a ti las palabras. Yo no hablo, yo escribo, respondo. J ríe y ahora me cuenta lo bien y lo mal que le va en su matrimonio. La escucho. ¿No te quito tiempo?, pregunta. No, respondo. Le aconsejo como si yo alguna vez hubiera estado casado. Ríe con mis sugerencias. ¿Hay luna llena allá?, me pregunta. Sí, digo. Aquí se ve mucho más grande, dice, inmensa, como una pelota blanca. Aquí la luna está como siempre, digo, blanca como el ojo de un cíclope que nos mira de bien arriba. Bueno, Uli, te dejo, me dice después de media hora de hablar, fue rico conversar contigo. Para mí también, digo. Gracias por llamar. Otro día te llamo, se despide. Claro, claro, digo. Cuelga. Se va.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="xxmsonormal" style="margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; background-color: rgb(255, 244, 235); background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond, serif; "&gt;Dejo mi escritorio. Salgo de la oficina, camino hasta la máquina expendedora y compro una botella de agua. Bebo un sorbo. Camino hasta el vitral que deja ver la laguna artificial que hay en frente del edificio, veo a los patos nadando lentos como barquitos de papel. Pienso en las mujeres de mi vida. Algunas aún se acuerdan de mí. A veces me escriben, me llaman, me visitan; el resto, la mayoría, ya me enterró. Pienso en las últimas, en las que me enterraron. Miro al cielo. No hay luna, hay un sol dorado y radiante. Bebo otro sorbo de agua y celebro que estoy vivo; que sobreviví a ellas, que más de una vez estuve perdido, pero supe encontrar el camino de regreso a casa.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-1899891862916960024?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/1899891862916960024/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2012/01/laberintos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/1899891862916960024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/1899891862916960024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2012/01/laberintos.html' title='Laberintos'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-91RGMfpfslY/TxTQkXfdWjI/AAAAAAAAArI/hzbycUFmOP4/s72-c/laberintos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-6628276831027904341</id><published>2012-01-06T17:49:00.000-08:00</published><updated>2012-01-06T17:52:11.593-08:00</updated><title type='text'>Los Grillos de Caral</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-hPDM68Xyi5c/TwelO09jIII/AAAAAAAAAqw/L_8pSYLbTvo/s1600/DSC06977.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 180px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-hPDM68Xyi5c/TwelO09jIII/AAAAAAAAAqw/L_8pSYLbTvo/s320/DSC06977.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5694701927986831490" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%; "&gt;Hoy falté al trabajo. Después de 15 años de asistir puntualmente al mismo empleo, sin haber faltado nunca, ni por un descanso médico, anoche hice planes, dormí de largo hasta las ocho y no le hice caso al despertador. Desayuné en casa, leí el periódico, encendí el Elefante Gris y con la música a todo volumen pasé por Mayolo, Universitaria, Gamarra y, como en los buenos tiempos, recogí a mis amigos para irnos de viaje. Julio, Elvis y yo: Los Grillos de Medianoche, como en los buenos tiempos. Como en los buenos tiempos, llenamos el tanque con gasolina, el cooler con bebidas, el plano de rutas con marcas de viaje. Y abandonamos Lima. Los arenales de Ancón, la variante de Pasamayo, la bajada a Huaral. Las playas de Chancay, los desiertos de Huacho, los cañaverales de Vegueta y tres horas después de Lima, por fin la ciudad perdida de Caral. Según el carbono 14, Caral tiene 5000 años, dice el guía, mientras Los Grillos caminamos en medio de las pirámides de barro y piedra que se yerguen cónicas y monumentales en medio del desierto lunar, como icebergs marrones sobre una Antártida de arena. La ciudad más antigua de América, agrega; 3000 personas vivían aquí en este valle, en estas construcciones, dedicadas al comercio y la agricultura, cuando en el resto de América, los hombres caminaban nómades y recolectores. ¿Y por qué aquí y no en otro lugar de América?, preguntamos, ¿Qué tenía de especial? Aún no lo sabemos, responde. Aquí no se encontraron armas de guerra, lo que nos hace concluir que no guerreaban con nadie; Esta ciudad era una colectividad humana de comerciantes, agricultores, pescadores y artistas. ¿Artista? Sí, artistas, y el guía nos muestras las flautas de hueso que encontraron en las excavaciones. 5000 años de música, decimos Los Grillos, y celebramos. 5000 años de ingeniería, y reímos. Y caminamos al pie de las pirámides como si alguna vez hubiéramos sido parte de esos músicos y de esos ingenieros. Como si hubiera sido ayer que estudiamos juntos en la universidad, como si hubiera sido ayer que tocábamos juntos en los rincones de Lima. Y nos tomamos fotos como en los viejos tiempos. Y alucinamos que tocamos en el anfiteatro de Caral, mismo Pink Floyd en Pompeya. Y caminamos, caminamos y caminamos hasta que se hace de noche. Y nos metemos de nuevo a la panza del Elefante Gris. Y vagamos por la oscuridad del desierto oyendo música. Escucha esto, huevón. ¿Te acuerdas de esta? Esta versión es más paja, huevón: escucha. Y nos jodemos como niños en un viaje de vacaciones. Y nos matamos de risa, como en los viejos tiempos. Como en esos tantos viajes que hemos hecho juntos por el Perú y América. Y regresamos a casa. Silenciándonos, adormeciéndonos cada vez más a medida que nos aproximamos a Lima, como si adentro, nuestras mentes comprendieran, poco a poco, que ya no tenemos 20 años, que ya no somos estudiantes, que ahora hay obligaciones, que mañana debemos explicar porqué no fuimos a trabajar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-6628276831027904341?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/6628276831027904341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2012/01/los-grillos-de-caral.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/6628276831027904341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/6628276831027904341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2012/01/los-grillos-de-caral.html' title='Los Grillos de Caral'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-hPDM68Xyi5c/TwelO09jIII/AAAAAAAAAqw/L_8pSYLbTvo/s72-c/DSC06977.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-2315808682992618886</id><published>2011-12-21T18:02:00.000-08:00</published><updated>2011-12-21T18:12:05.859-08:00</updated><title type='text'>Intercambio de regalos</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-rrasNudP2ho/TvKPyu2Z87I/AAAAAAAAAqk/aIocnXQMHa0/s1600/regalo.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 231px; height: 218px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-rrasNudP2ho/TvKPyu2Z87I/AAAAAAAAAqk/aIocnXQMHa0/s320/regalo.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5688767381054813106" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="x_xmsonormal" style="margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; font-family: 'Times New Roman'; margin-top: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: rgb(255, 244, 235); "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="xxmsonormal" style="text-align: justify;margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; "&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond, serif; "&gt;Odio el intercambio de regalos. Me refiero a ese tonto juego en el que uno hace como que tiene mil amigos y que mil amigos lo quieren a uno. Lo odio porque si ya es un dilema escoger un regalo para un verdadero amigo, lo es mucho más para gente que apenas conozco; o peor aún, para gente a quien no tengo interés de conocer. Por fortuna, esta navidad a nadie se le ocurrió martirizarme con eso. Después de varios años en los que, coactado por el «ya pues, Uli, no seas aburrido» de algunas mujeres, el «ya pues, Uli, mira que todos estamos participando», esta vez he podido concentrarme en hacer un verdadero regalo. Uno especial, uno que le hago a las personas imprescindibles en mi vida, uno que hago con mis propias manos, uno que me toma días de diseño, semanas de trabajo; uno que esta vez es para mi gran amigo Julio Amenero (bajista de Los Grillos de Medianoche), uno que debí haber entregado hace más de un año como presente matrimonial.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="xxmsonormal" style="text-align: justify;margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; "&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond, serif; "&gt;Lo tengo. Lo envuelvo con papel de regalo y lo cubro con una bolsa gigante de plástico porque mi regalo debe tomar un avión, volar al extranjero, y reposar erguido en su destino final. Lo introduzco en la maletera del Elefante Gris y parto al aeropuerto para su entrega. Estaciono el Elefante cerca de las Llegadas Internacionales y camino hasta la sala de espera por donde habrá de aparecer Julio arribando de los EEUU. Hora y media después de lo programado, aparece en el hall empujando un coche con sus maletas. ¡Grillete!, grito al verlo. Nos abrazamos. Me tocó la luz roja, huevón, dice y me cuenta todo lo que tuvo que explicar a los de Aduanas por los regalos que ha traído. Ahí tengo tu merca, dice luego y me muestra el estuche gigante de una guitarra eléctrica que sobresale sobre las maletas. La noticia me pone ansioso como un niño que va a recibir su regalo de navidad. Ya quiero tener la guitarra en mis manos, probarla, olerla, escucharla. Caminamos al parqueo. «Huevón» por aquí, «huevón» por allá, nos ponemos al día en nuestras vidas y nos matamos de risa. Llegamos al Elefante Gris. Me entrega el estuche gigante de guitarra. Lo abro. Un hermoso modelo Epiphone rojo sale de las entrañas. Lo tomo como quien toma una joya. Está bien paja, huevón, digo. Pego la guitarra a mí, toco algunos arpegios mientras Julio me explica las bondades acústicas. Gracias, huevón, te pasaste, digo con la felicidad de quien ha recibido lo que tanto esperaba. Aquí está el resto de la merca, dice Julio y me entrega el resto de pedidos que he hecho con meses de anticipación: El CD del «Adventures in Coverland» de Girl in a Coma, el libro «Race for the South Pole» de Roland Huntford acerca del diario de Amundsen y Scott sobre la exploración del Polo Sur. Gracias, grillete, digo y otra vez me pongo como un niño. Abrazo de nuevo a mi amigo. Ahora es tiempo de mi regalo, digo y abro la maletera del Elefante Gris. Mal y tarde, aquí está mi regalo de bodas, grillete, y le entrego la bolsa negra. ¿Qué es?, pregunta. Un cuadro, digo y yo mismo le quito el sobre para que no se dañe. Entonces muestro el lienzo gigante, en blanco y negro, de un indígena quechua cargando un arívalo. ¡Shusha!, grita Julio. ¿Tú lo pintaste? Claro, pe, grillete, con estas manos sarmentosas. Está bien paja, huevón, vuelve a decir. Lo voy a colgar en «El Inti», dice refiriéndose al restaurante de comida peruana que Julio tiene en New Jersey. Nos abrazamos. Regalo número dos, digo y le entrego un ejemplar de «Ojos de pez abisal». ¡Shusha! «Para Julio. Por tantos años, tanta música, tanta amistad», dice la dedicatoria que he escrito con tiempo, que he pintado con paciencia, con el alma agradecida, con estas manos sarmentosas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-2315808682992618886?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/2315808682992618886/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/12/intercambio-de-regalos.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2315808682992618886'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2315808682992618886'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/12/intercambio-de-regalos.html' title='Intercambio de regalos'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-rrasNudP2ho/TvKPyu2Z87I/AAAAAAAAAqk/aIocnXQMHa0/s72-c/regalo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-9019869432375066211</id><published>2011-12-08T08:35:00.000-08:00</published><updated>2011-12-11T10:34:19.592-08:00</updated><title type='text'>Complicidad</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-eU4gcSB13JM/TuDqBPXEvKI/AAAAAAAAAqU/5h1_BwLmuFs/s1600/auto%2Bde%2Bnoche.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 168px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-eU4gcSB13JM/TuDqBPXEvKI/AAAAAAAAAqU/5h1_BwLmuFs/s320/auto%2Bde%2Bnoche.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5683800036765645986" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; font-size: 19px; line-height: 21px; "&gt;Salgo de casa para viajar a Huancayo a presentar “Ojos de pez abisal”. Una muda de ropa dentro de la mochila en mi espalda y una caja con 50 libros es todo mi equipaje. La caja pesa tanto que apenas puedo llegar caminando hasta el paradero. Detengo un taxi. A la agencia de ETUCSA, en San Luis, digo. No, ahí no voy, responde el taxista y arranca casi pisando mis pies. Lo mismo hacen los siguientes cuatro, hasta que uno por fin acepta aventurarse fuera de Los Olivos. 15 soles, dice el chofer, un tipo con un auto tan avejentado como él. Dudo en tomarlo, pero se me hace tarde y no estoy para esperar más. Lo abordo y me siento atrás. La noche, los autos y las luces me traen otra vez a la mente los líos que, desde hace días, tengo atravesados en el cuerpo por causa de una amiga que ya no quiere ser mi amiga. Qué problema, ¿no?, dice el taxista subiendo el volumen de la radio: el locutor habla de la disfunción eréctil. Ah, sí, respondo. El chofer trata de hacerme conversación con ese tema, pero mi frío “si”, “no” lo enmudece. El taxi enrumba por Izaguirre y acelera al entrar a la Panamericana. ¿Está bien el programa o quiere escuchar música?, pregunta ahora. No, así está bien, respondo; prefiero no arriesgarme a ser torturado con alguna canción horrorosa. El taxi sube el puente sobre Angélica Gamarra. ¿Se va de viaje?, vuelve al ataque. No digo nada, hago como que no he escuchado. El taxista se rinde y no dice nada más. Pasa el puente sobre Tomas Valle, Fiori, Habich como un bólido de carreras. Nadie habla, sólo la radio, ahora dando tips para superar la disfunción eréctil. Vuelvo a mis líos, pero luego me digo que no debo pensar en eso, que el viaje me hará bien para pensar y me pregunto cómo estará el clima en Huancayo. Imagino el valle verde por las lluvias, las nubes gordas y blancas, el cielo azul; y cuando me hago la idea de un sol sonriente, un ruido acompasado me revienta los pensamientos. Ploc, ploc, ploc, ploc, ploc, ploc. ¡Pucha, la llanta!, dice el taxista. Maldita sea, digo yo. Me asusto. Zarumilla no es precisamente un lugar apacible para detenerse a cambiar las ruedas: transito todos los días por ese punto camino a mi trabajo y he visto asaltantes saliendo de la nada, como lobos que salen de un bosque, rompiendo la luna de los autos en pleno día para despellejar a sus ocupantes. El taxi se orilla a la altura del puente a Piñonate. No se preocupe, lo cambiaré rapidito, dice el taxista y me deja dentro del auto. Salgo de inmediato y me paro a un costado para hacer de vigilante. Miro el reloj: 9 y 30, la hora en que los lobos tienen deseos, hambre, sed. Miro alrededor: unas personas caminando a lo lejos, los autos pasando a toda velocidad con los ojos encendidos. Pienso en detener otro taxi, pero ¿quién podría detenerse en un lugar así? Me acerco al taxista: se esfuerza en levantar la gata. No habla. Una mujer aparece. La miro. Cruza la calle. Tira la bolsa que lleva en la mano sobre el cerro de basura que alza a un costado de la vía y regresa. Me mira. Me asusto. Veo alrededor por si hay alguien más y esto es el inicio del asalto. No hay nadie. La mujer pasa delante del taxi mirando el interior y camina hacia mí. Pienso en mi equipaje. ¿Qué ha pasado?, pregunta. Nada, respondo fingiendo tranquilidad. Mira al taxista, este sigue sin hablar, absorto en retirar los pernos. Quítense de aquí al toque, advierte la mujer; aquí los van a dejar como pollos pelados, agrega con un tono de orgullo y compasión. Se va. Pienso en mi ipod, mi cámara, el dinero que llevo en la mochila, ¡la caja de libros! y me imagino siendo despojado de ellos por la jauría de lobos que en cualquier momento saldrán del bosque de casas sahumadas por el hollín y la noche. Mi corazón late más. Camino a la puerta del taxi. Me detengo. El locutor ahora atiende llamadas del público y le hace preguntas a su invitado. Camino, vigilo, camino. ¡Yastá!, dice el chofer con la llanta pinchada en la mano. ¿Ya?, digo con la duda de que haya cambiado la rueda tan rápido. ¡Yastá!, repite con la respiración agitada. Lo ayudo a abrir la maletera. Metemos todo a la volada y nos metemos al auto. Suspira, arranca, volamos. Este barrio es bravazo, dice apenas recupera el aliento. Claro, respondo, yo paso todos los días por aquí... Ahora sí hablamos como si ya nos conociéramos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-9019869432375066211?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/9019869432375066211/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/12/complicidad.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/9019869432375066211'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/9019869432375066211'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/12/complicidad.html' title='Complicidad'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-eU4gcSB13JM/TuDqBPXEvKI/AAAAAAAAAqU/5h1_BwLmuFs/s72-c/auto%2Bde%2Bnoche.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-608539388886617657</id><published>2011-11-18T08:07:00.000-08:00</published><updated>2011-11-18T08:47:16.738-08:00</updated><title type='text'>Como las tortugas golfinas</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-lkWy6iHFfMg/TsaFIfPLEMI/AAAAAAAAAo8/xE1fbxvlrF4/s1600/otro.GIF" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-lkWy6iHFfMg/TsaFIfPLEMI/AAAAAAAAAo8/xE1fbxvlrF4/s320/otro.GIF" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676370761217675458" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; line-height: 115%; font-family: Garamond, serif; "&gt;Siempre regreso a Huancayo.  Como las tortugas golfinas, aquellos reptiles marinos que habitan en el pacífico centroamericano, frente a las costas de México y que un día, ya adultos, les da por regresar al lugar exacto en que nacieron, y reptar por las arenas en que pasaron sus primeros días; así mismo, al menos una vez a la año, a mí me viene una necesidad irrefrenable de dejar Lima y pasear sin rumbo por la calle Real, asolearme en la Plaza Constitución leyendo un libro y tomarme una cerveza en el Galileo oyendo música. Por eso Huancayo es parte de “Ojos de pez abisal”, y por eso también la presentaremos en esa ciudad. Están todos invitados. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; line-height: 115%; font-family: Garamond, serif; "&gt;Día: Viernes 25 de Noviembre. 7:p.m.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; line-height: 115%; font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto; float: none; "&gt;Lugar: Auditorio Mayor del Instituto de la Cultura y Juventud de la Municipalidad Provincial de Huancayo (Calle Real  Nº 103,  Huancayo). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; line-height: 115%; font-family: Garamond, serif; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; line-height: 115%; font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span style="text-align: -webkit-auto; float: none; "&gt;Presentan: Giannina Sovero , Jorge Salcedo y Juan Carlos Romero y un servidor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-608539388886617657?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/608539388886617657/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/11/como-las-tortugas-golfinas.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/608539388886617657'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/608539388886617657'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/11/como-las-tortugas-golfinas.html' title='Como las tortugas golfinas'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-lkWy6iHFfMg/TsaFIfPLEMI/AAAAAAAAAo8/xE1fbxvlrF4/s72-c/otro.GIF' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-8589754569875404049</id><published>2011-11-12T13:44:00.000-08:00</published><updated>2011-11-12T13:55:00.543-08:00</updated><title type='text'>El mejor bolero peruano de todos los tiempos</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-15wDhGgeY3A/Tr7rBqkCUmI/AAAAAAAAAok/8xEQczfKd20/s1600/bolero.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 197px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-15wDhGgeY3A/Tr7rBqkCUmI/AAAAAAAAAok/8xEQczfKd20/s320/bolero.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5674230994371236450" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond; font-size: 19px; background-color: rgb(255, 244, 235); "&gt;Yo te digo, grillete: toda moneda tiene dos caras y todo es según como uno lo vea o como uno lo quiera ver. El otro día, por ejemplo, yo estaba haciendo hora, vagando, vagando y vagando en el Mega Plaza, oyendo la música de mi Ipod, porque eran las seis de la tarde y tenía que encontrarme con una amiga todavía a las ocho y entonces se me ocurrió que era mejor ir al cine, auque sea para dormir. Fui al Cineplanet y al ver la cartelera, poseído por alguna esperanza boba de que quizá voy a ser testigo de la mejor película peruana de todos los tiempos, me metí a ver “Bolero de noche”. Ya de arranque me sorprendió que la sala estuviera llena de hombres mudos, de lo más educados, viendo en la pantalla como Teddy Guzmán, hecha toda una &lt;/span&gt;&lt;i style="font-family: Garamond; font-size: 19px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 244, 235); "&gt;femme fatale&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond; font-size: 19px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 244, 235); "&gt; de cigarro luengo y guantes largos a lo Rita Haywoth, cantaba un bolero acompañado por Los Morunos en un bar limeño de los años sesenta. Ahí entró a escena Leonardo Torres Vilar y con la cara y la voz de comediante que siempre les pone a sus personajes, ahí mismo la película comenzó a decaer. Pero bueno, así como a un libro hay que darle 10 páginas de oportunidad; a una película hay que darle 10 minutos: si en ese tiempo no pasa nada, hay que abandonar la sala o, como yo, hay que cerrar los ojos y echarse a dormir. Le di 20 minutos. Y te juro, grillete, es increíble como hay gente que le gusta perder su dinero produciendo películas tan malas, tan horrorosas. La historia era un diazepam de 500 mgr, y justo cuando ya me arremolinaba en mi butaca como un perro que se apresta a dormir, apareció en escena Vanessa Terkes en calzones y se puso a chapar con Giovanni Ciccia. Entonces no sólo yo, sino el resto de asistentes despertamos del letargo y la película agarró otro rumbo. La Terkes; con esas carnes que tiene de mujer perfecta (perfecta, pero en otra escala); se paseaba por la habitación de un Ciccia dizque músico abstraído en componer el mejor bolero peruano de todos los tiempos. Jugaba con él como una niña que juega con su peluche. Y lo abrazaba, y le hacia cariñitos, piojitos. Siempre en calzones, por supuesto, para alegría de los galgos de alrededor, hasta que en los siguientes diez minutos se puso tan insoportable de tanto que fastidiaba al pobre Ciccia que no había cuándo componga su bolero, que el director la desapareció de escena. Entonces cerré los ojos para echarme una siesta y cuando ya me estaba agarrando la modorra, el rumor de los galgos ahora salivando de lujuria me hizo abrir los ojos. La Terkes había regresado recargada, dispuesta a dictarle, de una buena vez y de tanto hacer el amor con Ciccia, la canción que el pobre estaba buscando. Pero como hasta la belleza cansa, y yo no estaba dispuesto a soportar otros diez minutos de sobre actuación, otros diez minutos de inconsistencia narrativa, otros diez minutos de inverosimilitud; por más que la Terkes se montara sobre Ciccia como vaquera a su caballo, yo dije: mejor me quito y sigo vagando por el Megaplaza escuchando mi música y ahí fue que se me ocurrió cambiarle el audio a la película. Saqué mi Ipod, me coloqué los audífonos y encendí a &lt;/span&gt;&lt;i style="font-family: Garamond; font-size: 19px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 244, 235); "&gt;Tears For Fears &lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond; font-size: 19px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 244, 235); "&gt;a todo volumen. Y tenías que ver cómo todo cambió, grillete. Tenías que ver cómo la escena en que los amantes se devoraban a besos en la pantalla, como dos bestias en celo, con el &lt;/span&gt;&lt;i style="font-family: Garamond; font-size: 19px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 244, 235); "&gt;“I Believe”&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond; font-size: 19px; text-align: justify; background-color: rgb(255, 244, 235); "&gt; retumbando en mis oídos, se transformaba en la escena más lograda del cine peruano de todos los tiempos. Tenías que ver cómo yo entraba en la historia y Vanessa Terkes mandaba al cacho a Ciccia. Y tenías que ver cómo la Terkes se quedaba a solas conmigo; se acercaba, me tomaba el rostro y me besaba. Y me hacía el amor. Y yo, hecho un Lucho Barrios, hecho un Iván Cruz, componía el mejor bolero peruano de todos los tiempos. Tenías que verlo, grillete, tenías que verlo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-8589754569875404049?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/8589754569875404049/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/11/el-mejor-bolero-peruano-de-todos-los.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/8589754569875404049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/8589754569875404049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/11/el-mejor-bolero-peruano-de-todos-los.html' title='El mejor bolero peruano de todos los tiempos'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-15wDhGgeY3A/Tr7rBqkCUmI/AAAAAAAAAok/8xEQczfKd20/s72-c/bolero.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-205146134989591148</id><published>2011-10-22T16:54:00.000-07:00</published><updated>2011-10-22T17:13:17.624-07:00</updated><title type='text'>Ojos de pez abisal (32ª Feria de libro Ricardo Palma)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-fdttWBAsN4Y/TqNYTW1MmuI/AAAAAAAAAns/ALbXsr_QPEw/s1600/32_feria_del_libro_ricardo_palma_parque_kennedy_miraflores.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 180px; height: 245px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-fdttWBAsN4Y/TqNYTW1MmuI/AAAAAAAAAns/ALbXsr_QPEw/s320/32_feria_del_libro_ricardo_palma_parque_kennedy_miraflores.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5666469845731678946" /&gt;&lt;/a&gt;Con mucho agrado los invito a la presentación de &lt;span class="Apple-style-span"&gt;"Ojos de pez abisal"&lt;/span&gt; en la &lt;a href="http://www.agendacultural.pe/eventos/festival/32-feria-del-libro-ricardo-palma-30-de-octubre"&gt;32ª Feria del libro Ricardo Palma&lt;/a&gt;, que desde el 20-10-2011 al 1-11-2011 se realiza en el Parque Kennedy, en Miraflores.&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Droid Serif'; line-height: 20px; background-color: rgb(1, 2, 6); "&gt;&lt;div style="font-size: 15px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: 15px; "&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Presentación: Domingo 30 octubre de 2011, a las 2.00 pm&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Lugar: Anfiteatro del Paque Kennedy, Miraflores&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Presentan: Jorge Salcedo, Patricia Miroquesada, Gabriel Ruiz Ortega y Juan Carlos Bondy. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: 15px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: 15px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: 15px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;Pueden adquirir la novela en el stad de la Librería Gutierrez &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-205146134989591148?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/205146134989591148/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/10/ojos-de-pez-abisal-32-feria-de-libro.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/205146134989591148'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/205146134989591148'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/10/ojos-de-pez-abisal-32-feria-de-libro.html' title='Ojos de pez abisal (32ª Feria de libro Ricardo Palma)'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-fdttWBAsN4Y/TqNYTW1MmuI/AAAAAAAAAns/ALbXsr_QPEw/s72-c/32_feria_del_libro_ricardo_palma_parque_kennedy_miraflores.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-8570070295271216579</id><published>2011-10-02T17:25:00.001-07:00</published><updated>2011-10-02T17:32:06.306-07:00</updated><title type='text'>Ojos de pez abisal (presentación)</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-2rHmhYbRQMc/TokBYCmvCZI/AAAAAAAAAnk/GHBmMWHuZ-w/s1600/cara%2Bdel%2Blibro.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 226px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-2rHmhYbRQMc/TokBYCmvCZI/AAAAAAAAAnk/GHBmMWHuZ-w/s320/cara%2Bdel%2Blibro.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659055919295564178" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Droid Serif'; font-size: 15px; line-height: 20px; background-color: rgb(1, 2, 6); "&gt;&lt;div style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; font-size: 19px; line-height: 21px; "&gt;&lt;i&gt;"En&lt;span class="apple-converted-space"&gt; &lt;/span&gt;la Estación Central&lt;span class="apple-converted-space"&gt; &lt;/span&gt;de Kioto, un ingeniero peruano establecido en el Japón, se reencuentra con su amigo huancaíno después de más de seis años. Con él llega el recuerdo doloroso del asesinato de su único hermano y la posterior desaparición de sus padres en un pueblo de los andes huancavelicanos por causa del terrorismo de los ochentas. Planean hacer turismo durante el fin de semana, pero el encuentro marcará el inicio de una historia que no esperaba vivir. Huancayo, Lima, Kioto y el ambiente previo al Mundial de Fútbol 2002 serán los escenarios de un gran descubrimiento que lo conducirán al difícil dilema de buscar justicia o buscar venganza en medio de la tortura de enfrentar recuerdos que creía haber dejado sepultados para siempre en el Perú".&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por fin, todo está listo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Droid Serif'; font-size: 15px; line-height: 20px; background-color: rgb(1, 2, 6); "&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;Presentación: Viernes 21 de octubre de 2011&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;Lugar: Auditorio del Colegio de Ingenieros del Perú, Av. Arequipa 4947, Miraflores&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;Presentan: Iván Thays, Christian Solano, Jorge Salcedo&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=xWaLF0Xv6e0"&gt;Ver el trailer de presentación en youtube&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-8570070295271216579?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/8570070295271216579/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/10/ojos-de-pez-abisal-presentacion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/8570070295271216579'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/8570070295271216579'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/10/ojos-de-pez-abisal-presentacion.html' title='Ojos de pez abisal (presentación)'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-2rHmhYbRQMc/TokBYCmvCZI/AAAAAAAAAnk/GHBmMWHuZ-w/s72-c/cara%2Bdel%2Blibro.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-8139392343287533958</id><published>2011-09-27T20:41:00.001-07:00</published><updated>2011-09-27T20:47:18.270-07:00</updated><title type='text'>El auto rojo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-IBfvzUXRJBo/ToKXm8R3mzI/AAAAAAAAAnc/YXuLfu6vb6Y/s1600/el%2Bauto%2Brojo.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 166px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-IBfvzUXRJBo/ToKXm8R3mzI/AAAAAAAAAnc/YXuLfu6vb6Y/s320/el%2Bauto%2Brojo.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5657250777202662194" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="xmsonormal" style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;i&gt;Para mi pata Enzo Chang que amenaza con un día regresar.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="xmsonormal" style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="xmsonormal" style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;color:black"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="xmsonormal" style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;color:black"&gt;Debíamos estar mal de la cabeza, Chino. Cuando le cuento a la gente acerca de esa manía que teníamos de meternos dentro del auto rojo de tu tío, ese que nunca veía el sol porque nunca salía del garaje de tu casa, ese al que luego le tendíamos una extensión eléctrica para instalar una grabadora que cargábamos sobre nuestras rodillas, tan sólo para sentir la sensación de escuchar música metidos dentro de un auto, creen que miento, creen que es uno más de mis cuentos. A ver, ¿cuántos éramos?: tú, Nino, Francisco, las gemelas, Veca, Jochi y yo: ocho personas; ocho personas aupadas en un auto para cinco. Debíamos estar locos, ¿no?, Chino. Y flacos, famélicos, hechos unos palitos porque ahora, con esta grasa abdominal que no baja por más que vayamos al gimnasio, no cabríamos en él por nada de este mundo. ¿Y por qué lo hacían?, me preguntan. Porque un auto sin música es un como un cuerpo sin alma, les digo. Porque, claro, pudimos haber hecho como hacían los «chungitos», por ejemplo, sacar un minicomponente a la calle y beber alrededor de él; o como los  Gonzales que reventaban su casa con esa música horrorosa que nunca entendimos, pero, no, a nosotros nos daba por meternos a ese auto rojo de tu tío como astronautas que se meten a un transbordador espacial; como si dentro de él, escuchando a Sabina, a Calamaro, a Sosa Stéreo; como si cantando en coro sus canciones, nuestra amistad se densificara, se hiciera más fuerte, dura. Y nos matábamos de risa. Y conversábamos, Chino; sobre todo eso, conversábamos que es algo que los jóvenes de ahora no hacen; porque tú vieras como es nuestro barrio ahora; llena de desconocidos, sin niños, sin jóvenes conversando, sin gente oyendo música; o sea, no se parece en nada al Hualcán de los noventas, al Hualcán que dejaste el 2003. Para que veas que llevo la cuenta y para que veas que me acuerdo del año que te fuiste al otro lado del mundo donde, según dicen, esa epidemia del no-conversar es mucho peor. Por eso tienes razón, cuando dices que nunca seremos más libres ni más ingenuos como en esos años. Quizá por eso Nino, aún cuando ya no vive en nuestra calle, todavía se escapa un fin de semana y aparca su auto negro y nuevo frente a la casa de Francisco y conversamos los tres. Y escuchamos música. Y nos acordamos de ti, de las gemelas, de Veca, de Jochi. Y nos matamos de risa. Y nos acordamos de las maratones de felicidad que armábamos en tu casa. Tu casa que ahora tiene tres pisos y varios inquilinos. Inquilinos que entran sin saludar por la puerta de la cochera. La cochera en que  ya no está aparcado aquel auto color rojo. El auto rojo que un día se llevaron sin que nos diéramos cuenta y que, seguramente, terminó desguazado en el taller de algún chatarrero; sin nosotros, sin música, sin alma.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-8139392343287533958?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/8139392343287533958/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/09/el-auto-rojo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/8139392343287533958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/8139392343287533958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/09/el-auto-rojo.html' title='El auto rojo'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-IBfvzUXRJBo/ToKXm8R3mzI/AAAAAAAAAnc/YXuLfu6vb6Y/s72-c/el%2Bauto%2Brojo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-4852138988259899486</id><published>2011-09-12T19:45:00.000-07:00</published><updated>2011-09-12T20:07:00.580-07:00</updated><title type='text'>Pasaje Rómpete el Alma</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-YRvOB-9Ypuk/Tm7HOqpuSKI/AAAAAAAAAnM/kR0SLFsuPfg/s1600/rompete%2Bel%2Balma.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 194px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-YRvOB-9Ypuk/Tm7HOqpuSKI/AAAAAAAAAnM/kR0SLFsuPfg/s320/rompete%2Bel%2Balma.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5651673637177936034" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="xxmsonormal" style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify; background:#FFF4EB"&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; color:black;background:#FFF4EB"&gt;Si en estos días de invierno vas al norte de Lima y llegas a  Independencia, mira bien hacia los cerros. Arriba, bien arriba, perdida en el manto plomo de densas neblinas, verás un lugar llamado “Pampa de Cueva”. &lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size:13.0pt;font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;color:black;background: #FFF4EB"&gt;Y si te da por caminar, caminar y caminar en esa dirección, verás unas calles, unas casas que se aferran a los cerros, a las rocas, como alpinistas. Y si trepas, trepas y trepas y te adentras en la neblina hasta llegar a una vía que se sube en zigzag, la última, la que araña las rocas y se va para el cielo, entonces habrás llegado al “Pasaje Rómpete el Alma”. Ahí pregunta por la Sra. Marroquín. Alguien te llevara hasta ella. Te invitará a su casa y te contará la historia de esos lugares. Te dirá que hace más de treinta años que vinieron a vivir a esas quebradas y que entonces el invierno no era tan frío. Hará una cola de caballo con su larga cabellera cana, se arreglará y se pondrá sus tacos negros de cuer&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/-l9Ap3n4x-h4/Tm7IgDaAsGI/AAAAAAAAAnU/IVAVoQKvQdQ/s320/DSC06603.JPG" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5651675035392323682" /&gt;&lt;p class="xxmsonormal" style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify; background:#FFF4EB"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size:13.0pt;font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;color:black;background: #FFF4EB"&gt;o, rengos y jorobados de tanto andar, pero bien lustrados; y te invitará a caminar con ella por esas montañas. Y te contará su vida. Te contará que a sus 75 años acaba de graduarse de técnica en enfermería y que ahora estudia computación. No sabrás qué decir.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:black;background:#FFF4EB"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="xxmsonormal" style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify; background:#FFF4EB;background-image:initial;background-attachment:initial; background-origin: initial;background-clip: initial"&gt;&lt;span style="font-size: 14.0pt;font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;color:black;background:#FFF4EB"&gt;Pero comprenderás porque ese pasaje se llama así, porque ahí el mundo está al revés. Tan al revés que los cerros de Lima son verdes, un verde clorofila, un verde vida, un verde en medio de tanto desierto.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:black; background:#FFF4EB"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-4852138988259899486?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/4852138988259899486/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/09/pasaje-rompete-el-alma.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/4852138988259899486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/4852138988259899486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/09/pasaje-rompete-el-alma.html' title='Pasaje Rómpete el Alma'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-YRvOB-9Ypuk/Tm7HOqpuSKI/AAAAAAAAAnM/kR0SLFsuPfg/s72-c/rompete%2Bel%2Balma.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-2276800787072093426</id><published>2011-09-01T17:23:00.001-07:00</published><updated>2011-09-01T17:53:52.156-07:00</updated><title type='text'>Pateando tachos</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-S5UxaEgEvmI/TmAiNdILMII/AAAAAAAAAlg/hB2-2GveOhs/s1600/facundo%2Bcabral.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 116px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-S5UxaEgEvmI/TmAiNdILMII/AAAAAAAAAlg/hB2-2GveOhs/s320/facundo%2Bcabral.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5647551547275161730" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="xmsonormal" style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;color:black"&gt;X reconoció a M a medio concierto. Dejó de prestar atención al escenario en el que Facundo Cabral, sentado en una silla plegable y la guitarra en las rodillas, entonaba “Pateando tachos” como un cantor callejero. Dudó unos segundos preguntándose si en verdad era ella. Estaba de espaldas, pero el cabello suelto trasluciendo los contornos del menudo cuerpo fue suficiente para reconocerla. Sí, era ella, no cabía duda. Era la espalda, los hombros, la cintura que hacía tanto había deseado tomar. El resto del concierto ya no fue lo mismo. Cabral cantaba una y otra canción, hacía uno y otro monólogo, pero X prefería espiar a M para ver si alguien había venido con ella, mientras estudiaba el modo, la excusa, las palabras que usaría para aproximarse al final. Después de que Cabral se despidió de los asistentes, después de que cantó dos canciones más y después de que finalmente Cabral ya no salió al escenario, X caminó en busca de M. Dos gradas, tres bancas, se detuvo; una grada, cinco bancas, se detuvo y sólo cuando vio que ella se marchaba, se atrevió a dar el último paso. Se acercó. ¿M?, dijo fingiendo duda. Hola, dijo M con frialdad al reconocerlo. Qué sorpresa, dijo X. Sí pues, a los años, dijo M como si en verdad llevara la cuenta de que habían pasado más de cuatro años desde la fiesta de cachimbos del 93. ¿Viniste sola? No, vine con mi tía, pero ya se fue. Entonces te acompaño a la salida. Bueno. Caminaron por el patio de la Universidad de Lima, continuaron por Javier Prado y llegaron al paradero. Que qué fue de la gente, que por dónde estás trabajando, que si es cierto que fulano está en tal lugar, hasta que la Daewoo apareció. Ahí está mi bus, dijo M y le ofreció la mejilla para despedirse. Ese es mi bus también, celebró X. Subieron. El bus se llenó con la gente que salía del concierto, pero lograron acomodarse tras la puerta posterior, ella de espaldas a la ventana y él sujetándose del pasamanos del asiento, cruzándole la cintura; frente a frente, como dos enamorados. X sintió entonces el perfume de sandía emanando de M, la larga cabellera asedándole las manos, el borde aromado de su cuerpo bajo la chompa y comenzó a sentir mariposas en el estómago. Cruzó los dedos. No sabía que te gustaba Facundo Cabral, dijo por hablar de algo. Nunca lo había escuchado antes, admitió M, me regalaron unas entradas y vine, pero me gustó. A ti sí debe gustarte, tú que eras medio poeta. Yo soy su discípulo, presumió X. Los argentinos no me caen bien, sentenció M, no sé, quizá sea porque mis jefes son argentinos; pero Facundo sí me cae. ¿Sabes cómo se suicida un argentino?, preguntó X. No. Se sube a su ego y luego salta. M sonrió. X reconoció la sonrisa. Sí, era la misma de hace cuatro años: blanca, adolescente, arrobada. Las mariposas revolotearon aún más en el estómago. ¿Sabes por&lt;span class="apple-converted-space"&gt; &lt;/span&gt;qué los argentinos no se bañan con agua caliente?, preguntó X con empeño. No, respondió M aún con la sonrisa en los labios. Porque se les empaña el espejo. M estalló en risas. Qué gracioso habías resultado. En la universidad no eras así. ¿Y cómo era yo en la universidad? Serio, callado, recontra tímido. Es que contigo yo me pongo como un argentino, pero al revés. M se sujetó de X para soportar los embates del nuevo ataque de risa. X sintió el calor su mano sujetándole, la catarata del cabello largo cayendo ahora sobre él; las mariposas revolotearon por todo el autobús.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="xmsonormal" style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;color:black"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="xmsonormal" style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;color:black"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="xmsonormal" style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;color:black"&gt;X se entera de la muerte de Cabral. Pucha, pobre Facundo, dice para él al leer los detalles de su asesinato. Entra al &lt;i&gt;youtube &lt;/i&gt;y teclea: &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; font-size: 19px; "&gt;«&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;color:black"&gt;Pateando tachos&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; font-size: 19px; "&gt;»&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;color:black"&gt; La canción suena: .&lt;i&gt;..vengo pateando tachos desde Avellaneda, silbando bajito al costado de la vía, esquivando a la fama..&lt;/i&gt;. &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; font-size: 19px; "&gt; Piensa en los chistes de argentinos que aprendió de Cabral. Piensa en M, en la única vez que viajaron juntos, en la única vez que la tuvo tan cerca y la hizo reír. Pobre Facundo, vuelve a decir. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-2276800787072093426?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/2276800787072093426/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/09/pateando-tachos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2276800787072093426'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2276800787072093426'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/09/pateando-tachos.html' title='Pateando tachos'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-S5UxaEgEvmI/TmAiNdILMII/AAAAAAAAAlg/hB2-2GveOhs/s72-c/facundo%2Bcabral.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-3257482278115268814</id><published>2011-08-20T13:33:00.000-07:00</published><updated>2011-08-20T18:53:47.742-07:00</updated><title type='text'>I Concurso Nacional de Novela Corta "Premio Ciudad Incontrastable - 2011"</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Fti_B2yd7kI/TlAf7uatICI/AAAAAAAAAj4/JjVewkP3muQ/s1600/afiche%2Bpremio.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 222px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-Fti_B2yd7kI/TlAf7uatICI/AAAAAAAAAj4/JjVewkP3muQ/s320/afiche%2Bpremio.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5643045444028014626" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;BASES&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;st1:personname productid="La Municipalidad Provincial" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;st1:personname productid="La Municipalidad Provincial" st="on"&gt;&lt;span&gt;&lt;div&gt;&lt;st1:personname productid="La Municipalidad Provincial" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="La Municipalidad Provincial" st="on"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;b&gt;ASPECTOS GENERALES&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;/div&gt;1) La  Municipalidad Provincial&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span&gt; de Huancayo y el sello editorial Bisagra–Editores, con el propósito de contribuir al desarrollo literario y cultural de &lt;st1:personname productid="la Regi￳n Centro" st="on"&gt;la Región Centro&lt;/st1:personname&gt; del Perú, convocan al &lt;b&gt;I Concurso Nacional de Novela Corta “Premio Ciudad Incontrastable - 2011.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span&gt;2) Pueden participar escritores peruanos mayores de edad residentes en el Perú o en el extranjero.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span&gt;3) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: rgb(255, 255, 255); "&gt;El tema es libre.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: rgb(255, 255, 255); "&gt;4) &lt;/span&gt;Los participantes deberán presentar una novela inédita digitada por una sola cara en papel A4, a espacio y medio entre líneas, en letra Arial 12. La extensión del texto deberá tener un mínimo de 80 páginas y un máximo de 120 páginas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;5) &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; "&gt;La calificación de las novelas es de carácter anónimo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;6) &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; "&gt;Los concursantes no podrán participar simultáneamente con la misma obra en otros concursos, y no podrán presentar más de una obra en éste.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;7) &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; "&gt;El jurado podrá declarar desierto el premio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;8) &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; "&gt;La presentación de una obra a este concurso implica la aceptación de estas bases.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;9) &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; "&gt;No podrán participar en el concurso las personas que laboran en las instituciones que están organizando el premio, ni lo cónyuges o parientes hasta el 4° grado de consanguinidad y 2° grado de afinidad. Esta restricción alcanza a los miembros del Jurado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;PRESENTACIÓN DE LOS TRABAJOS&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;10) &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; "&gt;Los participantes presentaran en papel –cuatro ejemplares, debidamente numerados en el extremo inferior derecho y anillados– y en soporte electrónico –grabado en un disco compacto (CD), con el archivo en Word–. Cada ejemplar impreso deberá contar con una carátula en la que se consignará el nombre de la novela y el seudónimo del participante. Asimismo, deberán estar acompañados por un sobre tamaño carta o similar cerrado, que en su exterior consigne el nombre de la novela y seudónimo, y en el interior los nombres y apellidos del autor, número de documento de identidad, lugar de nacimiento, dirección domiciliaria, dirección electrónica, teléfono, un resumen biográfico, y el disco compacto (CD) conteniendo el archivo de la novela.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;11) &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; "&gt;Los cuatro ejemplares impresos de la novela y el sobre tamaño carta conteniendo los datos biográficos del participante y el disco compacto (CD), deberán guardarse en un sobre manila. Este deberá presentarse o remitirse por correo postal hasta el viernes 30 de Septiembre de &lt;st1:metricconverter productid="2011 a" st="on"&gt;2011  a&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; "&gt; las 17.00 horas a la siguiente dirección:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Señores:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;I Concurso Nacional de Novela Corta “Premio Ciudad Incontrastable - &lt;st1:metricconverter productid="2011”" st="on"&gt;2011”&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;st1:metricconverter productid="2011”" st="on"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Casa de &lt;st1:personname productid="la Cultura" st="on"&gt;la Cultura&lt;/st1:personname&gt; y Juventud de &lt;st1:personname productid="La Municipalidad Provincial" st="on"&gt;la Municipalidad Provincial&lt;/st1:personname&gt; de Huancayo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;st1:metricconverter productid="2011”" st="on"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Calle Real&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;Nº 103 – Huancayo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;st1:metricconverter productid="2011”" st="on"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;12) Los trabajos enviados mediante servicio de mensajería serán aceptados hasta fecha posterior siempre que en el sello de recepción de la empresa postal se consigne el 30 de Septiembre de 2011.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;st1:metricconverter productid="2011”" st="on"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;El Jurado estará compuesto por tres representantes del mundo académico-literario y sus decisiones serán inapelables. Este jurado esta presidido por el escritor Carlos Calderón Fajardo y lo acompañan los escritores Julián Pérez y José de Piérola.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;st1:metricconverter productid="2011”" st="on"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;st1:metricconverter productid="2011”" st="on"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;RESULTADOS DEL CONCURSO&lt;/b&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;st1:metricconverter productid="2011”" st="on"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;13) El premio del Concurso de Novela Corta consiste en la suma de&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;(S/.6000.00) más diploma de honor y la publicación de la obra, bajo el sello de la editorial Bisagra-Editores. El Jurado, en casos excepcionales, podrá otorgar diplomas de honor a las novelas finalistas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;st1:metricconverter productid="2011”" st="on"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; color: black; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif; "&gt;14) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;La apertura del sobre con los datos del ganador y de los finalistas se efectuará ante la presencia de un notario público. El fallo será inapelable y se dará a conocer a partir de la primera semana de Noviembre de 2011. La premiación y la presentación de la novela ganadora será el 16 de noviembre de 2011, en el marco del aniversario de &lt;st1:personname productid="la Municipalidad" st="on"&gt;la  Municipalidad&lt;/st1:personname&gt; provincial de Huancayo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;15) &lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; "&gt;La novela ganadora será publicada por Bisagra-Editores, que se reserva los derechos para la primera edición por el período de tres años y para publicaciones antológicas y por Internet sin límite de tiempo. Salvo esta reserva, los derechos de autor pertenecen totalmente al premiado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; "&gt;16) &lt;/span&gt;Los trabajos presentados al concurso, luego de conocidos los resultados, serán destruidos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;17) &lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; "&gt;Cualquier caso no previsto en las presentes bases se resolverá a criterio del Jurado Calificador y de los organizadores.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond, serif; "&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, serif; color: rgb(51, 51, 51); background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Julio-2011, BISAGRA EDITORES&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-3257482278115268814?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/3257482278115268814/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/08/i-concurso-nacional-de-novela-corta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3257482278115268814'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3257482278115268814'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/08/i-concurso-nacional-de-novela-corta.html' title='I Concurso Nacional de Novela Corta &quot;Premio Ciudad Incontrastable - 2011&quot;'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-Fti_B2yd7kI/TlAf7uatICI/AAAAAAAAAj4/JjVewkP3muQ/s72-c/afiche%2Bpremio.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-2594889288977569059</id><published>2011-08-09T16:50:00.000-07:00</published><updated>2011-08-10T16:06:23.576-07:00</updated><title type='text'>Los perros de medianoche</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Sucxslyzpi8/TkHIR3wbSFI/AAAAAAAAAjM/GNlswqd_Sfg/s1600/los%2Bperros%2Bde%2Bmedianoche.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 259px; height: 194px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-Sucxslyzpi8/TkHIR3wbSFI/AAAAAAAAAjM/GNlswqd_Sfg/s320/los%2Bperros%2Bde%2Bmedianoche.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5639008417794967634" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="x_MsoNormal" style="margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; text-align: justify; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: rgb(255, 244, 235); "&gt;&lt;span  &gt;&lt;span lang="PT-BR" style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; "&gt;Llegué de madrugada. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span  &gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; "&gt;San Juan de Marcona era una sucesión de casas de ladrillo en medio del desierto. El cielo aún estaba oscuro y una fría niebla se estancaba en las calles. Bajé del bus y salí a la sala de espera del terminal. Unas pocas personas esperaban la salida de los pasajeros. Busqué entre ellos a algún empleado de Shougang que mostrara un letrero con mi nombre, tal como había convenido con los funcionarios en Lima. Un tipo de bigotes se acercó. ¿Ingeniero Gutierrez?, preguntó. Sí, le dije. Buenos días, yo soy el encargado de acomodarlo, dijo y lo seguí. Subimos a una camioneta y enrumbamos hacia el lugar donde me alojaría durante los dos días que pasaría evaluando una planta de tratamiento de aguas servidas. La camioneta bordeo el terminal, atravesó la pequeña ciudad y trepo un cerro enano hasta llegar a otro campamento de cara al mar. Continuamos. Las calles de asfalto viejo y las casas de estilo americano de los sesentas se alineaban siguiendo la playa y lucían abandonadas. Me parece o aquí no vive nadie, dije. Sí, respondió el chofer y me explicó que en ese lugar, hacía años, habían vivido los empleados de Hierro Perú y con la reducción de personal el lugar había quedado deshabitado. Pero no se preocupe, agregó, aquí no pasa nada. Llegamos. Abrió la puerta, me mostró la casa y dijo que volvería en un par de horas para llevarme a desayunar. Al quedarme solo me invadió un temprano temor. Un barrio grande y deshabitado, una casa a mitad de una larga calle, una sala enorme y, en medio, yo completamente solo. Miré por la ventana: había terminado de amanecer, pero la niebla todavía rondaba el lugar. No quise entrar a la habitación; deshice el equipaje, me acomodé en el mueble de la sala y dormité un poco arrullado por el mar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="x_MsoNormal" style="margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; text-align: justify; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: rgb(255, 244, 235); "&gt;&lt;span  &gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; "&gt;Hice mi trabajo en el día y regresé a la casa por la noche. El barrio lucía aún más fantasmal sin el alumbrado público. El cielo parecía más negro, las playas más solitarias, el mar más sarmentoso. Si quiere lo dejo en el cine para que no se aburra, me dijo el chofer. ¿Y cómo regreso?, pregunté. No está muy lejos, camina vadeando el cerro y listo, explicó, señalándome el camino. Acepté. El cine era una sala del tamaño de un aula donde proyectaban las imágenes de un DVD. En la película, un joven Sylvester Stallone trepaba unas montañas blancas y afiladas para salvar a su novia secuestrada por unos mafiosos que llenaban la nieve de sangre y balas. Salí del cine pasado las diez, luego de ver otra película más violenta aún. Regresé por el camino con el temor de enfrentar la noche en medio de tanto aislamiento. Vadeé el cerro como me había indicado el chofer. A medida que me alejaba de la ciudad el camino se tornó más y más oscuro: comencé a dudar si estaba siguiendo el correcto sendero. Continué guiándome por el rugido del mar, pero a medio camino me detuve. Pensé que era una alucinación mía, pero no, en ese solitario y oscuro lugar quince perros labradores interrumpían el paso como pandilleros que conversan. Me asusté. No ladraron al verme, pero voltearon sus cabezas como si otearan algo inesperado tras de mí. Sus ojos refulgían en la oscuridad como las pupilas de los gatos. Uno de ellos caminó a mí encuentro. No ladró, no rugió. Se acercó, me olió. Me quedé tieso sin saber qué hacer. Luego vino otro, y luego otro, hasta que de pronto estaba rodeado por ellos. Me miraban sin hacer el menor ruido como esperando mi reacción. Di unos pasos, pero ellos se pegaron más a mí. El miedo de ser atacado me detuvo. Ahora no podía avanzar ni retroceder. Ofrecí la contra palma de mi mano al que estaba frente a mí, un bayo de cola negra y gorda. Alguna vez leí en el National Geographic que había que hacer eso para que un perro no te ataque: si el perro te huele y mueve la cola entonces no te atacará. Qué hay peluquín, le dije. El bayo husmeó la contra palma de mi mano como un policía que revisa el DNI, luego retiró el hocico y movió la cola. Hice lo mismo con el siguiente, y reaccionó igual. Recién entonces caminé. Primero unos pasos, luego otros más hasta que de pronto todos los perros caminaban tras de mí; sin ladrar, sin rabiar, sin ningún ruido. Pensé que me acompañarían unos metros y que luego volverían a lo suyo, pero no, los perros llegaron conmigo hasta la puerta de la casa y ahí se quedaron. Entré a la casa, a la habitación. Cepillé mis dientes, alisté mis cosas para el trabajo del día siguiente. Antes de dormir miré por la ventana y los perros aun estaban ahí como amigos que conversan bajo la noche.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="x_MsoNormal" style="margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; text-align: justify; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: rgb(255, 244, 235); "&gt;&lt;span  &gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; "&gt;El chofer vino a recogerme al día siguiente. Los perros ya no estaban. Le comenté lo que me había pasado. Ah, esos son los perros de medianoche, me dijo de lo más normal.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond; font-size: 19px; background-color: rgb(255, 244, 235); "&gt;A veces; cuando llego a casa y parqueo el Elefante Gris en mitad de la madrugada, veo a algunos perros pasando por el medio de mi calle. Se detienen. Me miran. Parecen reconocer en mí a uno más de los perros de medianoche. Olisquean su entorno, curiosean y luego siguen su camino. No ladran, no gruñen, no hacen ningún ruido&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond; font-size: 19px; background-color: rgb(255, 244, 235); "&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-2594889288977569059?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/2594889288977569059/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/08/los-perros-de-medianoche.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2594889288977569059'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2594889288977569059'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/08/los-perros-de-medianoche.html' title='Los perros de medianoche'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-Sucxslyzpi8/TkHIR3wbSFI/AAAAAAAAAjM/GNlswqd_Sfg/s72-c/los%2Bperros%2Bde%2Bmedianoche.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-5991733837757794502</id><published>2011-07-26T17:05:00.001-07:00</published><updated>2011-07-26T17:26:24.013-07:00</updated><title type='text'>We only said goodbye with words</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-UY8GIDRswvg/Ti9WYU26kDI/AAAAAAAAAjA/Q8zBdmzGXU4/s1600/Amy%2BWinehouse%2Bhigh-school%2Bpicture.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 262px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-UY8GIDRswvg/Ti9WYU26kDI/AAAAAAAAAjA/Q8zBdmzGXU4/s320/Amy%2BWinehouse%2Bhigh-school%2Bpicture.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5633816634779668530" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Tahoma, 'Sans Serif', Arial; "&gt;&lt;p class="x_MsoNormal" style="text-align: left; margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: rgb(255, 244, 235); border-top-style: none; border-right-style: none; border-bottom-style: none; border-left-style: none; border-width: initial; border-color: initial; padding-top: 0cm; padding-right: 0cm; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-style: italic; "&gt;Gracias le doy a la virgen&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="x_MsoNormal" style="text-align: left; margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: rgb(255, 244, 235); border-top-style: none; border-right-style: none; border-bottom-style: none; border-left-style: none; border-width: initial; border-color: initial; padding-top: 0cm; padding-right: 0cm; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-style: italic; "&gt;gracias le doy al señor&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="x_MsoNormal" style="text-align: left; margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: rgb(255, 244, 235); border-top-style: none; border-right-style: none; border-bottom-style: none; border-left-style: none; border-width: initial; border-color: initial; padding-top: 0cm; padding-right: 0cm; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-style: italic; "&gt;porque entre tanto y tanto rigor&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="x_MsoNormal" style="text-align: left; margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: rgb(255, 244, 235); border-top-style: none; border-right-style: none; border-bottom-style: none; border-left-style: none; border-width: initial; border-color: initial; padding-top: 0cm; padding-right: 0cm; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-style: italic; "&gt;y habiendo perdido tanto&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="x_MsoNormal" style="text-align: left; margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: rgb(255, 244, 235); border-top-style: none; border-right-style: none; border-bottom-style: none; border-left-style: none; border-width: initial; border-color: initial; padding-top: 0cm; padding-right: 0cm; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-style: italic; "&gt;no perdí mi amor al canto&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="x_MsoNormal" style="text-align: left; margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: rgb(255, 244, 235); border-top-style: none; border-right-style: none; border-bottom-style: none; border-left-style: none; border-width: initial; border-color: initial; padding-top: 0cm; padding-right: 0cm; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-style: italic; "&gt;ni mi voz como cantor&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="x_MsoNormal" style="text-align: left; margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: rgb(255, 244, 235); border-top-style: none; border-right-style: none; border-bottom-style: none; border-left-style: none; border-width: initial; border-color: initial; padding-top: 0cm; padding-right: 0cm; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-style: italic; "&gt;(&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; "&gt;La vuelta de Martín Fierro&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: italic; "&gt; de &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;José Hernández&lt;i&gt;&lt;span style="font-style: italic; "&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="x_MsoNormal" style="margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; text-align: justify; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: rgb(255, 244, 235); border-top-style: none; border-right-style: none; border-bottom-style: none; border-left-style: none; border-width: initial; border-color: initial; padding-top: 0cm; padding-right: 0cm; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; font-style: italic; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="x_MsoNormal" style="margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; text-align: justify; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: rgb(255, 244, 235); border-top-style: none; border-right-style: none; border-bottom-style: none; border-left-style: none; border-width: initial; border-color: initial; padding-top: 0cm; padding-right: 0cm; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; "&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="x_MsoNormal" style="margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; text-align: justify; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: rgb(255, 244, 235); border-top-style: none; border-right-style: none; border-bottom-style: none; border-left-style: none; border-width: initial; border-color: initial; padding-top: 0cm; padding-right: 0cm; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; "&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; "&gt;Belgrado, Servia, 18 de junio de 2011. Amy Winehouse se bambolea en el escenario como una niña que aprende a caminar. No es Amy tratando de hacer un baile sexi, no, es Amy tratando de mantener el equilibrio, para seguir de pie sobre las tablas, para seguir erguida, para seguir cantando. Suenan los primeros acordes de &lt;i&gt;October Song&lt;/i&gt;, pero la banda se detiene porque Amy no puede cantar. El público abuchea. El corista se le acerca y trata de calmarla. Amy lo mira como pidiendo disculpas y le dice algo al oído. El público serbio sigue abucheando. Protesta, silba, rechifla. Suena entonces la entrada de &lt;i&gt;Back to Black&lt;/i&gt; y los serbios gritan de emoción. Cantan en coro. Amy trata de subirse al ritmo. Se abraza a si misma como si un frío atroz le quemara la espalda; pega la mirada en sabe dios qué punto del teatro, ensaya unas palabras y canta. Sí, borracha, pero canta. Canta como los desesperados pidiendo auxilio; como los locos caminando desnudos en invierno; como los desahuciados puteando a la muerte. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span lang="EN-US" style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; "&gt;«&lt;i&gt;We only said goodbye with words/I died hundred times&lt;/i&gt;», canta. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; "&gt;Y llora. Llora porque en un escenario, para los verdaderos cantores, los genios; los que componen, tocan, cantan y trascienden; cantar y llorar es la misma cosa. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span lang="EN-US" style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; "&gt;«&lt;i&gt;We only said goodbye with words/I died hundred times/you go back to her and I go back to black&lt;/i&gt;»,  cantan ahora todos los serbios.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="x_MsoNormal" style="margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; text-align: justify; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: rgb(255, 244, 235); border-top-style: none; border-right-style: none; border-bottom-style: none; border-left-style: none; border-width: initial; border-color: initial; padding-top: 0cm; padding-right: 0cm; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; "&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; color: black; "&gt;Londres, Inglaterra, viernes 22 de Julio del 2011. Por la noche, Amy ve a su médico para sus chequeos por aquello de tu tratamiento contra el alcoholismo y la droga adicción. El doctor no ve nada anormal y la manda a descansar. Amy va a casa y toca la batería en su habitación; lo suficientemente bien y ruidoso que los vecinos se quejan. Por la mañana siguiente le dice a uno de sus guardias de seguridad que se va a dormir y se despide.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="x_MsoNormal" style="margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; margin-bottom: 0.0001pt; font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; text-align: justify; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: rgb(255, 244, 235); border-top-style: none; border-right-style: none; border-bottom-style: none; border-left-style: none; border-width: initial; border-color: initial; padding-top: 0cm; padding-right: 0cm; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; "&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; color: black; "&gt;Sábado 23. El cuerpo de Amy ha sido encontrado seis horas después de su muerte por uno de sus guardias. Una fuente policial dijo que no había señal de drogas en su casa de Camden, tal como se suponía en un principio y la primera autopsia realizada a su cuerpo no arroja las razones de su muerte. Quizá sólo nosotros, sus adeptos, los súbditos de su talento y su voz, sabemos que Amy se ha ido al Olimpo; al lado de Hendrix, Morrison, Joplin, Cobain; para hacer lo que sabe hacer como nadie: cantar, cantar y cantar. Sólo nosotros sabemos, Amy, lo que quisiste decir cuando escribiste, cuando cantaste: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; "&gt;«&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=TJAfLE39ZZ8&amp;amp;ob=av2n"&gt;&lt;i&gt;We only said goobye with words/I died hundred times&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;».&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-5991733837757794502?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/5991733837757794502/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/07/we-only-said-goodbye-with-words.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/5991733837757794502'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/5991733837757794502'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/07/we-only-said-goodbye-with-words.html' title='We only said goodbye with words'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-UY8GIDRswvg/Ti9WYU26kDI/AAAAAAAAAjA/Q8zBdmzGXU4/s72-c/Amy%2BWinehouse%2Bhigh-school%2Bpicture.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-7407186000948983236</id><published>2011-07-11T17:14:00.000-07:00</published><updated>2011-07-11T17:21:46.824-07:00</updated><title type='text'>Para el ingeniero Cuadros</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-t-p5x627kuQ/ThuTgWxkn1I/AAAAAAAAAi4/RoNBcrxRapM/s1600/cuadros1.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 235px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-t-p5x627kuQ/ThuTgWxkn1I/AAAAAAAAAi4/RoNBcrxRapM/s320/cuadros1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5628254343408164690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond; font-size: 19px; "&gt;Ingeniero, a usted que dice que le gusta andar escribiendo, a ver si se le ocurren unas palabras para grabarlas en la gota de agua que le vamos a regalar al Ingeniero Cuadros, ahora que nos deja y se va a trabajar a Ate, me dice un compañero de trabajo de un momento a otro. Entonces yo, que más que andar escribiendo, ando pensando, entro en un dilema tremendo porque si para sintetizar uno de los tantos proyectos que manejo en el trabajo, en “Resumen Ejecutivo” que le dicen, me tomo varias hojas y varios días, resulta mil veces complicado abreviar a alguien en unas pocas palabras. Entonces me siento frente al teclado y mientras el cursor late y late como un corazón en la pantalla, me acuerdo de la primera vez que entré a trabajar a esta empresa, allá por 1997, y de la primera vez que mi jefe me envió a coordinar con el Equipo Proyectos. Te vas urgente a La Atarjea y lo buscas al Ingeniero Cuadros para que te explique en qué va lo de «Los Sureños», me dijo mi jefe y me mandó raudo en su camioneta blanca. Recuerdo que mientras viajaba, miraba el plano de Puente Piedra y me preguntaba qué eran todas esas líneas y esos círculos que cortaban las calles de Puente Piedra como hilos de una telaraña para, dice, dotar de agua potable y alcantarillado a pueblos con nombres tan fantasmales como «Fundo Gallinazos», «Los Sureños» porque, por más que uno venga recién salido de la universidad, recién graduado y todo, esos códigos técnicos no dejaban de ser intimidantes porque una cosa era jugar al ingeniero y otra serlo de verdad. El hecho es que llegué a La Atarjea y de arranqué me retuvieron como media hora en la garita porque aún no tenía mi fotocheck y luego el peloteo de aquí y allá porque no conocía a nadie hasta que alguien se apiadó de mí y me llevó al EPy y ante el Ingeniero Cuadros. Dime, socio, me dijo y me ofreció una silla. Entonces le dije que recién había entrado a trabajara al Equipo Técnico Norte y que necesitaba información de las obras generales de Puente Piedra porque teníamos el documento de un congresista que prácticamente nos amenazaba con desollarnos vivos sino le dábamos los servicios a “sus pobladores” y que por el amor de Dios me ayudara porque era mi primer trabajo y yo no sabía ni dónde estaba parado. Entonces sin conocerme, a diferencia de otros que me negaban información, de entre un fajo de fólderes amarrados, sacó un fólder anaranjado y de ellos, a su vez, sacó unos planos; de esos azules, antiguos, dibujados a mano, y en treinta minutos me enseño la hidráulica que mi profesor de mecánica de fluidos no pudo enseñarme en dos ciclos en la UNI. Y así, explicándome y explicándome; socio por aquí, socio por allá, me hizo sentir como si ya llevara años trabajando en él. Y bueno, ahora, después de casi quince años de conocerlo, estoy frente a la computadora sin saber cómo decirle buena suerte en su nuevo puesto de trabajo; y entonces me acuerdo de Joan Manuel Serrat que decía: “voy tratando de crecer y no de sentar cabeza”; y me acuerdo que cuando leí esa frase, no sé por qué me vino a la cabeza la imagen de un chorro de agua juntándose a otro chorro de agua y a otro y a otro hasta que me imaginé un río y luego el mar. Entonces pienso que la vida es como una sucesión de chorros de agua que se van juntando y juntando; y luego creciendo y creciendo hasta convertirse en un río y luego en el mar. Por fin escribo: «Para el Ingeniero Guillermo Cuadros, que lo mismo que el agua, va tratando de crecer y no de sentar cabeza». Mucha suerte en su nuevo trabajo. Firmado, sus compañeros y amigos de siempre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-7407186000948983236?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/7407186000948983236/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/07/para-el-ingeniero-cuadros.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/7407186000948983236'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/7407186000948983236'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/07/para-el-ingeniero-cuadros.html' title='Para el ingeniero Cuadros'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-t-p5x627kuQ/ThuTgWxkn1I/AAAAAAAAAi4/RoNBcrxRapM/s72-c/cuadros1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-1725630615294520600</id><published>2011-06-20T15:50:00.000-07:00</published><updated>2011-06-20T16:14:38.277-07:00</updated><title type='text'>Recuerdo que una vez estuve enamorado</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-NTBFiG1Ms3Y/Tf_SxNSq5RI/AAAAAAAAAiw/VZhVDOp9Kk0/s1600/enamorado2.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 213px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-NTBFiG1Ms3Y/Tf_SxNSq5RI/AAAAAAAAAiw/VZhVDOp9Kk0/s320/enamorado2.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5620442602805060882" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; font-weight: bold; "&gt;I. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; "&gt;Mi amiga dice que tiene un amigo que dice que sus padres, en un pueblito de la sierra, cuando jóvenes, se casaron en un matrimonio arreglado. Dice que una vez su mamá le contó que al principio no entendía porqué la obligaban a vivir con un hombre que no conocía y al que no había elegido y que por eso a la primera que pudo, días después de la boda, se escapó. Y dice que el esposo se dio cuenta de la fuga y que corrió tras ella unos cerros hasta que la alcanzó y le rogó que no lo dejara. Qué van a decir de mí mis amigos, mi familia, se van a reír: mira, lo han abandonado. Entonces dice que la mamá se compadeció de él y pensó que a lo mejor debería quedarse unos días hasta conocer un poco a su esposo porque a lo mejor era un hombre bueno, y si resulta que era un hombre malo, se volvía a escapar. Entonces dice que al día siguiente ella salió a pastar las vacas y que él se fue a la chacra; y que en una de esas la mamá sintió que alguien le tiraba piedritas oculto en el matorral y dice que ella se rió cuando se dio cuenta que el de las piedritas era su esposo y que después se acercó a ella y se pusieron a conversar mirando las chacras, los cerros, las vacas. Entonces dice que conversaron, conversaron, conversaron y que poco a poco lo fue conociendo, conociendo, conociendo y que también poco a poco se fue enamorando, enamorando, enamorando y que ya nunca más se quiso escapar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; font-weight: bold; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; font-weight: bold; "&gt;II. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; "&gt;Mi amigo dice que cuando vino de Huaraz se fue a vivir a Independencia. Y dice que los primeros días su mamá se la pasó buscando vacante en los colegios del norte de Lima y que nadie lo quería recibir porque hace semanas que habían empezado las clases, hasta que al final el único colegio que lo recibió fue uno que estaba a espaldas de la UNI. Entonces dice que para ganarse la vida su mamá puso un restaurante, ahí cerca, y que mi amigo le ayudaba limpiando, barriendo, atendiendo a la gente y que así fue como conoció a unos universitarios que se volvieron sus caseritos y que por eso le enseñaban matemáticas gratis. Y dice que luego se hicieron amigos y que lo llevaron a estudiar a la academia que tenían dentro de la universidad. Dice que de tanto estudiar, estudiar y estudiar mi amigo se fue transformando en el más chancón y que por eso el Director lo mandó a las olimpiadas de matemáticas representando a su colegio. Entonces sus amigos universitarios le enseñaron más y más matemáticas y que mi amigo aprendió, aprendió y ganó las olimpiadas. Y dice que cuando regresó a su colegio y se enteraron de la noticia, todos los alumnos lo llevaron cargado en hombros por el patio como si fuera un santo en procesión. Dice que él recuerda mucho ese momento porque era como si hubiera sido campeón del mundo, como si todo ese mar de cabezas que lo acompañaban hubieran campeonato con él. Pero dice que se acuerda más de ese día porque en una de esas que miraba por aquí, miraba por allá, en medio del mar de caras que lo acompañaban, vio el rostro de una niña que lo miraba diferente. Y dice que desde ese día pensó mucho en esa chica y que luego averiguó quién era, que la buscó y que fue su enamorada. Y dice que al siguiente año él ingreso a la UNI, le siguió ayudando a su mamá en el restaurante y que cinco años después, cuando terminó la universidad, se casó con aquella chica que lo miraba diferente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 16px; font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; font-weight: bold; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 16px; font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; font-weight: bold; "&gt;III.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 16px; font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; font-family: Garamond; "&gt;Mi otro amigo dice que una vez su pata lo llamó triste porque su enamorada lo había terminado de nuevo. Y dice que él le dijo que se deje de cojudeces porque mujeres hay como cancha y que ya iba encontrar una que de verdad lo quiera. Entonces dice que su pata le dijo para ir al cine porque no quería estar metido en su casa pensando huevadas. Dice que, como era domingo, las calles estaban vacías así que salieron tranquilos en el carro de su pata y cuando estaban pasando por Universitaria vieron dos chicas buenazas paradas en el paradero de San Germán. Dice que su pata le dijo: vamos a levantarnos a ese par de flacas, huevón, y detuvo el carro, pero dice que las chicas se asustaron tanto que se subieron al primer bus que apareció. Entonces dice que su pata bajó del auto y en el parabrisa posterior que estaba empolvadazo de semanas y semanas que no lavaba su carro por andar pensando en su ex, escribió el número de su celular y se puso a perseguir al autobús para que las flacas anotaran el número. Dice que desde San Germán las persiguieron hasta José Granda y que todo el mundo los miraba como si fueran dos borrachos locos en carrera hasta que el autobús dobló por la avenida y se perdió. Y dice que a la media hora una de las flacas llamó al celular y le dijo: oye, qué diablos te pasa, por qué nos persigues si no te conocemos. Entonces dice que su pata le dijo a la flaca que él sí la conocía de un sueño que una vez tuvo de chiquito y que a ella eso no le causó gracia y ahí nomás le colgó. Pero dice que por la noche, ya después del cine y todo eso, su pata la llamó a la flaca y le dijo que le disculpara si se habían asustado, que él no acostumbraba hacer esas locuras, pero que lo había hecho porque ella era muy guapa y que si no hubiera hecho lo que hizo ella nunca hubiera sabido de su existencia. Dice que le invitó a salir para que se conozcan, pero que la flaca no atracó. Entonces dice que su pata, hablando y hablando, le hizo reír y reír hasta que la flaca aceptó; y que a los tres días se encontraron. Y dice que en el encuentro la llevó a cenar y otra vez la hizo reír, reír y reír y que al final de todo, se la chapó.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-1725630615294520600?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/1725630615294520600/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/06/recuerdo-que-una-vez-estuve-enamorado.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/1725630615294520600'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/1725630615294520600'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/06/recuerdo-que-una-vez-estuve-enamorado.html' title='Recuerdo que una vez estuve enamorado'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-NTBFiG1Ms3Y/Tf_SxNSq5RI/AAAAAAAAAiw/VZhVDOp9Kk0/s72-c/enamorado2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-4460889090924363661</id><published>2011-06-11T09:34:00.001-07:00</published><updated>2011-06-11T09:42:53.578-07:00</updated><title type='text'>Realidad</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-WBwudca_raI/TfOa2y-6JlI/AAAAAAAAAiQ/XCYTx7_pNnI/s1600/quino.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 183px; height: 179px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-WBwudca_raI/TfOa2y-6JlI/AAAAAAAAAiQ/XCYTx7_pNnI/s320/quino.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5617003426450384466" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="ecxMsoNormal" style="BACKGROUND: #fff4eb; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold; FONT-SIZE: 14pt; FONT-FAMILY: Garamond"&gt;I. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond; font-size: 19px; "&gt;Hace  días que no quiero saber nada de mi país. La realidad me provoca arcadas. No veo  los noticieros, no leo los periódicos, no escucho la radio. He usado ese tiempo  para leer parte de los libros que esperaban por mí en el cajón de pendientes.  Murakami, Adaui, Thays. Mil historias que sacan de mi esquina, mil  historias que me hacen vagar por el mundo, mil historias que suceden lejos del  Perú. Y he batido mi propio record: tres libros en de cinco días: la  ficción vale tres veces más que la realidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="BACKGROUND: #fff4eb; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold; FONT-SIZE: 14pt; FONT-FAMILY: Garamond"&gt;II.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond; font-size: 19px; "&gt; No puedo escapar del trabajo (de algo tengo que vivir). Los documentos siguen  llegando a mi escritorio. Se acumulan, se agravan, se multiplican como conejos.  ¡URGENTE! reclama uno que lleva un sello anaranjado en una esquina y, abajo, la firma de  mi jefe ordenando: Ulises, “su atención”. Lo leo. Un  Congresista traslada el reclamo de unos pobladores que no tiene agua potable en  sus casas. Lo de siempre. Nos recrimina, nos interroga, nos pide cuentas. Miro  la hora. Yo, en cambio, pido cuentos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal" style="BACKGROUND: #fff4eb; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold; FONT-SIZE: 14pt; FONT-FAMILY: Garamond"&gt;III. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Garamond; font-size: 19px; "&gt;La empresa en que trabajo cumple 49 años. No es poca cosa. El presidente del  Directorio nos ha citado en las afueras del edificio principal para la  ceremonia. 500 empleados frente a la bandera, frente al edificio largo como un  contenedor de vidrio negro, frente a una laguna artificial con patos  nadando. Cantamos el himno nacional, izamos la bandera. El discurso de ley. Miro los patos. Surcan el espejo de agua como pequeños barcos elegantes. En fila.  Lentos, calmos, tiernos. Hace mucho que no nado, pienso. Recuerdo el último  cuento que un amigo llevó al taller de narrativa. Escribir, decía un  personaje, es como respirar mientras se nada. Metemos la cabeza bajo el agua;  braceamos, braceamos, braceamos y cuando se nos acaba el aire sacamos la cabeza  para respirar. Hace meses que no nado. Hace semanas que no escribo. Hace días  que necesito respirar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-4460889090924363661?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/4460889090924363661/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/06/realidad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/4460889090924363661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/4460889090924363661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/06/realidad.html' title='Realidad'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-WBwudca_raI/TfOa2y-6JlI/AAAAAAAAAiQ/XCYTx7_pNnI/s72-c/quino.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-3079786614887305217</id><published>2011-05-27T16:19:00.000-07:00</published><updated>2011-05-27T16:23:36.471-07:00</updated><title type='text'>Billete roto</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-sEZCYXM9SG8/TeAyWHIczZI/AAAAAAAAAiE/CIok-kZLvZ0/s1600/Dolar%2Broto%2Bok.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 205px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-sEZCYXM9SG8/TeAyWHIczZI/AAAAAAAAAiE/CIok-kZLvZ0/s320/Dolar%2Broto%2Bok.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5611540491156639122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="ecxMsoNormal" style="BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; PADDING-LEFT: 0cm; BACKGROUND: #fff4eb; PADDING-BOTTOM: 0cm; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span  &gt;&lt;span style="FONT-SIZE: 14pt; FONT-FAMILY: Garamond"&gt;Siguiente, por favor, grita la  cajera y S camina a la ventanilla. Se saludan. ¿En qué lo puedo ayudar?,  pregunta ella. Cóbrese la deuda de soles y dólares de ésta boleta, responde S y  le acerca el estado de cuenta de su tarjeta de crédito. La mujer digita el  teclado y revisa el sistema con la mirada clavada al monitor mientras S le  entrega 360 dólares y le aclara que los soles los descargue de la cuenta de  ahorros. La mujer comprueba los datos, teclea de nuevo y toma los billetes. Los  pone a contra luz, los estira, los somete a un baño ultravioleta, mientras S la  observa con atención. El oficio de cajera le recuerda a M y se pregunta qué será  de ella ahora que está casada y con hijos. Este billete está roto, dice la  cajera e interrumpe sus pensamientos. ¿Cómo que está roto?, retruca S. La cajera  le muestra una rajadura en la esquina derecha. Eso no es una rotura, es una  arruga, dice S con seriedad, no está dispuesto a aceptar los 100 dólares de  regreso. No podemos recibir un billete así, señor, responde la cajera sin  desviar la mirada. Discuten. Que sí está roto, que no está roto. Nadie cede  hasta que S se da por vencido y recibe el billete de mala gana, refunfuñando que  no sirve para discutir con una mujer. Entonces tome el cambio de mi cuenta y  complete la deuda, dice mientras piensa en el lío que le va a armar al tipo que  le vendió los dólares en la calle. La mujer termina la transacción, mata los  bauchers con un sello y se los entrega. ¿Algo más?, pregunta con una sonrisa  forzada. S los revisa: el pago de la deuda en soles, la deuda en dólares, el  saldo de la cuenta. Nada más, responde y abandona la ventanilla. Camina lento y  verifica los números otra vez. Resta, suma, resta. Nota que el saldo final no es  el correcto y que la cajera ha olvidado deducir el pago de la deuda en soles. S  piensa en regresar a la ventanilla y advertir del error, pero decide caminar en  dirección a la salida. Que se joda por malcriada, piensa celebrando la idea de  ahorrarse 420 soles. Pero luego recuerda de nuevo a M y la manera como ella lo  llamaba por teléfono para sufrir cada vez que no le cuadraba la caja. Se  detiene. Piensa en las varias veces que la acompañó a casa del cliente para  rogar por el dinero no descontado porque de lo contrario era ella quien debía  deducirlo de su sueldo. Se compadece. Regresa a la ventanilla. Un momentito por  favor, dice la cajera imaginando que S viene a reclamar algo más. S espera un  par de minutos. Todavía con esas, piensa. Espera hasta que la cajera lo llama. S  explica el error, pero lo hace tan mal que la cajera no entiende el reclamo. No,  señor no hay ningún error. Revise bien, responde S, no quiero que luego tenga  problemas. La cajera vuelve a analizar la transacción y repara en el error. Se  pone roja. Se toma el rostro con las dos manos. ¡Uy! Qué tonta soy. Sonríe. ¡Uy  qué tonta!, vuelve a decir. S sonríe. Muchas gracias, señor, muchas gracias por  regresar, agrega aún incrédula con el gesto de S. No hay problema, responde S  todavía sonriendo, pensando en lo orgullosa que estaría M de él si viera la  escena u oyera la historia, pensando en los mimos, los besos, las noches que  ella le daría en recompensa. Pero M está casada y con hijos, pero M ya no está  más&lt;span &gt;&lt;span style="COLOR: black"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span  &gt;&lt;span style="FONT-SIZE: 14pt; COLOR: black"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-3079786614887305217?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/3079786614887305217/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/05/billete-roto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3079786614887305217'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3079786614887305217'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/05/billete-roto.html' title='Billete roto'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-sEZCYXM9SG8/TeAyWHIczZI/AAAAAAAAAiE/CIok-kZLvZ0/s72-c/Dolar%2Broto%2Bok.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-5796320193575254366</id><published>2011-05-13T16:39:00.000-07:00</published><updated>2011-05-13T16:48:01.048-07:00</updated><title type='text'>Yesterday</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-wHxvZafA850/Tc3B9pSSEII/AAAAAAAAAh8/Us9FihwMbwE/s1600/macarni2.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 193px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-wHxvZafA850/Tc3B9pSSEII/AAAAAAAAAh8/Us9FihwMbwE/s320/macarni2.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5606350375944851586" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Garamond; "&gt;Qué  locura, Loco, te juro que nunca había visto el Monumental con tanta, pero tanta  gente. Creo que ni en el Perú-Brasil de las eliminatorias 2008 había tantas  personas coreando juntas un nombre, auque, pensándolo bien, mi analogía esta  fuera de lugar, ¿no?: el fútbol y la música no tienen nada, absolutamente nada  en común; 45,000 almas gritando por un tipo que corre detrás de un balón es un  desperdicio, mientras que 45,000 almas gritando delante de un tipo con una  guitarra y un micrófono es un milagro. Mira nada más esto, mira como todos  cantamos: “&lt;i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;you say good bye, I say hello,  hello, hello&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;” sin saber nada de inglés. Es que la música, Loco, no  tiene idioma y no interesa que esté en arameo, chino o en wajeje; la música es  buena o mala, simplemente, y si es buena la tararearemos hasta en la combi.  Claro, tú dirás que Mc Cartney no es precisamente el mejor músico del mundo, o  como me dijo Ivan Thays, había que estar en este concierto sólo para estar lo  más cerca posible del hombre que más cerca estuvo de Jhon Lennon; porque, hay  que ser honestos, Lennon era Lennon, Harrison era Harrison y Ringo es Ringo;  pero bueno, un beatle es un beatle pues, Loco, y había que hipotecar medio  sueldo para ver a un beatle en el Perú. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="COLOR: black"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Garamond; "&gt;Pero  debiste traer al Adrián, Loco. Para que vea, para que sienta toda esta magia,  toda esta energía musical, esta locura colectiva que pocas veces se siente en un  estadio tan gigante como este, tan lleno de voces y luces; porque yo creo que el  gusto por la música se induce a los hijos y se aprende de los padres o de los  que hacen la veces de padres. Yo, por ejemplo, recuerdo bien a mi viejo  regodeándose con los boleros de Lucho Barrios, con los waynos de Acomayo, La  Estudiantina Andina; había que ver cómo le cambiaba la cara, como se ponía al  oír a Javier Solís y hasta gritaba: “llévatela” recordando sabe dios qué amores.  Mi viejo era un melómano, Loco, y mi tío Máximo, que también fue como un padre  para mí, también lo era. Yo recuerdo a mi tío cantando tangos, boleros, waynos a  voz en cuello mientras manejaba su camión y yo adentro, a su lado, viajando con  él, viéndolo gigante, hecho mi héroe. Por eso a veces saco a pasear a mi sobrino  Oscar que es lo más parecido que tengo a un hijo y lo siento a mi lado mientras  conduzco el Elefante Gris y le hago escuchar algo de mi música para ver si algún  día él me recuerda como yo recuerdo a mi papá y mi tío Máximo.  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Garamond; "&gt;Pucha,  Loco, ya me puse medio down. No sólo con esos recuerdos, sino con sólo ver a  Paul que se sienta al piano y empieza a tocar &lt;i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Eleanor Rigby&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;. Qué melodía más hermosa Qué  letras. Qué perfección. Debe ser de las mejores canciones de Paul. Aunque que  creo que &lt;i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Mull of Kintyne&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, es  mejor. Aunque hay otras canciones que me traen más recuerdos, de la gente, de  los patas de la UNI. A Mario y sus doscientos mil casetes de The Beatles, a  Thomas que en la época que estudiábamos y no había ni para el té, pero había  para los casetes piratas que nos prestábamos y para las cervezas que nos  tomábamos tocando la guitarra y cantando &lt;i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Hey  Jude, Yesterday, Somethimg, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;aunque esta última sea de Harrison, pero  un beatle es u beatle, pues Loco. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Garamond; "&gt;Pero  &lt;i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;No more lonely nights&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, esa sí que  me trae malos recuerdos. Y esos sí que son por tu culpa, Loco, por tu culpa,  porque fue por tu culpa que yo, allá por el 90, me volví a mandar a A porque tú  me dijiste que ella había hablado contigo y que se había dado cuenta de que yo  era un buen tipo y que me mande de nuevo nomás y que esta vez si me iba a  atracar, y yo como un huevón me volví a mandar, y A, con es vocesita, con esa  buena educación que tenía, volvió a decirme que no. Oye, pero el Loco me dijo  que ya había hablado contigo, le insistí, y A igualito me choteó. Claro, ahora  tú te matas de risa, pero en esos días, Loco, en esos días yo andaba recontra  herido; no solo por el no de A, sino por otro tipo de no, el no de S que justo  por esos días, una noche, se cruzó conmigo en la facultad de civiles y me pidió  que la acompañara a la Parábola, ese edificio en forma de X que había por el  Laboratorio de Suelos. Qué raro, pensé yo, qué puede haber ahí a estas horas de  la noche y bueno pues la acompañé porque un caballero acompaña a una dama y  cuando entramos a la rampa de los camiones, en el primer rincón oscuro que había  me pegó contra la pared y me abrazó. Entonces yo, con esa rara mezcla de  tontería y sensatez, tuve que explicarle que por alguna estúpida razón yo  todavía estaba esperando el sí de A y ahí quedó la cosa. Claro, te lo cuento  recién ahora porque ahora da risa, pero en esos años Locos, ustedes me hubieran  matado por estúpido, porque en aquellos años decirle no a una propuesta de amor  era decirle no al mismísimo Dios. Pero, ¿sabes por qué &lt;i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;No more lonely nights&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; me recuerda todo  eso? Pues porque a los pocos días dela brazo me volví a encontrar con S y me  regaló un casete de Paul Mc Cartney y me dijo: ésta canción te la dedico y me  señaló &lt;i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;No more lonely nights; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;y  listo, nunca más apareció. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="COLOR: black"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Garamond; "&gt;Te  pasaste, Loco, te pasaste. Pero, te perdono; te perdono porque tú eres mi pata,  Loco, y porque estas canciones me traen recuerdos y porque con los años uno  termina dándoles a ellos un valor cada vez más y más grande; y porque con los  años uno comienza a quedarse con menos amigos, y eso me parece una pendejada de  la vida, Loco, porque es justo con los años que uno necesita más de los amigos.  &lt;i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Yesterday&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, Loco, &lt;i&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Yesterday&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="COLOR: black"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-5796320193575254366?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/5796320193575254366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/05/yesterday.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/5796320193575254366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/5796320193575254366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/05/yesterday.html' title='Yesterday'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-wHxvZafA850/Tc3B9pSSEII/AAAAAAAAAh8/Us9FihwMbwE/s72-c/macarni2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-7178229501471863573</id><published>2011-04-25T16:32:00.000-07:00</published><updated>2011-04-25T16:45:25.348-07:00</updated><title type='text'>Fotos de boda</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ZbKD3ob6Yh0/TbYHgw76MuI/AAAAAAAAAh0/wA6VohO-MLM/s1600/boda2.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 209px; height: 241px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-ZbKD3ob6Yh0/TbYHgw76MuI/AAAAAAAAAh0/wA6VohO-MLM/s320/boda2.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5599671446155178722" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt; font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;&lt;b&gt;Uno. &lt;/b&gt;M&lt;/span&gt;i amigo Valery se casa. A las 4:50 entro a la iglesia con el paso acelerado, imaginando que el lugar está lleno y que llegaré imperdonablemente tarde. Entro: el lugar esta semivacío. El púlpito desierto, gente desconocida sentada en las bancas y un coro de niños sin uniforme ensayando a un costado. Miro otra vez el parte de invitación y compruebo que no me he equivocado, que estoy en el lugar y hora señalados. Sonrío: de nuevo he caído en la trampa de la cita adelantada. No importa, digo para mí. Los cronistas y los chismosos siempre llegan antes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;Dos.&lt;/b&gt; Me ubico en el extremo de la última fila para ser un desconocido más. Como si los relojes limeños marcaran en otra escala de tiempo y que 5:00 pm en realidad quiere decir 5:30, el lugar se va llenando poco a poco. Los invitados ocupan las bancas, el coro de niños sede su lugar a un coro de verdad, las beatas terminan de alistar el púlpito. Miro alrededor. Reconozco un par de caras entre los invitados, gente de la UNI a la que no veía hace años, los saludo a la distancia. Miro el reloj: 5:20. El novio aparece en la puerta vestido de frac. Escanea el lugar y saluda a quienes tiene a la vista. No me ve. Camina hacia el altar acompañado de su madre y se detiene. Da vuelta. Me ve. Saluda. Oe, ¿y cómo es?, le respondo con las manos. Sonríe. Posa para el fotógrafo y la videocámara, mira otra vez el lugar, saluda al resto. Vuelve al altar. Mira al frente, arriba, al costado. Ahora el tiempo limeño parece estirarse. Un segundo parece un minuto; un minuto, una hora; diez minutos, una eternidad; hasta que la novia aparece deslumbrando en la puerta. El novio suspira de alivio y sonríe. La novia lo mira como diciendo: ¿Viste que valió la pena esperar?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt; font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;Tres.&lt;/b&gt; El cura inicia la ceremonia. Pide que por favor todos apaguen los celulares. Dice que es de mala educación interrumpir un rito sagrado en la casa de Dios y que no quiere llamar la atención a nadie delante de los demás. Saco el mío y lo pongo en vibrador. El resto hace lo propio. Comienza con el padre nuestro y sigue con la parábola del pan y los peces hasta que la estridencia de un ringtone de Coldplay lo interrumpe. El culpable lucha por ubicar el celular en sus pantalones y sale huyendo antes de que lo desollen vivo. El cura pregunta si todos somos invitados. A veces hay gente que se cuela, dice y un coro de risas llena todo el lugar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;Cuatro.&lt;/b&gt; La ceremonia continúa. Un niño enternado deambula entre las bancas como un ratón. Ríe, corre, bulle. El cura ahora habla sobre el control de la natalidad y el pecado de los condones. Parece no reparar en el niño, pero la madre se muere de vergüenza. Llama al niño, le ruega que venga, éste no obedece y, como burlándose del pecado de los condones, continúa jugando al gato y al ratón. La madre le ofrece una moneda, el niño no hace caso. Alguien le alcanza un caramelo a la madre y se la ofrece al niño. El niño se acerca corriendo y la madre lo atrapa. A veces, un caramelo puede más que una moneda.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt; font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;&lt;b&gt;Cinco.&lt;/b&gt; &lt;/span&gt;El cura ahora habla de una parábola más contemporánea. Cuenta la historia de un tipo que dice que una vez entró a una joyería para vender un brillante, pero &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;queriendo conservar el oro del anillo; y que dice que el joyero le dijo que eso era imposible porque un anillo sin brillante perdería valor, lo mismo que perdería valor un brillante sin anillo; y que por eso, mi amigo Valery sin su ahora esposa Paola, era lo mismo que ella sin su ahora esposo y que por eso el matrimonio era indivisible. ¿Entienden?, pregunta el cura. Sí, respondemos todos. Ahora sí, pueden chapar, le dice a los novios. Reímos. Valery y Paola se besan y un coro de aplausos inunda todo el lugar. El matrimonio es una ciencia que nadie estudia, repito para mí.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-7178229501471863573?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/7178229501471863573/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/04/fotos-de-boda.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/7178229501471863573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/7178229501471863573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/04/fotos-de-boda.html' title='Fotos de boda'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-ZbKD3ob6Yh0/TbYHgw76MuI/AAAAAAAAAh0/wA6VohO-MLM/s72-c/boda2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-8196941345406312501</id><published>2011-04-09T17:22:00.000-07:00</published><updated>2011-04-09T21:30:39.811-07:00</updated><title type='text'>Human</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-BZ5VoKVvkYo/TaD4fyb3yPI/AAAAAAAAAhc/b_Gqnl8OvbU/s1600/THE+HUMAN+LEAGUE.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5593743962192464114" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 123px; CURSOR: hand; HEIGHT: 377px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-BZ5VoKVvkYo/TaD4fyb3yPI/AAAAAAAAAhc/b_Gqnl8OvbU/s320/THE%2BHUMAN%2BLEAGUE.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;¿Que qué hago hablando solo? Bueno, qué quieres también pues, flaquita: más de dos horas esperando a que The Human League salga por fin al escenario, y con tres chelas dentro de mí, cualquiera termina medio ebrio y hablando solo, ¿no? Pero, bueno, Human League es Human League, pues, y uno lo espera con paciencia, con ansiedad porque sabe lo que es esa música, porque sabe lo que vale esa banda y porque seguramente va a ser la única vez que uno lo verá en su vida. ¿Que qué hago con estas llaves en la mano? Bueno, flaca, es que apenas entré al concierto me vine aquí, al lado de la consola, como polilla que vuela a una vela, para mirar o mejor dicho para admirar al ingeniero de sonido y ver cómo maneja esas computadoras, esos controles, esas luces; para ver cómo este compadre gobierna el escenario y hace que la banda suene como está sonando; y bueno pues, en una de esas que miro al suelo, me encuentro estas llaves. No me encontré una billetera, un cheque, unas monedas, no; soy tan piña que yo me encuentro llaves, ves; y bueno la tengo colgada en la mano por si alguien la ve y las reclama porque imagino lo jodido que debe ser querer abrir dos puertas sin estas dos llaves y a las tres de la mañana, porque esto, mínimo, terminará a las tres. Y ni para pedirle al ingeniero de sonido que pregunte por los altoparlantes de quién son estas llaves. ¿Imaginas que Philip Oakey deje de cantar para decir: ¿has anybody lost these keys? ¿Te imaginas? ¿Y te imaginas que una de estas 3000 almas que nos rodean, uno de estos 3000 locos que se visten de negro como si aún siguiéramos en los ochentas diga: yo, yo, yo y suba corriendo al escenario? Bueno, tuyos no son porque yo te vi desde que llegaste. Y vi cómo saltaste de emoción cuando Okey apareció vestido como un monje de loco, de negro, con la cabeza cubierta por una capucha y luego las coristas, también de negro, se acomodaron a sus extremos y empezaron a cantar “Never let me go”; y luego vi como, a medio “Open your heart”, discutiste con tu enamorado, vacilón, amigo cariñoso o lo que sea eso que tienes a tu lado y que desde hace rato está que quiere abrazarte, besarte y tú no lo dejas. Eso es lo que pasa pues, flaca, cuando vienes con alguien que no le gusta esta música, porque se nota que a ese compadre no le gusta nadita el new wave y que está aquí porque tú lo obligaste. Pobre. Mira nada más cómo está de tieso, como si “The Lebanon” le sonara a nada, a silencio, a bostezo. Mira en cambio al resto, mira como se sacuden, gritan, cantando “Don’t you want me”. Mira tú, mira como tiras tus cabellos al aire para gritar: don´t you want me, baby; don´t you want me, oooh. Mira cómo se pone tu carita, tus hoyitos, tu boquita. Se nota, pues, se nota que te gusta esta música. Se notó en cómo bailaste, en cómo cantaste, en cómo alzaste las manos y gritaste ¡uuuuh! al final de “Mirror man”, “Heart like a wheel”, “Love Action”. Y se notó que “Human” te recordó a alguien, a tu ex, o al firme; digo, porque apenas empezó a sonar esa canción, dejaste de sacudir el cuerpo, metiste las manos a los bolsillos; y moviste los pies como quien baila una balada y volviste a empujar al idiota ese que otra vez intentó abrazarte; digo, porque luego encendiste un cigarrillo, diste una calada profunda y, como quien expulsa un suspiro, un mal recuerdo, lanzaste un largo chorro de humo al techo. Y hasta me dieron ganas de sacarte a baliar porque esa canción a mí también me recuerda a alguien, ves. ¿A quién? …Una flaca, pues, una flaca, una que se parece a ti, ves. Una flaca que ojala estuviera aquí para ver si así dejo de lucubrar, mientras el soquete que tienes a tu lado te abraza por detrás y tú por fin cedes, mientras el cabro ese te susurra algo al oído y empieza a besarte. Mientras nadie viene por estas llaves, mientras bebo el último sorbo de mi cerveza y me pregunto dónde, en qué brazos andará en este momento la flaca de la que te hablo. Mientras acaba el concierto, mientras The Human League se despide del escenario, mientras estas 3000 almas vestidas de negro aplauden poseídas por la emoción. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-8196941345406312501?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/8196941345406312501/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/04/human.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/8196941345406312501'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/8196941345406312501'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/04/human.html' title='Human'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-BZ5VoKVvkYo/TaD4fyb3yPI/AAAAAAAAAhc/b_Gqnl8OvbU/s72-c/THE%2BHUMAN%2BLEAGUE.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-2962087853590165841</id><published>2011-04-02T08:56:00.000-07:00</published><updated>2011-04-02T09:08:29.063-07:00</updated><title type='text'>Maggie The Cat</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-NKU89WB2bis/TZdH1T0EGgI/AAAAAAAAAhU/tL_-L5M-YK0/s1600/liz+tayloy2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5591016443581045250" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 207px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-NKU89WB2bis/TZdH1T0EGgI/AAAAAAAAAhU/tL_-L5M-YK0/s320/liz%2Btayloy2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;¿Sabes cómo me siento?, preguntó &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Maggie&lt;/span&gt; sobre la pantalla panzona de mi televisor a blanco y negro, de tanto que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Brick&lt;/span&gt;, su marido, la rechazaba. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Brick&lt;/span&gt; no dijo ni pío, apeó sus muletas y se quedó viendo el fondo del vaso de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;whisky&lt;/span&gt; que llevaba en la mano. Todo el tiempo me siento como una gata sobre una calamina caliente, espetó. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Brick&lt;/span&gt; viró como un toro enfurecido. Pues salta de ese techo, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Maggie&lt;/span&gt;, gritó, salta, ¡&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;hazlo&lt;/span&gt;! Los gatos siempre caen de pie. Saltar dónde, para qué, respondió &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Maggie&lt;/span&gt; con la voz a punto de quebrarse. Tragué saliva. Acomodé el cuerpo para ver mejor la escena. Me arropé. Ovillé el cuerpo bajo las frazadas de mi cama y espantar el frío &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;huancaíno&lt;/span&gt; y nocturno de mi habitación. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Búscate&lt;/span&gt; un amante, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Maggie&lt;/span&gt;, dijo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Brick&lt;/span&gt; y bebió un largo trago de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;whisky&lt;/span&gt;. Qué perro este perro, dije para mí. Ella se dio vuelta y tomó su cartera. Le dijo que no merecía nada de eso, que lo amaba, pero que ya era suficiente, que podría vivir sin él. Caminó hasta la puerta rumiando su hastío. Yo voy a ganar, dijo. Ganar qué, retrucó &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;Brick&lt;/span&gt; con una sonrisa &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;cachasienta&lt;/span&gt; antes de que ella llegara al pórtico. ¿Cuál es la victoria de una gata sobre un techo caliente? &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;Maggie&lt;/span&gt; dio vuelta. Lo miró en silencio. Soportar, respondió luego de unos segundos, soportar sobre ese techo todo el tiempo que sea posible. Abrió la puerta y se despidió con un beso volado. Tragué saliva otra vez. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;Alañora&lt;/span&gt;, dije, creyendo que aquel beso era para mí.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo era un escolar de 15 años. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Maggie&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;The&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;Cat&lt;/span&gt;, en cambio, era &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;Elizabeth&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;Taylor&lt;/span&gt;, en el tiempo que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;Liz&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;Taylor&lt;/span&gt; era &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;Liz&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;Taylor&lt;/span&gt;. Tenía el cabello negro y ondeado enmarcando su rostro de ángel, los ojos color violeta muriéndose de pena y el lunar negro en el punto exacto de la mejilla derecha. Que Julia &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;Roberts&lt;/span&gt;, que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;Jenifer&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_28"&gt;Aniston&lt;/span&gt;, ni que ocho cuartos. Eran tiempos de divas vivientes. De &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_29"&gt;Sofía&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_30"&gt;Loren&lt;/span&gt;, de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_31"&gt;Natalie&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_32"&gt;Wood&lt;/span&gt;, de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_33"&gt;Ingrid&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_34"&gt;Bergman&lt;/span&gt;. Tiempos de películas en que ellas habían ganado el globo de oro, el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_35"&gt;oscar&lt;/span&gt; a la mejor actriz. Tiempos en los que ellas te seducían en las pantallas de televisión a media noche, te conmovían, te hacían llorar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El resto de la película maldije al &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_36"&gt;soquete&lt;/span&gt; de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_37"&gt;Brick&lt;/span&gt; (&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_38"&gt;Paul&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_39"&gt;Newman&lt;/span&gt;). Y lo envidié como el que más cuando, sobre el final, un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_40"&gt;veinteañero&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_41"&gt;Newman&lt;/span&gt;, caminó hasta ella, la tomó por la cintura, la besó como un poseso y la tumbó a la cama para (se supone) hacerle el amor. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_42"&gt;The&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_43"&gt;End&lt;/span&gt;. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_44"&gt;Maggie&lt;/span&gt; ganó. Apagué el televisor con su rostro en mi mente y me eché a dormir. Recuerdo que al día siguiente amaneció soleando en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_45"&gt;Huancayo&lt;/span&gt;. Recuerdo que mi tío Juan descargaba su camión en la cochera, y recuerdo que no se podía salir a la calle por causa de un paro armado &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_46"&gt;senderista&lt;/span&gt; en todo el departamento de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_47"&gt;Junín&lt;/span&gt;. Maldito &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_48"&gt;Brick&lt;/span&gt;, malditos años. Poco a poco, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_49"&gt;inexorablemente&lt;/span&gt;, también las musas se van.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-2962087853590165841?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/2962087853590165841/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/04/maggie-cat.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2962087853590165841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2962087853590165841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/04/maggie-cat.html' title='Maggie The Cat'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-NKU89WB2bis/TZdH1T0EGgI/AAAAAAAAAhU/tL_-L5M-YK0/s72-c/liz%2Btayloy2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-3391826758396151585</id><published>2011-03-22T21:46:00.001-07:00</published><updated>2011-03-24T10:02:55.118-07:00</updated><title type='text'>Espejismo (*)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-RNgdoRUsqxg/TYl7Rbe_u7I/AAAAAAAAAg0/FC-QvS7-tXs/s1600/espejismo.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 381px; FLOAT: left; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5587132352095566770" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-RNgdoRUsqxg/TYl7Rbe_u7I/AAAAAAAAAg0/FC-QvS7-tXs/s320/espejismo.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;I&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No es justo, ingeniero, dice la mujer y empieza a llorar en mi oficina. El llanto me deja sin argumentos. No haga eso, señora, me hace sentir mal, respondo. No es justo, ingeniero, repite entre sollozos. No digo nada, espero a que se calme. La miro. Su llanto es mudo, lágrimas que bajan como gotas de lluvia sobre un vidrio, sobre las mejillas de un rostro triste. Disculpe, ingeniero, dice luego de unos segundos y deja de llorar. No se preocupe, señora, digo. Se queda en silencio. Parece calmarse. Espero que me entienda, señora, continúo, no es un capricho mío, es que no se puede hacer nada, insisto y vuelvo al plano que tengo en frente. Le explico otra vez el porqué su casa no podrá tener agua potable. La presión no da para más, señora, explico, sólo podemos llegar hasta la cota 140. Y no es sólo usted, son todas las casas que están por encima de esa cota. Paso un resaltador sobre la curva de nivel 140. La línea ahora es una serpiente amarilla fosforenciendo sobre el fondo blanco de mi plano, un muro invisible que separa las casas que tendrán agua de las que no lo tendrán, una frontera entre los que habrán de reír y los que llorarán. ¿Y no puede subir la curva un poquito, ingeniero?, dice la mujer. Sonrío forzado. No se puede, señora, esas curvas son producto de la topografía, no se pueden cambiar. Tanto esfuerzo, para nada, dice la mujer, como maldiciendo la línea amarilla, tanto esfuerzo para nada.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;II&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Voy camino a Nueva Estrella. Desde que el chofer y yo dejamos atrás la Panamericana Norte y el óvalo de Ancón, la camioneta trepa por calles ripiosas que se apoderan del cerro de arena como hiedras en la roca, empinándose cada vez más. Las ruedas giran lentas, bullen, patinan, hasta que se detienen. Se han hundido en la arena. Yo voy caminando, le indicó al chofer, tú ve dando vuelta. Camino. El cerro empinado ahora se aplana un poco. Las calles trozan la hondonada en cuadrículas y las casas de madera y esteras se dispersan siguiendo las curvas de nivel como si el cerro hubiera girado y puesto cada una en su lugar. Parece un pueblo fantasma. Son las 11 de la mañana y salvo unas cuantas mujeres barriendo sus puertas, no se ve a nadie más. Camino por las calles. Observo mis planos, hago anotaciones. Una de las mujeres se acerca. ¿De qué es?, pregunta. Del proyecto de agua y desagüe, contesto. ¿En serio? dice como si acabara de oír una mala broma. Le explico que he venido a revisar los planos y contrastarlos con el campo. La mujer me llena de preguntas. Respondo hasta que parece quedar convencida. Si quiere lo acompaño, ingeniero. No se preocupe, señora, voy solo. La mujer me sigue con la vista. Continúo. Ubico el reservorio. Camino hasta él: en este oficio la vida y los planos se aprecian mejor desde las alturas. Anoto, corrijo, termino. Me detengo a ver el resto del paisaje. Solea. Desde arriba, el mar parece un charco calmo; la panamericana, una serpiente negra reptando paralela al océano; el desierto, una sabana gris salpicada de casas que se extiende ondulante entre el cielo y el mar; pero abajo todo sigue igual: las ruedas se hunden en la arena, las mujeres cuidan sus casas y el agua sólo sube 140 metros, ni un centímetro más.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(*) Unas 800 millones de personas carecen de agua potable en el mundo entero, según informe de la Organización de las Naciones Unidas. El estudio asegura que sin ese recurso "no hay dignidad ni escape a la pobreza". En el Perú, cerca de 6 millones de personas pasan por ese drama.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-3391826758396151585?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/3391826758396151585/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/03/espejismo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3391826758396151585'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3391826758396151585'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/03/espejismo.html' title='Espejismo (*)'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-RNgdoRUsqxg/TYl7Rbe_u7I/AAAAAAAAAg0/FC-QvS7-tXs/s72-c/espejismo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-7576416821157999904</id><published>2011-03-01T18:14:00.000-08:00</published><updated>2011-03-02T17:35:02.173-08:00</updated><title type='text'>¿Qué es poesía?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-LunOMuxzoBY/TW2qX8MsmkI/AAAAAAAAAgo/4JbwmTjb_6g/s1600/DSC05609.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5579302841655007810" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 180px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-LunOMuxzoBY/TW2qX8MsmkI/AAAAAAAAAgo/4JbwmTjb_6g/s320/DSC05609.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;I&lt;br /&gt;Estoy echado en la camilla de una clínica. Me preparo a pasar una endoscopia al estómago y despistar los orígenes del ardor que, desde hace días, me molesta dentro. Póngase de costado, ordena el médico. Una enfermera me arropa el mandil que traigo puesto y me ayuda a girar el cuerpo. El médico vuelve a explicar que va a inyectarme un somnífero, que quedaré dormido por una hora y que una cámara entrará dentro de mí para ver y tomar muestras del sistema gástrico. Ok, doctor, respondo con el miedo de saber que un cordón plástico se paseará dentro de mis vísceras como una serpiente cíclope. Cierro los ojos para no ver la hipodérmica pinchando mi brazo. Lo mismo que en las reuniones de trabajo en que me aburro, decido distraer la mente repasando poemas que se me pegan en la semana. Me viene a la memoria uno de J. E. Eielson que no me abandona desde hace días. Un día tú un día/abrirás esa puerta y me verás dormido/con una chispa azul en el perfil/y verás también mi corazón/y mi camisa de alas blancas pidiendo auxilio en el balcón/y ver... Mi cuerpo no da más y sucumbe al somnífero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;II&lt;br /&gt;Despierto. No es un despertar normal como al que me obliga el nacimiento de un nuevo día; no hay un cansancio sedante que me haga maldecir que es hora de ir al trabajo, ni una pesadez que me haga rodar por la cama diciendo: un ratito más, un ratito más. Es un despertar apelmazado, ciego y consiente como la resaca de una borrachera. Abro los ojos. Ahora estoy en una habitación oscura. La puerta está abierta y la luz blanca que viene del pasillo hace de las cuatro paredes en que estoy un cubo lúgubre. Encojo mis rodillas. Cierro los ojos y dormito mientras espero que pase el efecto del somnífero. Una enfermera aparece en la puerta. Me hago al dormido, quiero seguir descansando. Vuelvo al poema, lo recito de memoria otra vez.&lt;br /&gt;Me yergo. Me siento al borde de la camilla. La enfermera aparece al rato y enciende la luz. ¿Se siente bien?, pregunta. Sí, respondo. Me quita el guardapolvo, me explica que los resultados del examen estarán listos para la próxima cita con el médico y me acompaña al locker a recoger mis cosas. Tomo el celular, la billetera, el nextel y los regreso a mis bolsillos. Estoy un poco mareado, pero creo que puedo caminar sin problemas. La enfermera me entrega unos formularios y el DVD con las imágenes de la prueba. ¿Ha venido con alguien?, pregunta la otra enfermera. No, respondo, pero un carro me espera afuera. Siempre es bueno que alguien lo acompañe en estos casos, dice como recriminándome. La luz blanca del fluorescente me molesta, pero insisto en irme. Me voy rumiando de nuevo aquel poema.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;III&lt;br /&gt;Mi primo Andrés me escribe un mail. Me cuenta que está triste por causa de una mujer que se le ha ido. Me envía un poema que ha escrito y me pide que le diga mi opinión. «Discutimos anoche y partiste en la mañana/En la maletera del taxi/quedó el equipaje con tus recuerdos/asustado junto a mí/ No me atrevo a mirarte por la ventana/Tras el duelo del momento/Dios me encamina tras tus pasos/Entro al 2x2 de nuestras ilusiones/Esa pequeña habitación/Está triste la almohada/Y el ropero, y el espejo grande/que no refleja más tu cuerpo». El poema me conmueve. Lo leo de nuevo y respondo el mail con la emoción dentro. Le digo a mi primo que una vez le escuché decir a Giovanna Pollarolo la mejor definición de lo que es un poema. Para saber si un texto es un poema, hay que leerlo y si, después de ello, sientes que algo se te ha quedado dentro del cuerpo, entonces ese texto es un poema.&lt;br /&gt;Hago una pausa en mi mail. La respuesta de la Pollarolo me recuerda la endoscopía que pasé hace un par de meses y el poema de Eilson que me acompañaban la mente por esos días. Aquello de que algo se queda dentro de uno, me trae a colación que aún no he visto el DVD de la prueba. Me pregunto cómo es que lucían mis vísceras mientras mi mente, inconsciente, seguramente, continuaba repasando aquel poema. Pongo el video y lo reproduzco en la PC. En el monitor aparece mi garganta como una campana naranja. La cámara se pasea en ella palpando sus paredes, analizándola, probándola; continua por el esófago, hace lo propio y desemboca en el estómago como quien arriba a una cueva de carne. La cámara sube y baja por las estalactitas, estalagmitas y se detiene en un punto. Una pinza aparece en escena, arranca unas carnes mías y desaparece con ellas. Detengo la reproducción.&lt;br /&gt;La poesía es una reunión de imágenes, Cholo --le escribo a mi primo--. En los poemas que nos gustan, en realidad, lo que hacemos es imaginar cosas que sólo uno entiende, que sólo uno sabe, que sólo uno ve; por eso nos conmovemos. Tu poema me ha movido y me ha dejado medio down, termino.&lt;br /&gt;Un poema quizá sea una endoscopía al alma y los versos, pinzazos al corazón.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-7576416821157999904?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/7576416821157999904/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/03/que-es-poesia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/7576416821157999904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/7576416821157999904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/03/que-es-poesia.html' title='¿Qué es poesía?'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-LunOMuxzoBY/TW2qX8MsmkI/AAAAAAAAAgo/4JbwmTjb_6g/s72-c/DSC05609.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-28849044812368513</id><published>2011-02-15T17:52:00.000-08:00</published><updated>2011-02-15T18:19:51.477-08:00</updated><title type='text'>Como una culebra en el Polo Norte</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-XMyuyy-F760/TVs0NL0V7YI/AAAAAAAAAgg/mqW9wvMcsAo/s1600/DSC05384.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5574106364916395394" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 180px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-XMyuyy-F760/TVs0NL0V7YI/AAAAAAAAAgg/mqW9wvMcsAo/s320/DSC05384.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Entro a una cabina de Internet, en el centro de Salta, Argentina. Después de viajar como un trashumante por montañas del norte argentino, punas del sur boliviano y desiertos del noreste chileno, por fin tengo tiempo para revisar mi correo electrónico. Ingreso la clave con la impaciencia acumulada en diez días. La bandeja de entrada se llena de mensajes en negrilla con la respuesta a los correos que he enviado a mis amigos contando mis temores, mis alegrías, mis recuerdos: mis memorias de viaje; viaje que he hecho completa y totalmente solo. «Yo no me atrevería a viajar de esa manera. Tengo muchos miedos por vencer y mucha flojera por derrotar», dice A en un corto mail. «Con cautela, amigo, que te queremos entero», me escribe K en un mail más corto aún. «Me has hecho reír con tus historias», ríe en letras M y me da consejos para hacer el viaje más llevadero. «Al que quiere celeste que le cueste», añade P. «Hay, amigo, tú sí que eres un verdadero desquiciado», sentencia J. «A veces no entiendo porque haces esas cosas. Yo no podría viajar sola, no tener nadie con quien compartir lo que se vive le quita la gracia al viaje», remata G.&lt;br /&gt;Pienso en alguna frase original que responda a esas preocupaciones, pero no se me ocurre ninguna. También a mí me invaden las preguntas de por qué hago eso. Por qué a veces me vienen unas ganas ubérrimas de salir de Lima y viajar, y viajar, y viajar; solo, completamente solo. Creo tener la respuesta, pero no sé explicarlo. Vuelvo a los mails. Respondo a mis amigos. Les digo que estoy bien, que no se preocupen por mí, que a pesar de mis quejas y mis miedos, he disfrutado mucho del viaje. Les cuento que estoy de paso por Salta y que en unos días más estaré de regreso en Lima, previa escala en Córdoba y que pronto los veré para mostrarles las fotos que he tomado y contarles lo que he visto.&lt;br /&gt;Salgo a caminar sin rumbo por el centro. Recorro Santiago del Estero. La calle peatonal llena de gente, los ambulantes con mercancías en el suelo, los comercios de cara a la Plaza de Armas, me hacen sentir como si estuviera en el Jirón de la Unión. Me detengo ante un quiosco de periódicos. Leo los titulares y una que otra noticia. Me concentro en unos libros embolsados y colgados en tiras como si fueran chisitos. Por el color y el diseño uniforme de las tapas deduzco que son ediciones que lanzan los periódicos. Leo los títulos. Me detengo ante uno de Roberto Bolaño, un libro del cual nunca he oído: «La Universidad Desconocida». Me llama la atención que lleve el logo de Anagrama. ¿Cuanto está?, le pregunto al vendedor. 13 pesos, responde. Baratazo, pienso para mí, pues los libros de Bolaño, en Anagrama, suelen ser caros. Lo compro. Le quito la envoltura y le doy una ojeada. Siento cierta desazón al comprobar que se trata de poemas, pues esperaba algo de su genial narrativa y, en cambio, no sé nada del Bolaño poeta.&lt;br /&gt;Ahora vago por la Plaza de Armas. Las casas de pórticos, balcones de madera y techos a dos aguas; la iglesia colonial, la cruz gigante sobre el lomo de un cerro gordo, la hace parecerse a la plaza de Ayacucho. Me siento en una banca. Observo a la gente. Una mujer alta y de larga cabellera vestida de gaucha salteña reparte volantes para los tours de la ciudad; un mozo de pelo cano e impecable traje blanco limpia las mesas de un restaurante de cara a la plaza; un cambista de dólares pregona su oferta en voz baja. Saco mi moleskine y anoto ideas sobre ellos. Imágenes, recuerdos, reflexiones. Levanto la cabeza. Gente y más gente. Gente yendo y viniendo, gente comiendo, gente conversando. Repaso las anotaciones de mi moleskine. Los leo desde el inicio. Celebro que haya hecho el largo viaje porque de lo contrario, nada de lo que está ahí escrito se me abría ocurrido. Saco el libro de Bolaño. Leo uno, diez, veinte poemas. Me sorprendo con la profundidad del Bolaño poeta. Encuentro uno que me humedece los ojos: creo que es el verso que resume la respuesta que estaba buscando. Levanto la cabeza para loar el hallazgo y ventilar la emoción. Miro otra vez alrededor. Gente y más gente extraña, y yo, en medio, anónimo como un fantasma. Vuelvo al libro. Leo otra vez el poema.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Bajo el puente, mientras llueve, una oportunidad de oro para verme a mí mismo:&lt;br /&gt;Como una culebra en el Polo Norte, pero escribiendo.&lt;br /&gt;Escribiendo con mi hijo en las rodillas.&lt;br /&gt;Escribiendo hasta que cae la noche&lt;br /&gt;con un estruendo de los mil demonios.&lt;br /&gt;Los demonios que han de llevarme al infierno,&lt;br /&gt;Pero escribiendo.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-28849044812368513?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/28849044812368513/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/02/como-una-culebra-en-el-polo-norte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/28849044812368513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/28849044812368513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/02/como-una-culebra-en-el-polo-norte.html' title='Como una culebra en el Polo Norte'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-XMyuyy-F760/TVs0NL0V7YI/AAAAAAAAAgg/mqW9wvMcsAo/s72-c/DSC05384.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-8914852449826050711</id><published>2011-02-04T20:12:00.000-08:00</published><updated>2011-02-04T20:30:08.028-08:00</updated><title type='text'>Flamencos rojiblancos</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TUzOs1YGFJI/AAAAAAAAAfI/0eR1dPRHm5w/s1600/DSC05524.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5570054108788167826" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 180px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TUzOs1YGFJI/AAAAAAAAAfI/0eR1dPRHm5w/s320/DSC05524.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;Dejo el hotel de San Pedro de Atacama, Chile. Con mi mochila gorda de universitario y mi cámara fotográfica como único equipaje, camino hacia el terminal de buses que me llevará de regreso a Salta, Argentina. Lo hago con el temor de ser timado porque “el terminal” es sólo un terreno baldío y polvoriento que se quema al sol a un costado de la carretera, en las afueras del pueblo y en la que, según el vendedor de boletos del PulmanBuss, a las 9:00 am, habrá de pasar por mí un moderno bus interandino con aire acondicionado, TV y asientos reclinables. Mi temor se acrecienta cuando llego al lugar y compruebo que son las 8:30 y soy el único ser vivo en medio de aquel arenal.&lt;br /&gt;San Pedro parece una hacienda costera del Perú. Tiene una plaza cuadrada con casas grandes a sus lados y un iglesia enana en frente, calles angostas de tierra, viviendas de abobe y piedra de techos rasos y patios enormes: un oasis de urbanidad en la que los turistas guardan sus noches para conocer el desierto de Atacama.&lt;br /&gt;8:45. Un par de gringos aparecen en “el terminal” cargando mochilas que les sobresalen por encima de la cabeza. Caminan lento, como aplastados por el peso de sus equipajes y se detienen cerca a mí. Me acerco. Pregunto si también esperan el PulmanBuss que va a Salta. Sí, responde uno de ellos con un acento argentino que me tranquiliza. Al rato se detiene un minibús de la que descienden otros diez gringos. Por su acento deduzco que son españoles. Luego llegan unos alemanes a los que reconozco porque un día antes atravesaron conmigo la frontera de Bolivia hacia Chile. En pocos minutos, el lugar se llena de turistas y equipajes y el “el terminal” se transforma en un verdadero terminal. A las 9:00 en punto aparece un bus anaranjado y reluciente. Lo abordo y me entrego a la comodidad de mi asiento de cara a la ventana.&lt;br /&gt;El bus se mueve. Celebro que esté medio vacio y pueda viajar sin nadie a mi lado. Mientras dejamos atrás el pueblo, el chofer anuncia por el altoparlante que en tres horas llegaremos al Paso Jama, el paso fronterizo entre Chile y Argentina, y que para ello debemos llenar las fichas verdes de migraciones que se nos entregó en el abordaje. Lleno mi ficha. Un ligero cólico estomacal irrumpe en mí. Pienso que no fue buena idea haber desayunado yogurt a semejante altura. Me acomodo y reacomodo en el asiento hasta que el dolor se hace llevadero.&lt;br /&gt;El bus ahora se desplaza en medio del arenal. A diferencia del lado boliviano, este lado del desierto rojo es atravesado por una carretera asfaltada que hace del viaje una sensación tan suave y rápida como el vuelo rasante de un avión. El cólico disminuye conforme los paisajes marcianos van ascendiendo hacia la cordillera de los Andes y desaparece cuando pasamos por las lagunas saladas de la Reserva Nacional Los Flamencos. El bus bordea la última y más grande laguna y deja ver la bandada de flamencos de pecho blanco y alas rojas que caminan alimentándose en el fango de las playas. Los observo. Los he visto de cerca en las lagunas salobres de las punas de Potosí y me hacen imaginar de nuevo aquel sueño de San Martín que inspiró la bandera peruana en las playas de Pisco. Sus espigadas figuras, su andar pausado, sus siluetas blanquirojas me trasmiten tranquilidad. Pero sobre las cumbres, el malestar estomacal regresa. La barriga se me inunda de temblores y el cólico se transforma en unas ganas irrefrenables de ir al baño. Recuerdo las indicaciones del chofer reiterando que el baño del bus es sólo para miccionar. A pesar del frío andino, empiezo a sudar. Con cada segundo que demora el viaje mis esfínteres parecen llegar al límite de resistencia hasta que los dioses se compadecen de mí y el bus arriba al Paso Jama. Bajo del bus y corro, corro, corro directo al baño. Literalmente que quito un peso de encima y por fin respiro con tranquilidad. Reparo entonces en los graffitis estampados en la puerta y paredes del cubil. Está llena de alusiones peruanas. «Te amo, Perú»; «Chimbote, lo máximo»; «Piura-Perú»; «Ucayali, mi vida». Abandono el baño aún preguntándome el por qué de esos graffitis, y la respuesta llega cuando reconozco una larga fila de peruanos que bajan de un Cruz del Sur y un Ormeño y son alienados como reclutas para ser revisados por los agentes de migraciones y aduanas argentinas. Me quedo viéndolos. Deben ser migrantes, pienso. Los comparo con los flamencos rojiblancos: van de paso por aquellas punas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El llamado del chofer del Pulmabuss me saca de mis pensamientos. Debe hacer cola con el resto de turistas, me dice y me reitera que debo tener listo mi pasaporte y la ficha verde de migraciones. Sí, la tengo, respondo y me sumo a la fila. Noto que soy el único mestizo en una fila de gringos y me creo la idea de que al menos por eso habré de librarme de una cola tan larga como la de los flamencos rojiblancos. Pero, no, igual también los del PulmanBuss somos víctimas de la burocracia y esperamos más de una hora en ser atendidos. El agente de Migraciones nos sella el pasaporte a la sola pregunta de a dónde vamos y nos transfiere con el de Aduanas. Todos en línea, por favor dice el agente con un acento de argentino altoandino. Mira la relación de pasajeros y repasa la fila como quien repasa su ganado. ¿Ulises Gutiérrez?, grita. Soy yo, respondo. ¿Cuál es su equipaje? pregunta y camina hacia las bodegas del bus. No traigo equipaje, digo, sólo traigo mi mochila de mano. ¿Cómo que no traés equipaje?, espeta el empleado. Me mato explicándole que a mí me gusta viajar, pero que odio cargar cosas y que por eso mi equipaje se reduce a mi mochila de universitario y mi cámara fotográfica. ¿De que país venís?, pregunta ahora el agente con increpación. De Lima-Perú, respondo. Mostrame tu equipaje de mano. Subo al bus y bajo con mi mochila gorda. Ahora me mato explicando cómo es que en nueve días he viajado por el norte de Argentina, el sur de Bolivia y el este de Chile con tan pocas cosas. El agente me hace una y otra pregunta como tratando de encontrarme alguna contradicción mientras despanza mi mochila y rebusca sus entrañas a la búsqueda de quién sabe qué. Miro mi alrededor. Los gringos y los choferes del PulmanBuss miran la escena como diciendo: ahora falta que nos quedemos otra hora aquí por causa de este tipo. Bueno, disfrutá de la Argentina, dice el agente y por fin me deja libre. Engordo de nuevo mi mochila. «Como te extraño, Lima»; escribo en un graffiti mental.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-8914852449826050711?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/8914852449826050711/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/02/flamencos-rojiblancos.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/8914852449826050711'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/8914852449826050711'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/02/flamencos-rojiblancos.html' title='Flamencos rojiblancos'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TUzOs1YGFJI/AAAAAAAAAfI/0eR1dPRHm5w/s72-c/DSC05524.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-5978269694779526769</id><published>2011-01-22T18:08:00.000-08:00</published><updated>2011-01-22T18:12:33.437-08:00</updated><title type='text'>El árbol de piedra</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TTuOQyIzqEI/AAAAAAAAAe8/NdQ2NkfSNNI/s1600/DSC05495.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5565198183534143554" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 180px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TTuOQyIzqEI/AAAAAAAAAe8/NdQ2NkfSNNI/s320/DSC05495.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;I&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Abandono La Quiaca, último pueblo argentino previo al cruce de la frontera con Bolivia. Atravieso el puente que separa los dos países con la pesadez de haber soportado un largo viaje en bus de más ocho horas, desde Salta, norte de argentina. El río que corre bajo el puente es un delgado hilo de aguas negras que parece extinguirse succionada por la sed del suelo seco, desnudo y rojo de las punas. Miro alrededor. Villasón, el pueblo boliviano al ahora me adentro, es una hilera de casas a dos aguas que se arrejuntan a ambos lados de la carretera; los cerros, una sucesión de superficies gordas y ondulantes que parecen esculpidas por un milenario viento. Son las tres de la tarde. El sol me pega de un lado como si estuviera próximo a ocultarse en el horizonte y me deja una extraña mezcla de calor y frío. Camino con mi mochila al hombro. Me sumo a la fila de gente que espera el turno para el paso migratorio boliviano. Me toca hacerlo detrás de una mujer de polleras y chompa rosada. Le pregunto dónde consigo la ficha de migraciones. Allá, me señala una ventana y vuelve a lo suyo. Tomo una hoja y me pongo a llenar mis datos tras ella. La mujer habla en quechua con su acompañante. A pesar de sus particularidades lingüísticas, logro entender parte de lo que conversan; la mujer le da instrucciones a su acompañante sobre cómo llenar la cartilla de entrada. Otra mujer, más adelante, hace lo propio con unos niños. El descubrimiento me sorprende. Mi ignorancia respecto a estas tierras me hacía suponer que por estas latitudes se hablaba aymara, pero, no, aquí se habla quechua. Me emociono. El diálogo me da una familiaridad que me conmueve. Pienso en decirles que yo entiendo algo del quechua que hablan aunque yo no pueda hablar, que vengo del centro del Perú, y que me emociona escucharlas, pero luego pienso que decirlo en español sonaría estúpido. No digo nada, lleno mi ficha y me quedo escuchándolas hasta que las mujeres se van y llega mi turno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;II&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Subo al bus que me llevará a Tupiza. Acomodo mi mochila bajo el asiento y me aligero de ropas para mitigar el calor. Una anciana de polleras negras se me acerca y me habla en quechua. Me pide que le indique cual es su asiento y me da su boleto. Entiendo que la anciana no sabe leer. La guío hasta el asiento 15. kaypy cachkan, le digo. La anciana me sonríe y me agradece con gestos y palabras que ya no entiendo. Este es su asiento, insisto. Sonrió y regreso al mío. Un joven flaco y menudo se sienta a mi lado. Apenas se acomoda, me pregunta qué hora es. Le digo que el reloj de mi celular trae el horario argentino y que según eso son algo más de las tres de la tarde. Entonces es una hora menos, me dice y me pregunta de dónde vengo. El bus avanza, atraviesa las calles polvorosas del pueblo y entra a la carretera. Le explico que soy peruano, que vengo de Salta, Argentina, y que voy a Tupiza para conocer el salar de Uyuni. Entonces debes conocer el Cusco, me pregunta. Le digo que sí. El bus sube y baja por las lomas redondas de los cerros como un barco pesado que sortea olas gordas en alta mar. El joven me pregunta sobre el Cusco, Machupicchu, Sacsayhuaman. Le explico cómo son en mis recuerdos esos lugares; cómo llegar, cuán lejos está desde nuestra ubicación, cuán caro sería viajar desde Bolivia. El bus deja atrás las punas. Los cerros se transforman en cañones, los primeros riachuelos, los primeros árboles aparecen a un costado de la carretera. El joven parece cansarse de mi conversión y se muda al asiento de a lado y se sienta con su amigo. Conversa con él en quechua. Le dice todo lo que yo acabo de contarle en español.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;III&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Estoy en las punas de Potosí. Son las doce del día, el sol quema vertical. He llegado hasta aquí después de dos días de viajar por el salar de Uyuni y después de haber pasado la noche en una casa de sal. El chofer ha detenido la 4x4 para estirar las piernas, para solearnos y para apreciar el bosque de rocas que salpican la puna. Todo aquí es un paisaje marciano. Las dunas de arena roja, las rocas erosionadas por el viento, la ausencia de seres vivos. Hasta nosotros los turistas, el chofer y la cocinera con quienes viajo, parecemos muertos. La coreana, el chileno, la francesa, la holandesa toman sol sobre una roca en forma de lagarto, la argentina se quema la espalda en la arena porque según ella eso le calmará el dolor lumbar que no la deja desde hace días. El chofer revisa por milésima vez el motor de la camioneta; la cocinera se protege del sol bajo la sombra de una roca. Yo hago lo mismo. Me acerco a la cocinera. Hablas quechua, ¿no?, le pregunto. Sí, responde. Le digo que yo entiendo algo de lo que ella y el chofer han venido hablando en quechua durante el viaje. La joven se sorprende. Le explico que soy de Huancavelica, una región del centro del Perú, que ahí también se habla esa lengua. La joven sonríe y me habla algo en quechua. Le respondo en castellano y con vergüenza le confieso que no sé hablarlo, que en mi niñez, mis padres, por un estúpido complejo de creer que aquella lengua era un lastre, se negaban a enseñarnos. Le digo que me emociona hablar de eso con ella. Me dice que hubiera sido interesante que ella hablara su quechua y yo el mío para ver en que se diferencian. Sí respondo muerto de vergüenza. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El chofer llama a la cocinera y me quedo solo. Me pongo a observar nuevamente las caprichosas rocas que tengo en frente. Me detengo a contemplar una a la que llaman “El Árbol de Piedra”. Su cabeza abultada y porosa, me hace parecerla más bien una coliflor gigante. Le tomo fotos de varios ángulos. Me pregunto cuánto millones de años le habrá tomado al viento esculpir aquella roca. Me pregunto también cómo aquella roca ha podido soportar el frío, el viento, la lluvia; todo aquello que lo ha venido erosionando desde siempre y, sin embargo, aún está ahí resistiendo. Saco mi moleskine y describo la roca. Pienso en lo hermoso que hubiera sido hablar en quechua con la cocinera, con la mujer de migraciones, con la anciana y el joven del bus. El Árbol de Piedra es como el quechua, anoto en mi moleskine; ahí está, erosionado, pero aún de pie, a pesar de bobos que, como yo, no lo aprendieron cuando pudieron hacerlo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-5978269694779526769?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/5978269694779526769/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/01/el-arbol-de-piedra.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/5978269694779526769'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/5978269694779526769'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/01/el-arbol-de-piedra.html' title='El árbol de piedra'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TTuOQyIzqEI/AAAAAAAAAe8/NdQ2NkfSNNI/s72-c/DSC05495.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-2513891922524246155</id><published>2011-01-12T20:04:00.001-08:00</published><updated>2011-01-12T20:13:55.822-08:00</updated><title type='text'>Hermanas de locura</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TS56Eq1su7I/AAAAAAAAAe0/sIYQu32-aSE/s1600/DSC05350.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5561516810486725554" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 180px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TS56Eq1su7I/AAAAAAAAAe0/sIYQu32-aSE/s320/DSC05350.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;Navego sobre el salar de Uyuni, en Potosí, Bolivia. Desde que salí de Uyuni pueblo, a las diez de la mañana, la 4x4 en que me desplazo a 100 por hora parece un bote con motor fuera de borda navegando sobre un mar blanco. Lliteralmente eso es lo que es el salar: un mar. O mejor dicho, lo fue. Un mar que se secó y que después de millones de años, de miles de terremotos, se elevó hasta llegar a los Andes, 4200 metros por encima y del que, ahora, sólo queda una inmensa e interminable sabana de sal.&lt;br /&gt;Son las dos de la tarde. Por la mañana el paisaje era maravilloso, increíble, único; pero después de cinco horas de ver sal y sal y más sal, el tedio y el sopor pesa en mi ánimo y me mata de aburrimiento. Miro al resto de ocupantes de la camioneta. Un chileno y su novia francesa de curvas generosas; una holandesa espigada con rostro de muñeca; una coreana delgada y de pechos diminutos; una argentina menuda de caderas anchas; el chofer, un gordo de rostro avejentado; la cocinera, una joven delgada de chapas ocres. Todos dormitan excepto el chofer y yo. Para no aburrirme, imagino música sonando en mi cabeza porque mi Ipod sufre de soroche y no funciona en la sierra; anoto datos en mi moleskine porque luego habré de narrar esta crónica; imagino ideas, situaciones, personajes. Espío a la holandesa. De lejos es la más guapa del grupo; el calor le da a sus mejillas un toque de rubor que resalta aún más su rostro de muñeca. Envidio al chileno que hasta dormido parece disfrutar de las carnes de la francesa. Observo a la coreana que viaja a mi lado dopada por tantas pastillas que ha tomado para sortear el soroche; a la argentina que dormita con la cara apoyada a la ventana opuesta a la mía y me deja ver un tierno perfil de niña. Observo, anoto, observo, hasta que también yo caigo dormido.&lt;br /&gt;Despierto a los pocos minutos. La 4x4 ahora corre en línea recta en dirección a la próxima isla donde habremos de pasar la primera de las tres noches del viaje que haremos juntos para conocer las punas de Potosí. El cielo es azul y apenas una nube, larga como el hilo de humo de un cigarro, luce estática en el horizonte; el sol quema como una gigantesca antorcha y la luz del día se amplifica por el reflejo de los rayos en el interminable espejo blanco; tanto que mis lentes oscuros parecen no existir. Los ojos y la nariz me arden porque los minúsculos polvos de cloruro de sodio flotan en el aire. Ruego que pronto termine el viaje. Mis ruegos se hacen realidad a las cuatro de la tarde; la isla a la que arribamos es un cerro amarillo salpicado de mechones de ichu y cruces de espinos, pero es tierra firme. La camioneta aparca en una playa de piedras. Descendemos y estiramos los pies. El calor del día ahora es un frío filoso que me corta la cara. Bueno, señores, aquí es donde pasaremos la noche, dice el chofer y nos señala una casa de techo a dos aguas hecha de ladrillos de sal. Qué maravilla, grita la holandesa en un español tosco; el chileno y la francesa se besan como si recién se encontraran; la coreana no dice ni pío con el soroche, la argentina se preocupa más en revisar su equipaje. Unos perros lanudos y una mujer de cara redonda y chapas marrones nos dan la bienvenida y nos conducen al interior. Las paredes, el piso, las mesas están hechas de una piedra amarronada. Paso el dedo por la esquina de una de las mesas y me la llevo a la boca. Compruebo que también es de sal. La mujer nos muestra el baño revestido de concreto y nos dice que cada duchazo cuestas diez bolivianos el balde y nos aclara que es porque ahí hace cuatro años que no llueve y que el agua hace el mismo viaje que nosotros para llegar hasta allí. Luego nos da la noticia de que sólo hay una habitación con seis camas y otra con tres. El chileno dice que por obvias razones tomará la de tres camas y se va con la francesa. El resto de mujeres me ven como si no hubiera más alternativa que dormir con un pervertido. Asu mare, digo para mí. Por mí no hay problema, dice la holandesa en inglés luego de unos segundos. Por mí tampoco, dice la coreana con una voz de pajarito. Y bueno, Ulises, cambiá esa cara, no vamos a hacerte nada, dice la argentina y se ríe. También yo rió. Entramos a la habitación. Supongo que me quieren lo más lejos posible, digo en mi pobre inglés. Sí responden ellas y me mandan a la última cama. Nos reímos al comprobar que también las camas son de sal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Son las siete, pero parece medianoche. Ahora nadie habla. Todo está oscuro. El cansancio parece habernos dejado a todos sin fuerzas. Una a una las mujeres se arropan, dan las buenas noches y se acurrucan en sus camas, hasta que llega mi turno. Me arropo por todas las esquinas. El frío es atroz y no puedo coger sueño, mi chullo, mis frazadas, mi ropa parecen tener miles de huecos por donde se cuela el aire helado. Repito el ejercicio que hice en la camioneta para quedar dormido. Fantaseo con la holandesa, la argentina, la francesa, me río alucinando que alguna de ellas se cuela en mi cama diciendo: ¡ay que rico calorcito!, pero el frío es tal que hasta la imaginación y la libido terminan en el fondo de un vaso de hielo. Entonces pienso en ellas como hermanas mías, hermanas de locura; locas venidas de diferentes rincones del mundo, locas que viajan solas, locas que soportan el calor, la sed, el frío para conocer lugares que guardarán en la memoria, lugares de los que hablarán a sus hijos, hijos que dirán: qué loca mi mamá. Poco a poco me quedo dormido. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-2513891922524246155?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/2513891922524246155/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/01/hermanas-de-locura.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2513891922524246155'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2513891922524246155'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2011/01/hermanas-de-locura.html' title='Hermanas de locura'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TS56Eq1su7I/AAAAAAAAAe0/sIYQu32-aSE/s72-c/DSC05350.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-618295891744608469</id><published>2010-12-28T17:29:00.000-08:00</published><updated>2010-12-29T19:42:41.841-08:00</updated><title type='text'>La familia es la familia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TRqV5gxblOI/AAAAAAAAAes/wADv3B9BjeU/s1600/familia3.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5555917905597273314" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 202px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TRqV5gxblOI/AAAAAAAAAes/wADv3B9BjeU/s320/familia3.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;I&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Llego al aeropuerto de Córdoba, Argentina. Son las ocho de la mañana y el sol asoma calcinante. El vuelo desde Lima ha sido corto, pero agotador. Los preparativos de anoche, el paso de migraciones en la madrugada y la espera del vuelo retrazado proveniente de Centroamérica me han impedido dormir y me han dejado con una pesadez sedante. Llamó al celular de mi primo Vico para anunciar que ya llegué, pero una voz acartonada de mujer con acento argentino me dice que el número que he marcado no existe. La pesadez se transforma en miedo. Tomo el remís (así le dicen aquí a los taxis verdes), lo hago cruzando los dedos porque he quedado en encontrarme con él en la cuadra 40 de Don Bosco, a las seis de la mañana y llevó más de hora y media de retraso; el temor de llegar a un lugar desconocido, y más aún, el temor de que mi primo ya no esté esperándome ahí se acrecientan a medida que dejo atrás autopistas, avenidas, calles en las que nunca he estado. Pero llego al lugar y mi primo aún está ahí. Sale de su auto cuando me ve bajar del remís. Se acerca y me da un largo abrazo. «Cholo, me tenías hecho drama, yo pensé que te habías perdido, boludo», me dice y vuelve a darme otro abrazo. La familia es la familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;II&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Vico es mi primo hermano, pero parece mi hermano. Crecimos juntos en Colcabamba, estudiamos juntos en Huancayo, emigramos juntos a Lima. Pero él era osado y no paró hasta llegar a Córdoba. Hace 22 años de eso.&lt;br /&gt;Llego a su casa. En la puerta me reciben Roxana, su mujer; Leo, su hijo y siete cachorros negros que vienen corriendo desde la casa vecina. Leo y Roxana me reciben con abrazos, los cachorros moviendo la cola y con la lengua afuera como si yo fuera quien los alimenta. Me pongo a jugar con los cachorros mientras mi primo termina de estacionar el auto. Dentro de la casa se oye un coro de ladridos secos que contrastan con la bienvenida. «Son mis perros», advierte mi primo, «dejame encerrarlos porque estos son capaces de devorarte, boludo». Abre la puerta. Los cachorros huyen a su casa como si hubiesen visto al diablo. Un labrador negro y gigante de ojos color cerveza y un calato, mas gigante aún, con erizos en la cabeza y pinta de perro punk se aparecen en la puerta y se me abalanzan encima. «¡Duque, pará, boludo, es el primo!», grita mi primo y el labrador se detiene. Le ofrezco mi mano con temor. El perro se acerca y lo olfatea. Parece dudar de mí y mi procedencia, pero luego me mueve la cola. Le acaricio la cabeza. «Esta es Phaxi», dice Roxana sujetando al otro perro. «Luna en aymara», acota como para que quede claro que el calato punk es en realidad una calata punk. La perra se me acerca moviendo la cola y me lame la mano. La familia es la familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;III&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Vico saca su álbum de fotografías. En cientos de imágenes me muestra la vida que ha hecho en Argentina desde hace 22 años. Vico adolescente estudiante de medicina en la Universidad de Córdoba, Vico en su taller de imprenta, Vico y su familia en cientos de lugares. «Ah, pero éste es lo máximo, cholo», me dice después de más de diez álbumnes y me entrega uno de esquinas desgastadas. Lo abro. La primera imagen me convierte en niño de un sopetón. Mi tía Ana, vestida de novia, posa al lado de sus sobrinos. Reconozco de inmediato a mi madre joven, a mis hermanos y primos niños. Me reconozco. Es la primera vez que me veo en una foto como esa. A diferencia de mi primo, en mi casa las fotografías se pierden con los años y no hay constancia de mi metamorfosis. La imagen del Ulises niño me deja perplejo. El cabello a la izquierda, los ojos saltones, la sonrisa cachetona. La garganta se me anuda. «Puta mare, cholo», exclamo. Mi primo ríe. Le siguen más fotos de nosotros niños en Huancayo, nosotros niños en una pachamanca en Pilcos, nosotros niños en Campo Armiño. Nuestros padres jóvenes posando delante de sus camiones, nuestros padres jóvenes en el entierro de mi abuelo, nuestros padres jóvenes en la plaza de Colcabamba. Sonrío, hablo, me conmuevo con cada una de esas imágenes. «Puta, cholo», me dice mi primo al final, «este álbum me ha sacado un montón de veces del drama. Cuando yo vivía solo y me venían esas nostalgias que sólo a nosotros nos vienen, miraba y miraba estas fotos y me lo lloraba, boludo». Vuelvo a ver el álbum y le tomo fotografías a las fotografías. La familia es la familia. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-618295891744608469?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/618295891744608469/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/12/i-llego-al-aeropuerto-de-cordoba.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/618295891744608469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/618295891744608469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/12/i-llego-al-aeropuerto-de-cordoba.html' title='La familia es la familia'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TRqV5gxblOI/AAAAAAAAAes/wADv3B9BjeU/s72-c/familia3.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-5800088119861212257</id><published>2010-12-13T18:22:00.001-08:00</published><updated>2010-12-13T18:32:28.667-08:00</updated><title type='text'>La tierra sin librerías</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TQbW_hbiVVI/AAAAAAAAAeA/B3elRS311_8/s1600/la+tierra+sin+humanos.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5550359977574683986" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 281px; CURSOR: hand; HEIGHT: 205px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TQbW_hbiVVI/AAAAAAAAAeA/B3elRS311_8/s320/la%2Btierra%2Bsin%2Bhumanos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estoy en Panamá. En el camino de regreso de Santo Domingo a Lima, mis amigos y yo hemos hecho una parada de tres días para conocer la capital y, el último día, visitar los mega-centros comerciales de los que tanto hemos oído hablar a los guías de turismo. Pero son apenas las 4 pm del primer día y ya hemos terminado de conocer todo lo que ofrecen las agencias de viaje: el Canal, el Espigón Amador y el Casco Antiguo. Nos quedan aún dos días y horas y no sabemos a dónde ir. Decidimos ir a uno de los centros comerciales. El guía sugiere el Albrook Mall Center. «Déjeme decirles que en el Albrook Mall Center, ustedes encontrarán de todo», nos dice con voz de Rubén Blades. «Absolutamente todo», sentencia como para que no queden dudas.&lt;br /&gt;Llegamos. El centro comercial es gigante: unas seis veces la Plaza San Miguel. El guía se despide y promete recogernos del hotel al día siguiente para ir de shopping en serio. Mis amigos y yo decidimos hacer un primer recorrido para ubicar las tiendas de interés y regresar al día siguiente a vaciar nuestras billeteras y tarjetas de crédito con paciencia y dedicación. Yo logro ubicar una librería, la única que he visto desde mi llegada a Panamá. Desde afuera se ve grande y bastante surtida. Le marco hitos para poder ubicarlo mañana, y no perderla en medio del mar de gente y la sucesión de tantas tiendas.&lt;br /&gt;Regresamos al día siguiente. Esta vez cada quien se va a la tienda de su interés. Yo y el Tigre vamos a la librería que anoté ayer. Entramos. Veo unas biblias apiladas en torres, como una venta de best sellers. Luego, libros sobre la vida de Jesús, posters del paraíso, tratados de Dios. Recién entonces reparo que estamos en un librería cristiana. El Tigre y yo nos reímos por la quemada. ¿Y dónde habrá una librería normal?, le preguntó al Tigre. Nos reímos otra vez y salimos del lugar. Entramos a una tienda de artesanías panameñas. Compro algo para mi casa. Le pregunto al cajero dónde puedo encontrar una librería que no sea la cristiana que acabamos de visitar. Sólo hay una más, responde el cajero con acento chileno, se llama “La Casa del Quijote”, está por la “Entrada Dino”. El Tigre y yo vamos para allá. Caminamos unos cinco minutos. La encontramos. La Librería es pequeña, parece un quiosco grande. Hurgo entre los primeros libros de narrativa que encuentro. Todos son autores universales que se pueden hallar en una liberaría limeña. Voy a la zona de historia. Cada vez que voy a un país compro un mapa de rutas y un libro de historia que me ayude a entender un poco todo lo que he visto. No encuentro ningún libro sobre historia de Panamá. Me acerco a la vendedora. ¿Tiene algún libro de historia de Panamá?, pregunto. No, responde. La respuesta me deja sorprendido. ¿Algo sobre la biografía de Omar Torrijos, por ejemplo?, insisto recordando la persistencia del guía en nombrarlo durante la visita al Canal de Panamá y el Casco Antiguo. No, responde la empleada, no tenemos.&lt;br /&gt;Durante la noche doy vuelta alrededor del hotel, que se supone está en el mismísimo centro de la ciudad, en busca de una librería. No la encuentro. Me consuelo pensando que mañana, en el aeropuerto, encontraré una librería.&lt;br /&gt;Error. Ahora estoy en el aeropuerto, en mis últimas horas en Panamá. ¿Dónde encuentro una librería?, pregunto a un policía. El policía sonríe. No, aquí no hay, responde. Incrédulo, me paseo entre las decenas de tiendas que ofrecen, ropas millonarias, filmadoras, laptops, celulares de última generación, y nada no encuentro ninguna librería. Les comento la noticia a mis amigos. Ríen. Resignado, me siento a esperar mi vuelo de regreso a Lima. Como en aquella serie del The History Channel que muestra una hipotética tierra sin humanos, me imagino a la tierra sin librerías. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-5800088119861212257?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/5800088119861212257/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/12/la-tierra-sin-librerias.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/5800088119861212257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/5800088119861212257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/12/la-tierra-sin-librerias.html' title='La tierra sin librerías'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TQbW_hbiVVI/AAAAAAAAAeA/B3elRS311_8/s72-c/la%2Btierra%2Bsin%2Bhumanos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-8822048160488780141</id><published>2010-12-04T11:54:00.000-08:00</published><updated>2010-12-04T12:36:42.368-08:00</updated><title type='text'>Amanecer</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TPqjO21sObI/AAAAAAAAAdg/NRi4R_dolw4/s1600/uyuni2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5546925366694394290" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 351px; CURSOR: hand; HEIGHT: 215px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TPqjO21sObI/AAAAAAAAAdg/NRi4R_dolw4/s320/uyuni2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Desde lo oscuro, surco pálido, vienen&lt;br /&gt;los días como muchachos caminantes.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Roberto Bolaño&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Es de madrugada y dormito arrinconado en la cama matrimonial de un hotel cinco estrellas. Llevo siete días en las playas de Punta Cana, República Dominicana, disfrutando de mis vacaciones, mis amigos y mi libertad; lejos, muy lejos de los problemas. Debería estar completamente feliz, pero, no. Desde mi partida de Lima, y sobre todo desde esta madrugada en que me he quedado solo, las noticias acerca de la salud de una querida amiga mía me tienen desabrigado. Ella no sabe que yo lo sé y eso me condena a guardar silencio. Un duro silencio. Pienso en ella en medio de mis leves sueños. Me gustaría hablarle acerca de la esperanza, decirle que ahora la medicina lo puede casi todo y que ella se recuperará. O citarle algún verso que hable de Dios, la fe, la vida. Pero luego pienso que esas palabras, venidas de un ateo como yo, sonarían vacías forzadas y nulas; o peor aún, pienso que no existe palabra alguna que pueda explicar la injusticia de los males.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TPqhy_GWfBI/AAAAAAAAAdY/CNHknmQaM1M/s1600/Uyuni1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5546923788363791378" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 355px; CURSOR: hand; HEIGHT: 210px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TPqhy_GWfBI/AAAAAAAAAdY/CNHknmQaM1M/s320/Uyuni1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Dormito a trancadas. Las aspas del ventilador del techo llenan la habitación con un ronquido silencioso. Me levanto de la cama, apago el ventilador y cierro la mampara que da al paradisiaco jardín. Enciendo el celular y veo que son cerca de las tres de la mañana. Regreso a la cama a seguir dormitando hasta que reparo que esta es mi última noche en el hotel y aún no he visto la salida del sol por este lado del Mar Caribe.&lt;br /&gt;Miro otra vez el reloj, ahora son casi las cinco. Me levanto, me visto, me hecho andar en dirección a la playa para ver el amanecer. Miro el cielo. Una bruma azul comienza a dibujarse sobre el bosque de palmeras. Tomo una fotografía. Enciendo el iPod. La música de un tango instrumental parece encajar a la perfección con mi caminata. Llego a la playa. El azul del cielo ahora alumbra el mar. El horizonte tiene el color de la brasa. Unas pocas nubes sobre ella flotan como coronas de un algodón gris. Camino. Me sorprende encontrar algunas personas haciendo lo propio y mirando el mar a pesar de la pálida oscuridad. Me detengo en un lugar donde por fin quedo solo y me siento en la arena a esperar el Sol. «Grillete», me llama una voz desde mi espalda. Me doy vuelta. Es Elvis. Me acerco. Yuri y el Capitán están junto a él. Nos saludamos. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TPqgvcvw2wI/AAAAAAAAAdQ/gy-DHYqYgmo/s1600/punta+cana.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5546922628091009794" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 352px; CURSOR: hand; HEIGHT: 203px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TPqgvcvw2wI/AAAAAAAAAdQ/gy-DHYqYgmo/s320/punta%2Bcana.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El Sol sale. En apenas segundos pasa de ser una línea naranja que incendia el cielo, a una linterna gigante y luminosa que me ciega. Mis amigos y yo nos quedamos viendo el espectáculo hasta que el Sol se eleva sobre el mar y las nubes. Hablamos poco. Casi nada. Como si todos entendiéramos que el silencio es parte de la ceremonia que hemos venido a ver. Pienso en mi amiga, en la metáfora que siempre encierra el nacimiento de un nuevo día y me digo que esa es la mejor manera de hacerle saber a ella mi solidaridad, mi esperanza, mi cariño. Tomo una fotografía. Y otra en el salar de Uyuni-Bolivia, y otra en los jeyeseres del Volcán de Ollague-Bolivia, lugares que he visitado luego de Dominicana; lo hago con la esperanza que ella leerá este post, que verá estas fotografías y que se sentirá mejor. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-8822048160488780141?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/8822048160488780141/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/12/amanecer.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/8822048160488780141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/8822048160488780141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/12/amanecer.html' title='Amanecer'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TPqjO21sObI/AAAAAAAAAdg/NRi4R_dolw4/s72-c/uyuni2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-6314521441745859571</id><published>2010-11-18T16:44:00.000-08:00</published><updated>2010-11-18T17:35:52.715-08:00</updated><title type='text'>El paraiso está donde están tus amigos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TOXKdYn3FFI/AAAAAAAAAdI/YJpi8w7qhu0/s1600/DSC05007.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5541057522723918930" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 180px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TOXKdYn3FFI/AAAAAAAAAdI/YJpi8w7qhu0/s320/DSC05007.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Dejo Lima huyendo del frío, la garúa y los días nublados. Como cada dos años, mis amigos de la UNI y yo nos embarcamos en un viaje de siete días para conocer juntos algún país de América. Esta vez, el destino es República Dominicana. Desde los días previos, las fotos y la información que he encontrado en Internet acerca de Santo Domingo y Punta Cana, promete justo lo que andaba buscando: palmeras verdes, arena blanca y un mar turquesa; casi, casi como el paraíso.&lt;br /&gt;Pero el Huracán Tomás se ha encargado de aguarnos la fiesta. «Tomas, el extraño ciclón de noviembre, giró en el Caribe central según el Centro Nacional de Huracanes (CNH), para avanzar de forma directa sobre Haití y República Dominicana como huracán con intensas lluvias», dice una nota de prensa en la CNN y un escozor de inquietud me embarga. Les comentó la noticia a mis amigos en el Jorge Chávez mientras esperamos el abordaje. Las huevas, dice uno de ellos, allá la armamos nosotros. Pero ya el aterrizaje en Panamá nos pinta la realidad: vientos, nubes negras y lluvias. Mis amigos y yo seguimos burlándonos del clima como si en verdad no importara a dónde vamos. Hacemos planes para la llegada, los días de playa, el Congreso AIDIS, hasta que las vibraciones de la nave nos dejan si ganas de continuar. El capitán de la nave no lo dice, pero hace varios minutos que volamos en círculos sobre Santo Domingo, supongo yo, tratando de evadir las tormentas. De pronto el avión se sacude con un interminable terremoto. Un ligero vacío en el estomago, como el que se siente en la bajada de una montaña rusa, me inyecta adrenalina. Entonces trato de recordar aquello de las salidas de emergencia y los chalecos salvavidas que las aeromozas se han matado en explicarnos en todos los vuelos. Trato de ubicar dónde es que están esos elementos que, se supone, me salvarán la vida. La nave comienza a descender. Miro por la ventana. Las alas rompen las nubes grises y la lluvia a toda velocidad y la hacen aparecer y desaparecer entre la bruma. Ahora si que me asusto. Aprieto el pasaporte que desde hace rato tengo en la mano creyendo que pronto aterrizaremos y el infierno acabará. Pienso en las cosas que he dejado pendientes en Lima y celebro que al menos he dejado el manuscrito de “Ojos de pez abisal” repartido entre varios de mis amigos escritores y que si muero alguno de ellos se apiadará de mí y hará lo posible por publicarla a manera de "homenaje póstumo", hasta que el sacudón de las ruedas tocando tierra y las tembladeras de la desaceleración se van terminando poco a poco. La nave se detiene. La gente aplaude. Yo y mis amigos volvemos a sonreír.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llueve en las playas de Bávaro, pero todos estamos con traje de baño. Bajo una carpa de palmeras, el Capitán, Elvis, Isme, el Tigre, Mabel, Panamá, El Loco, Yuri, Goya y yo, esperamos que anochezca con una conversación hilarante en las bocas y unas cervezas en la mano. A esta hora, se supone que deberíamos estar borrachos, gozando de una puesta de sol, pero en su lugar, estamos sentados alrededor de una banca, rodeados de palmeras lloronas, un mar gris y un cielo cargado de nubes negras. Pero no importa. Recordamos los años en que estudiábamos juntos en la UNI, las penurias que pasamos en el gobierno de Alan I, las veces que nos enamoramos. Nos cagamos de risa. Nos burlamos del susto del vuelo y celebramos la suerte de estar juntos. Nos tomamos fotos. Nos ponemos chapas. Nos volvemos a cagar de risa. El paraíso está donde están tus amigos (y la mujer de tu vida).&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-6314521441745859571?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/6314521441745859571/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/11/el-paraiso-esta-donde-estan-tus-amigos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/6314521441745859571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/6314521441745859571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/11/el-paraiso-esta-donde-estan-tus-amigos.html' title='El paraiso está donde están tus amigos'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TOXKdYn3FFI/AAAAAAAAAdI/YJpi8w7qhu0/s72-c/DSC05007.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-155516438867037274</id><published>2010-10-31T22:21:00.000-07:00</published><updated>2010-11-15T09:30:28.178-08:00</updated><title type='text'>Fiesta de disfraces</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TM5PL0iXqYI/AAAAAAAAAcw/5rm7RmrAtb0/s1600/detectivesreales.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5534448056584874370" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 221px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TM5PL0iXqYI/AAAAAAAAAcw/5rm7RmrAtb0/s320/detectivesreales.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;¿Fiesta de disfraces?, dice mi amiga como quien no cree lo que escucha por el celular. Yo sigo cenando mientras ella contesta la llamada y observo los graciosos mohines de incredulidad que se le dibujan en el rostro. ¿Dónde?, pregunta luego a su interlocutor y los mohines se le quedan en la sonrisa. ¿Fiesta de disfraces?, me pregunto ahora yo también intrigado. ¿De qué me disfrazaría? ¿Quién me gustaría ser? Entonces, como en aquella canción de Joaquín Sabina sobre el pirata cojo, empiezo un ejercicio mental de posibilidades mientras mi amiga continua hablando. Bart en Los Simpson, El Capitán Nemo en las Veinte mil leguas de viaje submarino, Isaac Newton en la Universidad de Cambridge, El conejo de Alicia en el País de las maravillas, el Coronel Aureliano Buendía en Cien años de soledad, George Harrison en The Beatles, el Mariscal Cáceres en la Campaña de la Breña, El Guasón de Batman the dark knight, Fernando de Magallanes en los mares argentinos, James Bond en Solo para tus ojos, Ulises Lima en Los detectives salvajes. Ya, chao, dice mi amiga y cuelga. Era un amigo, me dice ella mientras guarda el celular en el bolso y retoma la cena; quería invitarme a una fiesta de disfraces. Le dije que no. Está loco, yo ya nos estoy para esas cosas, sentencia; y a mí se me apagan las ideas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-155516438867037274?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/155516438867037274/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/10/fiesta-de-disfraces.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/155516438867037274'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/155516438867037274'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/10/fiesta-de-disfraces.html' title='Fiesta de disfraces'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TM5PL0iXqYI/AAAAAAAAAcw/5rm7RmrAtb0/s72-c/detectivesreales.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-2165135817844785801</id><published>2010-10-07T15:55:00.000-07:00</published><updated>2010-10-08T14:30:18.666-07:00</updated><title type='text'>Música y burka</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TK5QnJf75lI/AAAAAAAAAco/KXEg3wOrYB0/s1600/clave-de-sol-1c2ba.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5525442426325165650" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TK5QnJf75lI/AAAAAAAAAco/KXEg3wOrYB0/s320/clave-de-sol-1c2ba.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.google.com.pe/imgres?imgurl=http://3.bp.blogspot.com/_J_ZaLgaPWLQ/Sy-PqUbIktI/AAAAAAAAAB4/tL5uWZQ7WNk/S700/clave-de-sol-1c2ba.jpg&amp;amp;imgrefurl=http://clave-de-sol-mercedes.blogspot.com/2009/12/bienvenids.html&amp;amp;usg=__o6NZkPuenBhVg5OCSpc5Kn4iO2k=&amp;amp;h=400&amp;amp;w=300&amp;amp;sz=18&amp;amp;hl=es&amp;amp;start=30&amp;amp;sig2=Rvu1Ln4bmOmgj10PkQKeWw&amp;amp;zoom=1&amp;amp;tbnid=NfrEMSHQ4JgxgM:&amp;amp;tbnh=124&amp;amp;tbnw=93&amp;amp;ei=NFCuTNTJH9CKnQfw3uztBQ&amp;amp;prev=/images%3Fq%3Dclave%2Bde%2Bsol%26start%3D20%26um%3D1%26hl%3Des%26sa%3DN%26tbs%3Disch:1&amp;amp;um=1&amp;amp;itbs=1"&gt;&lt;/a&gt;«Hoy, a la hora de ir a la universidad, me encontré con una mujer con burka», escribe mi hermano en un mail desde Pistburg, EEUU. «Ya la había visto antes --continúa--. Pero aquella vez apenas cruzamos palabras, pues me preguntó si por allí pasaba el bus 71A, que efectivamente pasa por allí. Esta vez sí hablé con ella. Es de Pakistán. Le dije que no estaba muy seguro si un cantante llamado Ghulam Ali, que canta ghazals (un tipo de canciones poéticas que sólo cantan los elegidos, pues para ello los educan desde niños), al que escucho de cuando en cuando, era también pakistaní. Admirada me dijo que sí. ¿Entiendes las canciones?, me preguntó. Sí respondí en un casi perfecto urdu (lo que en perfecto español, no es verdad). De hecho, le dije que no entiendo nada de lo que dice, pero con la voz y las melodías me bastan para hacerme la idea. Le hablé también de Nusrat Fateh y nuevamente se sorprendió. La música siempre será un buen tema de conversación entre los seres humanos, un tema inagotable», termina diciendo mi hermano. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Conocer a alguien que le guste la música despierta confianza. No sucede lo mismo si conoces a alguien que comparte tu mismo pensamiento político, tu mismo equipo de futbol, tus mismos temas intelectuales, por citar ejemplos. En la segunda semana del año que estudié en la Kochi University of Technology, Japón,  me tocó asistir a un colegio secundario de mujeres, junto con el resto de becarios: André de Brasil, Agbar de Pakistán, Bichitra de la India, Dorizia de Tanzania y otros más, para hablarles a los escolares acerca de dónde veníamos y cómo eran nuestros países. Cuando llegó el turno de las preguntas André le dijo a una jovencita, a sugerencia mía, que le preguntara a Agbar si en Pakistán las mujeres podían escoger a su marido. El pobre, incomodo ante esa y otras preguntas similares, defendió que en efecto en su país las mujeres musulmanas no pueden escoger a sus maridos y que son ellas las escogidas, con lo que se ganó no precisamente los aplausos. Varias noches después, mi carencia de música me llevo a tocarle la puerta a Agbar, mi vecino en el hotel en que vivíamos. Le pregunté si podía prestarme su CD player porque me moría de ganas de estrenar los seis discos compactos que acababa yo de comparar en el centro de Kochi. Me dijo que en ese momento estaba escuchando música y que no podía. Tomé la respuesta como una especie de venganza por el mal momento que había pasado en el colegio de mujeres. Pero puedes pasar a mi habitación, dijo luego. Entré con temor. Para mi sorpresa, ahí también estaba Bichitra con un vaso de whisky y fumando unos cigarros árabes marrones. Me sirvió un vaso, me ofreció un cigarro y ambos me empezaron a explicar la música que estaban escuchando. Era Munni Begum, una cantante pakistaní de ghazals adorada por pakistaníes e hindúes, a pesar de las varias guerras que había habido entre ambos pueblos desde su independencia. Luego me hablaron de la música de sus países, mientras yo hacía lo propio con la música peruana y les comenté que en Lima, junto con mi hermano y unos amigos, yo tenía una banda de música que se llamaba “Los Grillos de Medianoche”. Entre whiskys van, whiskys vienen; y escucha esta canción, ahora esta otra; Bichitra terminó medio ebrio, mientras yo me la pasaba aferrado a mi vaso dando pequeños sorbos de vez en cuando para mantenerme cuerdo porque por ahí se acordaban del asunto de la escuela de mujeres y entonces la conversación hubiera dejado de ser tan amable. Les comenté que en el Perú, en los ochentas, hubo una cantante árabe llamada Nazia Hassan (que para mi sorpresa resultó siendo también pakistaní) y que sonó en todas las radios con una canción llamada Disco Deewaneo. Pero se sorprendió aún más al saber que mi hermana menor se llamaba Nazia Zitana. Para cuando se nos acabaron los cigarros y el whisky, salí de la habitación medio ebrio, con un cenicero de bronce en forma de zapato de fakir que me regaló Bichitra, un casete de Munni Begum que Agbar me obsequió y las hojas de papel en que estaban escritas la traducción de "Los Grillos de Medianoche" en idiomas tan inimaginables como el afghani, el hindi, el urdu, y el bengalí: la música puede quitarte la burka.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-2165135817844785801?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/2165135817844785801/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/10/musica-y-burka.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2165135817844785801'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2165135817844785801'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/10/musica-y-burka.html' title='Música y burka'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TK5QnJf75lI/AAAAAAAAAco/KXEg3wOrYB0/s72-c/clave-de-sol-1c2ba.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-2688374548641823222</id><published>2010-09-18T14:09:00.001-07:00</published><updated>2010-09-18T14:14:32.594-07:00</updated><title type='text'>Danzar tijeras y escribir</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TJUq6ZiHkNI/AAAAAAAAAcg/t4rFaJwVSTY/s1600/danza+de+tijeras.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5518364101187178706" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 130px; CURSOR: hand; HEIGHT: 130px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TJUq6ZiHkNI/AAAAAAAAAcg/t4rFaJwVSTY/s320/danza+de+tijeras.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;«Cinco años», responde don Roque García cuando le pregunto qué edad tenía la primera vez que bailó la danza de tijeras. «Cinco años», reitera como para que quede claro que hace bastante tiempo de eso. Menudo de estatura, cabello lacio, cano y tupido, mostachos grises a lo charro mexicano, conversa conmigo en el patio de comidas del Real Plaza Huancayo. «Debuté en el parque universitario el año 1946, a la edad de siete años», agrega como tratando de ubicarme en el tiempo. «Mi padre era danzante de tijeras. Su seudónimo era La Mar. Por eso a mí me decían Lamarcha», dice ahora don Roque recordando que, además, el padre de su padre, Yawar, también fue danzante de tijeras. ¿Por qué el yawarprueba?, pregunto mientras acomodo mi grabadora y tomo un sorbo de cocacola. ¿Por qué la necesidad de hacer pruebas de sangre en el atipanacuy? Muchos danzantes mueren en estas pruebas. Maximiliano Lliuyacc, Defensorcha, por ejemplo, murió con el esófago destrozado después de introducirse las tijeras por la garganta; Puka Sisicha murió con los pulmones incrustados de espinas después de cargarse un manto de cactus; Qori Qoillor murió con infección general después de tragarse una espada. «Yo no hacía esas pruebas ---responde don Roque---. Yo me especialicé en pruebas de acrobacia y pres digitación» Pero una vez tuvo que hacerlo y fue para vencer al Papauro. Don Roque tenía siete años entonces, el Papauro, 25. «Me puse un violín colgando de mi nariz, incrustado con una aguja gruesa» cuenta haciendo como que atraviesa el entrecejo con el dedo índice. Pero la verdadera prueba le llegó cuando enfrentó al Añascha en la final del Campeonato de Danzantes de Tijera de Pazos de 1954. 15 pandillas, 30 danzantes en total. «El Añascha y yo teníamos la misma edad, 15 años», recuerda ahora don Roque mientras aniquila el trino de una inoportuna llamada al celular. «A esa edad yo ya había actuado en varios escenarios de Huancayo y lo menosprecié. “Ese no es nada para mí”, decía, pero sin embargo, el Añascha me sorprendió con un baile extraordinario». “Nuestra costumbre es que los ganadores le dan tres latigazos al perdedor”, dijo el Alcalde de Pazos ese año cuando empezó la final. Dos horas más tarde, ya entrando la noche, después del atipanacuy más peleado que se había visto en Pazos, el pueblo levantó en hombros al ganador. Dios yaya, Dios churi, Dios Espíritu Santo, Amén, dijo Lamarcha al final y le dio tres latigazos al Añascha. Después de esa tarde no paró. En 1955 Alejandro Vivanco lo convoca al Ballet Ollanta de Ayacucho, conoce a José María Arguedas y se va a danzar al Conservatorio Nacional de Lima. Danza para el presidente norte americano Richard Nixon y David Eisenhower en su visita a Lima. En 1956, a la edad de diez y seis años, se suma a las compañías folklóricas “Hijos de Julcamarca” de Angaraes, Huancavelica; “Huancaray” de Apurímac, baila en la Plaza de Acho, en el Inti Raymi de Lima. Lo hace para el Presidente Manuel Prado. Pero no pudo ganarle a la mala suerte. Al año siguiente, cuando se preparaba para integrar el ballet de Ima Sumac y viajar a los EEUU, una caída durante los ensayos le rompió la cadera. «Me agravé al punto que no podía pararme solo», recuerda ahora don Roque. «Después me mejoré, pero ya no pude danzar como antes». Don Roque sonríe con nostalgia. Se recuesta sobre el espaldar del asiento como quien ha terminado de contar una historia inconclusa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Don Roque ahora es escritor. «En vez de estar sentado en el parque con los viejitos, yo me he puesto a escribir», confiesa entre risas. Ha publicado su libro autobiográfico “Danza de las Tijeras” (Grapex - 2005) y ahora prepara su primer libro de cuentos. El nuevo oficio no me sorprende. Después de todo, danzar tijeras y escribir se parecen en algo: si ganas, la multitud te levanta en hombros; si pierdes, recibes latigazos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-2688374548641823222?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/2688374548641823222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/09/danzar-tijeras-y-escribir.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2688374548641823222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2688374548641823222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/09/danzar-tijeras-y-escribir.html' title='Danzar tijeras y escribir'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TJUq6ZiHkNI/AAAAAAAAAcg/t4rFaJwVSTY/s72-c/danza+de+tijeras.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-3041530693672351509</id><published>2010-08-29T18:45:00.000-07:00</published><updated>2010-08-31T17:43:02.695-07:00</updated><title type='text'>Cuatro postales de la Felizh</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/THsOHY7NBlI/AAAAAAAAAbo/5o2ohmDdjmA/s1600/felizh+2010.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5511014089130575442" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 180px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/THsOHY7NBlI/AAAAAAAAAbo/5o2ohmDdjmA/s320/felizh+2010.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;I&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Viajo en auto, a Huancayo, a 120 kph. Problemas de último minuto me han impedido tomar un bus desde Lima para llegar a tiempo a la presentación de “Titulares y Suplentes…” en la 2da Feria del Libro Zona Huancayo – FELIZH. Desde que salí de Yerbateros, el chofer se ha empeñado en romper las reglas de tránsito yendo a 100 kph en curvas que advierten un máximo 60. La sensación de velocidad se hace tolerable mientras dura el ascenso a Los Andes, pero una vez que llegamos a Ticlio y comienza la bajada, el viaje se torna tenso y peligroso. Las pendientes le inyectan al auto una velocidad cada vez mayor hasta rebasar los 120, el chofer parece adquirir una destreza aún mayor para conducir: rebasa tráileres, deja a tras buses, reta camionetas con la habilidad de un piloto de carreras hasta que el cuerpo se me llena de susto. En cada curva, la sensación de que el auto está llegando al límite de la fuerza centrífuga y que saldré disparado a las aguas del Mantaro, me llena el pensamiento con las imágenes de muerte de los noticieros. Pienso en pedirle al chofer que disminuya la velocidad, pero la indiferencia de los otros tres pasajeros del auto y el temor a la vergüenza de admitir que me muero de miedo, me hacen desistir. Entonces pienso en sacarle provecho al asunto. Me acomodo en el asiento, en el walkman selecciono una música más acorde con el vértigo y la adrenalina, y hago de cuenta que soy yo el que maneja a semejante velocidad. Salto rompemuelles, quiebro curvas, pico en línea recta a 120 kph. Ahora yo soy el Zorro Yangaly, el Henry Bratley, el piloto de carreras que de niño soñaba ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;II&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Llego a Huancayo a las 4:30 pm. Aún sedado por la adrenalina del viaje y la descompresión atmosférica, llamo al editor de Bisagra, para saber como va la presentación. Ya estamos empezando, me responde. Vente volando. Tomo un taxi y, diez minutos después, llego al “Auditorio Edgardo Rivera Martinez” con la mochila llena y la panza vacía. El lugar está abarrotado de gente y el resto de escritores acomodados delante. El cuerpo ahora se me llena con la adrenalina del pánico escénico. Encargo mi mochila, me abro paso entre los asistentes y ocupo la silla que lleva mi nombre. Consuelo Arriola explica cómo es que escribió “Un día después de la primavera”; Giannina Sovero, “El último ladrillo”; Sandro Bossio, “El capítulo de los obesos”. Llega mi turno. Agradezco la presentación y mientras trato de hilvanar mis ideas para explicar cómo es que se me ocurrió escribir “Ya de nada me sorprende”, me doy cuenta que no recuerdo la idea del discurso que había preparado durante el viaje. El pánico escénico se me acrecienta. Titubeo. Entonces, como quien se aferra a un salvavidas, regreso al recuerdo de mi abuelo. Hablo acerca de su costumbre de contarme cuentos de terror cuando yo era un niño, de su manía de exagerar las cosas, de su peculiar manera de hablar el español. Hablo de mi niñez en Colcabamba, mi adolescencia en Huancayo, mi adultez en Lima. Sin pensarlo, termino hablando de mi vida. Como decía Jaques Anatole, un escritor raramente está tan bien inspirado como cuando habla de si mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;III&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ceno algo en el patio de comidas de la feria. Mientras lo hago, miro alrededor. El lugar esta atiborrado de gente que sale del cine, gente que va y viene de compras, gente cenando. Una mujer me llama la atención. Está acompañada de una niña. Compra unas hamburguesas en el KFC, carga la bandeja y se sienta a un par de mesas cerca de mí. Acomoda a la niña en una silla, y su mochila en otra. Destapa la comida y se la ofrece a la niña mientras parece hablarle con cariño. La niña se rehúsa a comer, pero luego accede. Entonces también ella come y sonríe. La escena me enternece. La imagino como el personaje de un cuento y empiezo a describirla mentalmente. Es un ejercicio que suelo hacer para mantener la mente en forma. Es hermosa, digo para mí. Espigada, de cabello negro y suelto hasta la cintura; de sonrisa circunspecta y desbordante maternidad. La mujer ahora da un vistazo alrededor. Miro en otra dirección para que no note que la estoy observando. Repito ese juego hasta que la mujer termina de comer y se va.&lt;br /&gt;Por la noche voy a un bar con los editores de Bisagra. En el estrado, una banda de rock toca en vivo. El bajista, un tipo alto de cabello largo y cano parece disfrutar de la música tocando tieso; el guitarrista, en cambio, se mueve con cada arpegio; el cantante se deshace con cada nota mientras toca la segunda guitarra. Hacen covers de Men at Work, Alan Parson Proyect, The Cure. De pronto entra en escena una mujer. Es la misma mujer hermosa que horas antes vi en la feria. Esta vez viste un body negro de encajes, un jean apretado y unas botas de taco aguja. Toma el micrófono y comienza a cantar. Sacude la melena haciendo de Cindy Lauper, contornea las caderas haciendo de Belinda Carlisle, amenaza con las manos cantando como Gloria Gaynor. Media hora después, termina el show sufriendo con la voz de Amy Winehouse. El público aplaude caluroso. La mujer agradece con una venia, reparte besos bolados y se va. ¿Ira a arrullarle a su niña?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;IV&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Estoy en la Universidad Continental. Mientras espero mi turno para dictar un taller de narrativa, me soleo sentado en el patio como una lagartija sobre las rocas. Lo hago como si con ello almacenara rayos de sol, rayos que en Lima, por estos días, el clima nos tiene negados. Desde mi banca puedo ver un cielo azul, los obeliscos de tierra de Torre-torre y los bosques de eucalipto de Palián. Parece la postal de un almanaque. La sola idea de que al día siguiente deberé abandonar todo eso para lidiar con el tráfico salvaje, los líos del trabajo y el invierno plomo de la capital; me hacen añorar Huancayo aún más. Para hacer el momento más memorable me imagino sentado al lado de una mujer. Se me ocurre que podría ser la mujer del bar, pero luego río al recordar lo que dijo César Palacios en la presentación de “Titulares y suplentes…”, mientras explicaba cómo se le ocurrió escribir “Los que me quieren”. 1) “No sé que tipo de hombre soy que todas las mujeres me dicen que no soy su tipo”. 2) “No sé porque las mujeres siempre se van otro, si dicen que todos los hombres somos iguales”. Río, río, río mientras puedo. Mañana, en Lima, seguramente no tendré tan buen humor. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-3041530693672351509?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/3041530693672351509/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/08/cuatro-postales-de-la-felizh.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3041530693672351509'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3041530693672351509'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/08/cuatro-postales-de-la-felizh.html' title='Cuatro postales de la Felizh'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/THsOHY7NBlI/AAAAAAAAAbo/5o2ohmDdjmA/s72-c/felizh+2010.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-4128939036829073945</id><published>2010-08-16T19:16:00.003-07:00</published><updated>2010-08-17T12:34:23.529-07:00</updated><title type='text'>La dote</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TGnyt5iAyrI/AAAAAAAAAbg/8MoHuki2JBQ/s1600/la+dote.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5506198889788656306" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 244px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TGnyt5iAyrI/AAAAAAAAAbg/8MoHuki2JBQ/s320/la+dote.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Leo mi Etiqueta Negra N° 84. Jon Lee Anderson narra una crónica sobre su paso por zonas de guerra como Pakistán, India y Birmania. Ha pasado la navidad y el año nuevo de 1989 en Quetta, Pakistán, sin nadie y sin que nadie le hable porque está en medio de una zona agreste y xenófoba, mientras extraña a la esposa y a la hija recién nacida que ha dejado en Inglaterra. Pero el primer día de año nuevo conoce a Nabibullah, un maestro de escuela de 31 años. «Nabibullah ---narra Lee Anderson--- consigue sacarme de mi melancolía contándome su propio dilema existencial. Está soltero y ahorra para pagar la dote de su futura esposa. No la conoce y nunca la ha visto, pero existe: tiene nombre y apellido y su familia la ha elegido para él. El precio de su futura esposa, me cuenta, es de 30,000 rupias, el equivalente a 2,000 dólares. Su padre lo ayudó a pagar las primeras 12,000 rupias, que fue la obligatoria cuota inicial. El resto tiene que salir del bolsillo del maestro».&lt;br /&gt;Detengo la lectura. La primera pregunta que me viene a la mente es: ¿cómo valorizaríamos, en el “mercado” local, a una mujer? ¿Qué calificaríamos? ¿Cuánto estaríamos dispuestos a pagar? Las mujeres de mi vida y sus nombres revolotean en mi memoria y comienzan a decantar en un imaginario orden de prelación.&lt;br /&gt;Vuelvo a la lectura. La crónica continúa con una descripción del peligro que se respira en Quetta, la desconfianza que despierta su condición de periodista norteamericano en una ciudad signada por la guerra entre rebeldes baluchis y el ejercitó pakistaní, así como la desesperación por poder cruzar la frontera rumbo a Afganistán. «El único que se me acerca, Nabibullah, vive una vida más solitaria que la mía ---continúa Lee Anderson---. Tiene más o menos mi edad y nunca ha estado con una chica. Su vida consiste en trabajar para ir pagando las cuotas del resto de la dote. Calcula que demorará entre tres y cuatro años para conocer a su esposa. El maestro de escuela gana unos 75 dólares mensuales, y cada mes les manda un tercio de su salario a los padres de su futura mujer. No puede enviarles más porque tiene que comer y pagar el alquiler».&lt;br /&gt;Vuelvo a las mujeres de mi vida. Y que tal si a ellas les tocara pagar por mí, me planteo. ¿Cuánto valdría yo? ¿Aún valdré algo para ellas?&lt;br /&gt;«Pensando en el futuro Nabibullah me dice que piensa tratar bien a su esposa ---finaliza Lee Anderson---. No como otros hombres que las tratan como esclavas cuando las toman en matrimonio. Después de sufrir tanto para conseguirlas, ellos piensan que es su derecho».&lt;br /&gt;La frase final me deja con la mayor de las interrogantes. Después de lo que hice por las mujeres de mi vida, después de lo que perdí, de lo que sacrifiqué por ellas, ¿cómo irían a resarcir mi dedicación, mis heridas, mi tiempo?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-4128939036829073945?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/4128939036829073945/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/08/la-dote.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/4128939036829073945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/4128939036829073945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/08/la-dote.html' title='La dote'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TGnyt5iAyrI/AAAAAAAAAbg/8MoHuki2JBQ/s72-c/la+dote.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-830062877558804931</id><published>2010-08-03T18:25:00.000-07:00</published><updated>2010-08-03T18:49:58.808-07:00</updated><title type='text'>También el descanso duele</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFjBvxxOUfI/AAAAAAAAAbI/zFnuMR5TPnM/s1600/ancianas+en+yungay-Ancash2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5501359971390870002" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 181px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFjBvxxOUfI/AAAAAAAAAbI/zFnuMR5TPnM/s320/ancianas+en+yungay-Ancash2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;Don Santiago sonríe de tristeza. Camina lánguido entre arremolinadas vivas, tronados aplausos y palmadas en la espalda. Una granizada de papel picado le blanquea la cabeza y los hombros mientras un callejón de amigos le escoltan hasta el tarjetero. Don Santiago se detiene ante él, se acomoda la casaca y marca la entrada al trabajo por última vez.&lt;br /&gt;Es su cumpleaños 70, y 70 años es la edad límite para trabajar en el Perú. «La jubilación es obligatoria y automática en caso que el trabajador cumpla setenta años de edad, salvo pacto en contrario», dice la Ley de Productividad y Competitividad Laboral, y la sonrisa de don Santiago parece saberlo. Con cada abrazo, con cada palmada en el hombro, la sonrisa le estría el rostro y le achina los ojos cada vez más. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su paso se hace ahora más pausado. Sube las escaleras camino al estrado del auditorio, y se detiene frente al micrófono. «Toda la noche no he podido dormir pensando en lo que voy a decir. ---dice con voz grácil---. Y, a veces se me olvida». Entonces deja hablar a su memoria. Recuerda cómo y cuándo fue que entró a trabajar a Sedapal. Hace 40 años de eso. «Con dinero o sin dinero hago siempre lo que quiero y mi palabra es la Ley», suena la voz de Miguel Aceves Mejia cantando detrás porque a don Santiago le gustan las rancheras. «¡Buena rancherito!», le grita alguien, mientras un gigantesco powerpoint muestra una sucesión de fotos. Don Santiago joven, don Santiago con uniforme de trabajo, don Santiago de medio cuerpo. «Estoy triste ---dice, luego y hace una larga pausa---. Sobre todo porque mi mujer ha muerto hace tres meses. Y la extraño», agrega. Entonces los ojos se le achinan, las manos se le inquietan y la voz se le quiebra. El auditorio enmudece. «Pero luego pienso que tengo salir adelante ---continúa---. Y me digo: tengo que salir adelante, tengo que salir adelante, tengo que salir adelante». &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es inevitable imaginarme en su lugar. ¿Qué canción sonaría detrás de mí? ¿Qué fotos resumirían mis años de trabajo? ¿Qué sueño, qué insomnio me haría olvidar lo que tendría que decir? «Unos se van antes, otros se van después. Pero al final todos nos vamos», dice don Santiago y termina su discurso. El auditorio aplaude. A veces ---digo a veces---, también el descanso duele.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-830062877558804931?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/830062877558804931/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/08/tambien-el-descanso-duele.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/830062877558804931'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/830062877558804931'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/08/tambien-el-descanso-duele.html' title='También el descanso duele'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFjBvxxOUfI/AAAAAAAAAbI/zFnuMR5TPnM/s72-c/ancianas+en+yungay-Ancash2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-7858481456565304023</id><published>2010-07-21T16:50:00.001-07:00</published><updated>2010-07-23T14:36:35.973-07:00</updated><title type='text'>Salvado por la bandera</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TEeIW8oka9I/AAAAAAAAAag/zLo4WORcG8A/s1600/1ra+bandera.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5496511798043765714" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 238px; CURSOR: hand; HEIGHT: 236px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TEeIW8oka9I/AAAAAAAAAag/zLo4WORcG8A/s320/1ra+bandera.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Conduzco el Elefante Verde por Universitaria. Hacerlo sábado por la tarde, sin prisa y con mi música a todo volumen, es un placer; hasta que, después del cruce con Argentina, me topo con una batida policial. Me inquieto. El recuerdo que la revisión técnica se me ha vencido hace unos días me pinta en la mente la amenaza de una multa de más de cuatrocientos soles. Bajo el volumen. Tranquilo, me digo, no mires a los tombos a la cara y listo, nadie te va a detener. Sorteo al primer policía, al segundo, al tercero. A medida que me acerco puedo ver que el callejón oscuro de policías y patrulleros se extiende por toda una cuadra. Una pitada y el auto que va delante de mí, es abatido. Pone la luz direccional y se orilla a la derecha. Yo sigo de frente, entre lento y apurado, tratando de pasar inadvertido. Un auto negro aparece delante de mí como diciendo, apúrate pues, cuñadito. Lo dejo pasar y me pego a él para tenerlo de escudo. El truco me funciona media cuadra. Otro pitido y el auto negro es obligado a detenerse. Ahora estoy sólo y aún me queda media cuadra de callejón. Tranquilo, vuelvo a repetir. Acelero un poco. Un policía me mira, se lleva el pito a la boca como quien dice, ya te vi, comparito. No puedo evitar mirarlo. Parece dudar en pitarme. No lo hace. Vuelvo la mirada a la vía y continúo mi camino hasta que el callejón oscuro se acaba. Suspiro de tranquilidad. El lunes renuevo la revisión técnica, prometo.&lt;br /&gt;Unos buses entrelazados me detienen en la avenida Lima. A pesar de estar en verde obstruyen el paso de los demás en su afán por pescar pasajeros. Me abro paso a través de un resquicio y cuando por fin los he sorteado, el semáforo cambia a rojo. Cruzo igual y al hacerlo reparo que un patrullero está estacionado a un rincón, acechante y sigiloso. ¡Auch!, digo para mí. Por un momento dudo en continuar, pero ya es tarde para detenerse. Acelero. Vuelvo al retrovisor para ver si el patrullero viene detrás, pero un batallón de autos se alinea después de mí y no puedo ver más. Suspiro de tranquilidad, otra vez.&lt;br /&gt;Me detengo en San Germán. Ahora sí el semáforo advierte con tiempo que hay que hacer un alto. Aprovecho la pausa para cambiar el CD de música. Cambia la luz. Acelero y subo el volumen. De pronto una voz metálica suena detrás de mí. ¡Verde, deténgase!, grita por un alta voz. Recién entonces reparo que el patrullero que rebasé en Lima está detrás de mí. Me pongo a sudar. Orillo el Elefante Verde con la imagen de una multa en ciernes otra vez. Saco el SOAT, la tarjeta de propiedad y el brevet. Un policía alto y robusto como un tronco se acerca por el retrovisor. Su caminar me asusta aún más. Buenas tardes, caballero, dice al aparecer en la puerta. Buenas tardes, respondo y le entrego mis documentos. Apenas si le da un vistazo. Perdone, ¿dónde consiguió esa bandera?, dice luego con gentileza, señalando la que llevo extendida detrás del parabrisas posterior. Lo mandé a confeccionar, respondo aún sorprendido por los modales y la pregunta. ¿Así? Sí, mi madre lo cortó y cosió, y el escudo lo mandé a estampar en Gamarra. ¡Ah!, mire. Es la bandera de San Martín ¿no? Sí, la primera bandera del Perú. Me gusta, es más bonita que la actual por eso la mandé a hacer, explico. El policía sonríe. Que pena, dice mientras me devuelve los documentos, pensé que la vendían por ahí. Gracias, añade y se va.&lt;br /&gt;Llego a casa. Al cerrar la puerta de la cochera vuelvo a ver la bandera que desde hace años, cada julio, llevo extendida en la ventana trasera del Elefante Verde como un gesto bobo de peruanidad. Quedó bien bacán, digo para mí. Entro a casa. La anécdota me anima a buscar en Internet algún dato interesante que describa la bandera y me ayude a narrar esta historia. Encuentro una. «Se adoptará por bandera nacional del país una de seda, o lienzo, de ocho pies de largo, y seis de ancho ---dice el decreto firmado por el General San Martín el 21 de octubre de 1820---, dividida por líneas diagonales en cuatro campos, blancos los dos de los extremos superior e inferior, y encarnados los laterales; con una corona de laurel ovalada, y dentro de ella un Sol, saliendo por detrás de sierras escarpadas que se elevan sobre un mar tranquilo. El escudo puede ser pintado, o bordado, pero conservando cada objeto su color: a saber, la corona de laurel ha de ser verde, y atada en la parte inferior con una cinta de color de oro; azul la parte superior que representa el firmamento; amarillo el Sol con sus rayos; las montañas de un color pardo oscuro, y el mar entre azul y verde». Sonrío. Mejor descrito, imposible.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-7858481456565304023?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/7858481456565304023/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/07/salvado-por-la-bandera.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/7858481456565304023'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/7858481456565304023'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/07/salvado-por-la-bandera.html' title='Salvado por la bandera'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TEeIW8oka9I/AAAAAAAAAag/zLo4WORcG8A/s72-c/1ra+bandera.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-4660610678476889730</id><published>2010-07-08T10:15:00.000-07:00</published><updated>2010-07-08T10:28:26.493-07:00</updated><title type='text'>Un domingo para olvidar</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TDYIbm-RWdI/AAAAAAAAAaQ/szXvsIvq6zQ/s1600/espera1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5491586066036120018" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 263px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TDYIbm-RWdI/AAAAAAAAAaQ/szXvsIvq6zQ/s320/espera1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Terminé de leer «Un millón de soles» de Jorge Eduardo Benavides y cerré el libro con la sonrisa de felicidad con que suelen dejarme los puntos finales de una buena novela. Pegué un suspiro, observé alrededor y regresé a la realidad.&lt;br /&gt;Miré el reloj: 5:35 de la tarde. Recién entonces tomé conciencia de que hacía 35 minutos que estaba parado en la puerta del Cine Pacífico, recién entonces tomé conciencia de que hacía 35 minutos que M debía haber llegado.&lt;br /&gt;Saqué el celular y revisé si había alguna llamada perdida o algún mensaje de texto. Nada: M no había enviado ninguna disculpa. Ubiqué su número en la memoria del celular con la intensión de llamarla, pero desistí. Es ella quien está en falta, dije para mí; es ella quien debería llamar. Levanté la cabeza. Un cardumen de autos circulaba en dirección a la Plaza de Miraflores con una prisa contagiante. 10 minutos más y me quito, pensé. Caminé al lado opuesto de la puerta del cine y me recosté.&lt;br /&gt;5.36: miré a mi izquierda. Una pareja se hacía cariños. Ella le acomoda la camisa y parecía sugerirle que otro modelo y color le vendría mejor, él sonrió y la tomó por la cintura, luego la soltó y se acercó al quiosco para comprar algo. Una mujer menuda dejó de acomodar la tira de papas fritas que colgaban del quiosco y atendió la venta. 5.37: el semáforo cambió a rojo y el cardumen de autos se detuvo. Un batallón de gente inundó el paso cebra y cruzó la avenida en ambos sentidos. Un grupo de chicas se detuvo frente a mí y se acercaron a un taxi. 5.38: la pareja volvió a hacerse cariños, caminaron en dirección al cine y se perdieron entre el tumulto. El semáforo cambió a verde. El grupo de chicas abordó el taxi y el resto de autos embalsados detrás protestaron a bocinazos. 5:39: suficiente, dije para mí, me largo. Saqué el celular. Te esperé hasta las 5:40, escribí. No llegaste, chao. Envié el mensaje y me fui a buscar al Elefante Verde. Un sentimiento de irritación me inundó mientras caminaba. Está huevón, dije para mí, yo igual me voy al cine. Revisé la cartelera mientras calentaba el motor. En 20 minutos proyectarían "Cartas desde Iwo Jima" en el Cine Planet de San Miguel. Seleccioné la música, puse primera y dejé el estacionamiento. Aceleré. Crucé Aramburú y un patrullero se apareció en el retrovisor. Ordenó que me detenga. Me orillé. El celular trinó en ese momento. Era un número público. Sospeché que era M tratando de hablar conmigo. No contesté. El policía me pidió mis documentos, luego dijo que había rebasado la velocidad máxima. Yo venía a 50, dije. No, señor usted iba a más de 60, replicó el policía. El celular volvió a sonar. No contesté y me enfrasqué en una discusión larga y cada vez mas acalorada con el policía hasta que me dejó ir. Volví a la ruta realmente furioso. La discusión y la idea de perder el cine me pusieron como un toro. Entré a Javier Prado y el celular volvió a sonar. Contesté. Ya llegué, dijo la voz de M. Ya me fui, respondí con frialdad. Hubo problemas en Barranco, el tráfico estaba horrible y no tenía saldo para llamarte. No te preocupes, si no pudiste, no pudiste, respondí cortante. Aún estaba rabioso y temía decir algo de lo que luego pudiera arrepentirme. Oye, pero no te moleste conmigo, pues, dijo M con voz acongojada. No te preocupes, insistí y la comunicación se rompió. Doblé por La Marina. Al rato, el celular volvió a sonar. Miré la hora, ya era demasiado tarde para el cine. No contesté. Decidí regresar a casa.&lt;br /&gt;Volví a hablar con M cuatro días después de ese domingo. Ya te pasó la bronca, me dijo por teléfono. No, respondí. Por tu culpa casi me ponen una papeleta y perdí el cine. Ya te expliqué lo que ocurrió, dijo M. Además, ¿de cuando aquí te vas tan temprano? Esperé 45 minutos, interrumpí. Otras veces has esperado más, presumió M. Se me acabó el libro que estaba leyendo y me aburrió esperar sin hacer nada, respondí. Debiste llevar dos libros, pues, dijo M entre risas. Reí. La bronca se esfumó.&lt;br /&gt;Hace años que no sé nada de M. Pero desde aquel domingo para el olvido, siempre hay un libro demás en la panza del Elefante Verde; esperando fiel, paciente y puntual.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-4660610678476889730?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/4660610678476889730/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/07/un-domingo-para-olvidar.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/4660610678476889730'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/4660610678476889730'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/07/un-domingo-para-olvidar.html' title='Un domingo para olvidar'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TDYIbm-RWdI/AAAAAAAAAaQ/szXvsIvq6zQ/s72-c/espera1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-6117929125596530098</id><published>2010-06-30T14:57:00.000-07:00</published><updated>2010-06-30T15:05:36.920-07:00</updated><title type='text'>Titulares y suplentes... en Huanuco</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TCu-pjSDXGI/AAAAAAAAAZw/uUmbKD1jPCM/s1600/titulares.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5488690191935954018" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 203px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TCu-pjSDXGI/AAAAAAAAAZw/uUmbKD1jPCM/s320/titulares.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Primera parada del book tour de la antología de cuentos: “Titulares y Suplentes… el equipo ideal de la Región Centro” en la ciudad de Huánuco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lugar: Paraninfo de la Universidad Nacional "Hermilio Valdizán".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Participan: Samuel Cardich, Jorge Salcedo, Juan Carlos Romero y Catedráticos de la Facultad de letras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Día: Jueves 08 de Julio de 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hora: 8:00 pm.Organiza: Facultad de Lengua y Literatura de la&lt;br /&gt;Universidad Nacional "Hermilio Valdizán".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TCu-DJ8qj2I/AAAAAAAAAZg/tS--QkvOS2A/s1600/titulares.JPG"&gt;&lt;/a&gt;Estan Invitados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-6117929125596530098?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/6117929125596530098/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/06/titulares-y-suplentes-en-huanuco.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/6117929125596530098'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/6117929125596530098'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/06/titulares-y-suplentes-en-huanuco.html' title='Titulares y suplentes... en Huanuco'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TCu-pjSDXGI/AAAAAAAAAZw/uUmbKD1jPCM/s72-c/titulares.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-2132394247361514934</id><published>2010-06-17T15:57:00.000-07:00</published><updated>2010-06-21T18:55:42.845-07:00</updated><title type='text'>¡Coche a la vista!</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TBqpNPGhaRI/AAAAAAAAAZY/A07QKjLKsi4/s1600/papa.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5483881541134280978" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 174px; CURSOR: hand; HEIGHT: 250px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TBqpNPGhaRI/AAAAAAAAAZY/A07QKjLKsi4/s320/papa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Mi padre amenazó con golpearme. ¡Si te escapas, te daré una tunda que nunca vas a olvidar!, me dijo en la puerta de la escuela y encargó al auxiliar que me vigilara. No se preocupe, don Isaac, dijo el auxiliar, yo lo voy a tener bien vigilado. Mi padre volvió a mirarme. ¿Has entendido?, preguntó. Sí, pa, respondí y entré a la escuela.&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi padre nunca me había golpeado. Pero por primera vez sentí que su voz, su mirada, sus manos hablaban en serio. Desistí. Caminé hacia el patio. Mientras esperaba que se iniciara la formación, me quedé pensando en cómo les diría a mis amigos que mi padre se había dado cuenta de mis planes, que me daría una golpiza si me tiraba la vaca con ellos. Traté de ubicar a Arón, Percy, Humberto, pero no los hallé. Esperé unos minutos cuidando la entrada hasta que el auxiliar tocó el timbre para la formación. No llegaron. Estos pendejos ya se escaparon, dije para mí. Los imaginé trepados en uno de los camiones que aquella mañana partirían a la puna de Carpapata para esperar el paso de los bólidos que venían de Huancayo, camino a Ayacucho, disputando el «Gran Premio Caminos del Inca 1980». La idea de perderme aquel espectáculo al que había asistido todos los años, la idea de que mis amigos lo iban a hacer sin mí, de que luego tendría que conformarme con que me lo contaran, pudieron más que mi temor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Decidí escapar. Ocupé mi lugar en la formación, canté el himno nacional y a la hora del rompanfilas me escabullí a la calle. Corrí hacía la plaza de armas por el lado opuesto a la bajada de Laborpampa para evitar que mi padre pudiera verme desde el patio de mi casa. Me detuve en la tienda de mama Elena. Vi el camión de los Ciwincha que aún estaba aparcado cerca de la glorieta, recogiendo pasajeros. Cuidé que mi padre, mi madre o mis hermanos no anduvieran cerca, corrí como un pericote y trepé a la carrocería del camión. Éramos unos veinte pasajeros. Los adultos sujetos a los maderos y los niños pegados a un rincón. Pregunté a los Gallos si habían visto a mis amigos. Ya se fueron en el camión de los Dolorier, me dijo el menor. Me acomodé cerca de ellos y unos minutos después el camión partió. Las paredes de la carrocería no me dejaban ver nada, pero el bamboleo de los cuerpos me decían en qué curva de la carretera estábamos. El camión se detuvo cerca al recodo de Huancahuanca. El cuerpo se me heló al oír la voz de mi padre hablando con el chofer. ¿Has visto por ahí a mi hijo?, preguntó. Me acurruqué en mi esquina. Los Gallos me miraron. No, respondió el chofer. ¿Está ahí el hijo de El Siete?, gritó el chofer a los pasajeros. La gente volteo a verme. No, dijo uno. No, dijo otro. No, dijeron los Gallos. Gracias, dijo mi padre y el camión continuó. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dejamos atrás la hoyada de maizales secos de Colcabamba. Trepamos por el lento zigzag de Chauqui, Huancayoccasa, Jabonillo hasta que por fin llegamos a Carpapata. Busqué a mis amigos y nos sentamos en lo alto del cerro Marcopata. Desde ahí se veía el largo y sinuoso hilo de la carretera que venía de Pampas. Cortaba el cerro en dos, coronaba las chacras de Marccos y desembocaba en el recodo en que estábamos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Atención, Huancayo!, gritó por la radio el locutor de Radio Huancayo. ¡Coche a la vista! ¡Coooche a la vista en la ciudad de Pampas! Todos saltamos de emoción. ¡Henry Bradley! ¡Henry Bladley y su Toyota Corona acaba de pasar por la ciudad de Pampas! Quince minutos después apareció en la lejana curva. Al rato, el segundo coche; luego, el tercero. En minutos la carretera era una sucesión de cometas de polvo en dirección hacia nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Atención, Huancayo! ¡Atención, Huancayo! Adelante, Ulises Gutierrez; adelante, Ulises Gutierrez, lo escuchamos. ¡Coche a la vista en Carpapata! ¡Coooche a la vista! ¡Por cortesía de Tiendas mama Elena donde comprar es ahorrar! ¡Henry Bradley, a las 10 horas con 25 minutos, acaba de pasar a toda velocidad por Carpapata en su potente Toyota Corona rumbo a Ayacucho; hora controlada por Pilas National! Ulises Gutierrez, que bien suena su radio. Claro, con pilas National, porque duran más, ¡Pilas National!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luego narré para mí el veloz paso de Luchón Alayza, Raul Orlandini, Luis Reyes blanco. Thomas Hearne en su Toyota 2000, Julio Cesar de La Casas en su Ford Escort, Luis Carlessi en su Volvo 1800, hasta que la última camioneta de auxilio mecánico se perdió por las punas dejándonos su estela de polvo como el telón final de una carrera inolvidable.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El regreso a Colcabamba fue diferente. A medida que el camión descendía, el miedo de enfrentar a mi padre se acrecentaba. El recuerdo de su voz, la autoridad de su mirada me anunciaban que esta vez mi padre iba a golpearme por primera vez en mi vida. Al llegar al pueblo, evite regresar a casa. Caminé por el parque, la bajada de Laborpampa, el estadio de la escuela, hasta que el sol se perdió tras los cerros de Chauqui. Recién entonces tuve el valor de ir a casa. Me detuve en la puerta y espié el patio a través de una rendija. No había nadie. Entre. Mi padre apareció en la puerta de la cocina con una correa de cuero en la mano. Me detuve en medio del patio. ¡Ven para acá!, gritó. Me acerqué con el paso más lento que pude. Blandió la correa sobre mí, cuando estuve cerca. ¡Te advertí o no te advertí!, gritó. Sí, dije con la cabeza. ¡Por qué no obedeciste! No respondí nada. Me quede tieso y cerré los ojos a la espera del primer correazo. También mi padre pareció quedarse tieso. ¿Ya comiste?, preguntó luego de unos segundos aún blandiendo la correa. No, respondí. Entonces me llevó a la cocina, reavivó la leña del fogón y sin hablar nada me calentó la cena.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-2132394247361514934?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/2132394247361514934/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/06/mi-padre-amenazo-con-golpearme.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2132394247361514934'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2132394247361514934'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/06/mi-padre-amenazo-con-golpearme.html' title='¡Coche a la vista!'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TBqpNPGhaRI/AAAAAAAAAZY/A07QKjLKsi4/s72-c/papa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-1134165259370217482</id><published>2010-06-03T16:34:00.001-07:00</published><updated>2010-06-03T16:46:30.441-07:00</updated><title type='text'>Metamorfosis</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TAg9yRHFntI/AAAAAAAAAZQ/Q_1DQvyLU0w/s1600/metamorfosis.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5478696880492093138" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 269px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TAg9yRHFntI/AAAAAAAAAZQ/Q_1DQvyLU0w/s320/metamorfosis.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Su DNI está por vencer, me advierte la cajera del banco. Recién entonces reparo que hace cinco años que no visito el RENIEC. La idea de no poder hacer unos reclamos en Telefónica, de usar la tarjeta de crédito y todos aquellos trámites que exigen un DNI al día me fuerzan a programar la urgente revalidación. Llamo a un amigo que lo ha hecho unas semanas antes y me explica que sólo necesito una foto reciente y el recibo de pago que hace en el mismo lugar. Es un toque, asegura, haces tu cola y en media hora estás fuera. Miro el reloj y mido mi tiempo. Decido hacer el trámite aprovechando que estoy cerca. Voy a casa y rebusco entre la colección de mis fotos de medio cuerpo y escojo el más reciente. No recuerdo cuando fue que me la tomaron, pero estimo que debe ser de hace tres o cuatro años. Miro la foto. Me veo igual, pienso para mí. Decido usarlo.&lt;br /&gt;Llego al RENIEC de Independencia y me sumo a la cola de Informes. Foto reciente, por favor, pide una empleada menuda y cabello largo. Lo muestro. La empleada apenas si lo mira. Pase a caja y espere su turno en las ventanillas, señala luego. Pago y recibo mi ticket de espera. Tomo asiento. Miro el orden que muestran las pantallas de televisión y analizo la velocidad con que han sido atendidas un par de personas. Estimo que mi turno llegará en unos treinta minutos y celebro haber traído «El aliento del cielo» de Carson Mc Cullers para leer. Abro el libro en la página 127 y retiro mi viejo DNI, mi recibo de pago, la foto que puse como separador. Noto que la foto que he traído es muy parecida a la que muestra el DNI: la misma camisa jean, el mismo corte de cabello. Sospecho que el empleado que me va a atender lo notará, que me exigirá una nueva fotografía y que todo mi tiempo se habrá perdido; sin embargo reparo que en el DNI llevo un polo dentro de la camisa. Ahí está la diferencia, me digo, me calmo y empiezo a leer.&lt;br /&gt;Un trino metálico en la pantalla de televisión anuncia mi turno. Corro a la ventanilla que indica y me recibe una mujer de pelo teñido, cara hosca y bigotes a lo Cantinflas. Buenos días, saludo y le alcanzo mis documentos. Buenas, responde mientras hunde los dedos en el teclado de la computadora. Una hoja con mis datos y mi fotografía se extiende en la pantalla. La mujer me mira, me escanea el rostro de un vistazo. Tiene que traer una foto reciente, dice y me devuelve los documentos. Esa foto es reciente, digo. Es la misma que la de su DNI, responde la mujer y gira el monitor para que yo lo vea. No son iguales porque en ésta estoy sin polo, digo señalando la diferencia. La mujer coteja las fotos y queda en silencio por unos segundos. Je, je, cómo la vez, tía, digo para mí. La mujer vuelve a mirarme. Sí, pero resulta que ahora usted tiene canas, dice. La respuesta me deja mudo. Je, je, cómo la vez, tío, parece decirme con la mirada. Las canas las tengo en la sien y no se notan en una fotografía de frente, alcanzo a decir antes de que me devuelva los documentos. La mujer me mira con detenimiento otra vez. Parece disfrutar con la duda de aceptar mi fotografía o rechazarla. ¿Va ha cambiar algún dato?, pregunta luego señalando el monitor. Lo reviso. No, respondo. Recoja su nuevo DNI la semana próxima, sentencia.&lt;br /&gt;Regreso a casa. Vuelvo a ver mi colección de fotografías de medio cuerpo. La de uniforme gris cuando terminé la secundaria, la de pelo largo cuando profesaba el new wave, la de cabeza rapada cuando ingresé a la universidad. La de terno plomo y corbata guinda del carnet del Colegio de Ingenieros, la de polo verde para el pasaporte, la de camisa jean para el último DNI. Ver la metamorfosis me despierta un extraño sentimiento que me apena y me alegra a la vez al repasar de un empellón los recuerdos que me llegan. Falta la fotografía con mis primeras canas, digo para mí.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-1134165259370217482?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/1134165259370217482/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/06/metamorfosis.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/1134165259370217482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/1134165259370217482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/06/metamorfosis.html' title='Metamorfosis'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TAg9yRHFntI/AAAAAAAAAZQ/Q_1DQvyLU0w/s72-c/metamorfosis.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-614286478788186959</id><published>2010-05-06T16:26:00.000-07:00</published><updated>2010-05-06T16:40:19.189-07:00</updated><title type='text'>El día en que nací</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ma, háblame otra vez del día en que nací &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Verdad que fui el primer niño que nació en el hospital de Campo Armiño? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Verdad que era madrugada, que mediaba julio y era verano? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Verdad que un hombre caminaba en la luna, &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;que mi padre estaba vivo y que tú eras muy feliz?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora que es de madrugada, que me sirves la cena &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;y los hombres ya no caminan en la luna &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;ahora que la sopa que cocinaste me abriga las entrañas &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;ahora que es invierno y que mi padre ya no está &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;ahora que me miras mientras ceno en silencio&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;y que «te amo» me dicen tus canas&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;y «cuídate, hijito» me dicen tus manos&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;ahora que afuera la noche y el mundo&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;duermen como llumis&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;háblame, Ma, hábleme otra vez acerca del día en que nací &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-614286478788186959?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/614286478788186959/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/05/el-dia-en-que-naci.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/614286478788186959'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/614286478788186959'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/05/el-dia-en-que-naci.html' title='El día en que nací'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-3532783675080826618</id><published>2010-04-28T16:32:00.000-07:00</published><updated>2010-04-30T19:42:22.566-07:00</updated><title type='text'>Sarta de inconformes</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S9jF3XYIB0I/AAAAAAAAAY4/6ty_mC3kMro/s1600/libros.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5465335702772778818" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 147px; CURSOR: hand; HEIGHT: 206px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S9jF3XYIB0I/AAAAAAAAAY4/6ty_mC3kMro/s320/libros.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hace unas semanas, en una entrevista que leí, Juan Villoro afirmaba que el mundo era tan imperfecto que el hombre, inconforme, había inventado la literatura para tratar de corregir algo de esa imperfección. Me pareció un concepto genial para explicar porqué hacemos y leemos literatura. Sí, pues, somos una sarta de inconformes: ustedes, nosotros; inconformes con el mundo que nos rodea, inconformes con lo que nos dictan nuestros sentidos, inconformes con la vida real; de otro modo no se explica que pudiendo estar frente a las pantallas de un televisor o en la sala de un cine, engordando con palomitas de maíz, nos dé por leer historias que, sabemos bien, son producto de la ficción, pero que sin embargo, nunca cuestionamos; de otro modo no se explica que nos dé por asumir la vida de los personajes, de vivir con ellos, de ganar y perder como si fuéramos ellos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace unas semanas, también, mi gran amigo Elvis Rojas, uno de los más grandes inconformes que conozco, llamó para decirme que había estado en Guayaquil por razones de trabajo, y que ahí había conocido a un ingeniero civil de la UNI, a quien, a la hora del café, le preguntó si había leído «Pintas en Civiles», uno de los catorce cuentos que conforman esta segunda edición de «The Cure en Huancayo» y que narra la historia de un recién ingresado residente universitario que se enamora de Rosario Abín, una guapa estudiante de ingeniería civil con quien comparte un único curso, en un único ciclo sin que ella se dé por enterada de su existencia y mucho menos de su anónimo amor; hasta que una solitaria madrugada, una semana antes de finalizar las clases; el estudiante, desde la azotea de la Residencia, observa que un piquete de senderistas llena de pintas subversivas las paredes de la facultad de civiles y decide librar la única batalla que le queda para que ella se fijé en él. Entonces, tragándose el miedo que le significa retar al piquete, el temor que le despierta la posibilidad de ser descubierto, desciende hasta los pabellones de civiles, borra las pintas y sobre ellas escribe con letras gigantes: «Rosario te amo, Rosario te amo, Rosario te amo». No voy a contar en que termina el cuento, por supuesto (ya ustedes lo leerán o lo habrán leído); el hecho es que el ingeniero que Elvis conoció en Guayaquil, a la pregunta de si había leído el mentado cuento, respondió que sí, que le había llegado en una de esas tantas cadenas electrónicas que circulan en la red de los ingenieros civiles; que esa historia era cierta, que él había estado en la UNI en aquellos años y que había conocido a Rosario Abín. Yo me maté de risa al escuchar esa afirmación, sobre todo al saber que Elvis, no se atrevió a aclarar que aquella historia había nacido de la mente inconforme de un servidor y que no pasaba de ser una sencilla historia de ficción. Pero luego de leer a Villoro me quedé pensando que este ingeniero de la UNI era otro más de los inconformes que pululaban por ahí intentando cambiar la imperfección de este mundo. A lo mejor la historia era cierta y yo, por mera casualidad, me había convertido en un cronista; a lo mejor Rosario Abin, hoy, a pesar de sus cuarenta años, divorciada y con dos hijos encima, andaba todavía por ahí rompiendo corazones. O a lo mejor, el inconforme de Elvis, llevado por su mente alucinada, había inventado eso del viaje a Guayaquil, que había ido por razones de trabajo y que allá conoció a un tipo que dice que la historia de las  «Pintas en Civiles» era la pura verdad.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-3532783675080826618?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/3532783675080826618/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/04/sarta-de-inconformes.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3532783675080826618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3532783675080826618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/04/sarta-de-inconformes.html' title='Sarta de inconformes'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S9jF3XYIB0I/AAAAAAAAAY4/6ty_mC3kMro/s72-c/libros.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-2614372206267843825</id><published>2010-04-10T12:13:00.000-07:00</published><updated>2010-04-10T12:23:24.622-07:00</updated><title type='text'>The Cure en Huancayo (2da edición)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S8DOe4bnviI/AAAAAAAAAYg/0ksBMD_HSQg/s1600/Tapa+de+The+Cure+02.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5458589778312674850" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 193px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S8DOe4bnviI/AAAAAAAAAYg/0ksBMD_HSQg/s320/Tapa+de+The+Cure+02.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Con gran alegría les cuento que «The Cure en Huancayo» ha sido incluido dentro del plan lector 2010 de algunos colegios de Huancayo. Eso quiere decir que será leído por algunos escolares de mente despistada a exigencia de profesores más despistados aún. Por esa razón, bajo el sello de Bisagra Editores, se acaba de lanzar la &lt;a href="http://www.correoperu.com.pe/correo/nota.php?txtEdi_id=8&amp;amp;txtSecci_id=21&amp;amp;txtSecci_parent=0&amp;amp;txtNota_id=269438"&gt;segunda edición &lt;/a&gt;del libro que, a diferencia de la primera, lleva el &lt;a href="http://www.librosperuanos.com/archivo/ulises-gutierrez.html"&gt;prólogo de Sandro Bossio&lt;/a&gt;; los comentarios de Gabriel Ruiz Ortega y Katya Adaui; el cuento inédito: «El pozo inútil» y, a modo de agradecimiento por lo que ha significado la primera edición «La ecuación del vuelo de la mariposa».&lt;br /&gt;Así que los que se quedaron sin el libro en la 1ra edición (y a los que no, también), podrán conseguirlo ahora. Por eso los invito a la presentación oficial que será:&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;x&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;x&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;En Huancayo&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Día: Jueves 22 de Abril&lt;br /&gt;Lugar: Centro Cultural de la Universidad Continental (Calle Real N° 125)&lt;br /&gt;Hora: 7 pm.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Lima&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Día: Domingo 02 de Mayo&lt;br /&gt;Lugar: Feria del Cono Norte de Lima (Centro Comercial Mega Plaza)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hora: 8 pm&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-2614372206267843825?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/2614372206267843825/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/04/cure-en-huancayo-2da-edicion.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2614372206267843825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2614372206267843825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/04/cure-en-huancayo-2da-edicion.html' title='The Cure en Huancayo (2da edición)'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S8DOe4bnviI/AAAAAAAAAYg/0ksBMD_HSQg/s72-c/Tapa+de+The+Cure+02.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-3402695776252790040</id><published>2010-04-06T16:33:00.000-07:00</published><updated>2010-04-06T16:57:30.372-07:00</updated><title type='text'>Titulares y Suplentes...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S7vKTBxYT-I/AAAAAAAAAYQ/03qsYV6x2wo/s1600/Pasta+sola+de+antologia.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5457177801731362786" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 237px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S7vKTBxYT-I/AAAAAAAAAYQ/03qsYV6x2wo/s320/Pasta+sola+de+antologia.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Soy una nulidad para el fútbol. Incapaz de correr doce pasos, de driblarle el balón a una tortuga, de hacerle gol a un arco iris. Por eso cuando la gente de Bisagra Editores me escribió, hace meses, para decirme que un servidor había sido incluido dentro de los «TITULARES Y SUPLENTES… el Equipo Ideal de la Región Centro», creí que se trataba de una broma de humor negro. Pero cuando me explicaron que era una analogía para justificar la selección de escritores del centro del Perú, salté hasta el techo. La sola idea de aparecer en la misma foto, al lado del gran capitán Edgardo Rivera Martinez, ya era razón suficiente para morirse feliz ese mismo día; pero la noticia de que compartiría vestidores, duchas y camisetas con grandes punteros como Zein Zorrilla, Julián Pérez o Samuel Cardich; de que durante interminables 90 minutos correría por el gramado del estadio IV Centenario al lado de premiados líberos como Sandro Bossio, Percy Galindo o Augusto Effio; era como para volver a creer en Dios.&lt;br /&gt;Por eso, con la emoción de un jotita que cuenta los días para debutar en las olimpiadas, los invito a la presentación oficial de la antología «TITULARES Y SUPLENTES… el Equipo Ideal de la Región Centro” que se realizará:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Día: sábado 17 de abril&lt;br /&gt;Lugar: Galería-Café “Imaginarte” Jr. Ancash Nº 260&lt;br /&gt;Centro Histórico – Huancayo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-3402695776252790040?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/3402695776252790040/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/04/titulares-y-suplentes.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3402695776252790040'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3402695776252790040'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/04/titulares-y-suplentes.html' title='Titulares y Suplentes...'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S7vKTBxYT-I/AAAAAAAAAYQ/03qsYV6x2wo/s72-c/Pasta+sola+de+antologia.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-2792830936588191687</id><published>2010-03-30T12:45:00.000-07:00</published><updated>2010-04-01T09:52:49.151-07:00</updated><title type='text'>Reflexiones en flujo laminar</title><content type='html'>&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454516703723367266" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 177px; CURSOR: hand; HEIGHT: 221px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S7JWCvLdq2I/AAAAAAAAAXw/JJCWLOSOOzk/s320/humo2.jpg" border="0" /&gt; &lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S7JVNG1iAlI/AAAAAAAAAW4/_SMa5LPc26k/s1600/humo2.jpg"&gt;&lt;/a&gt;Regreso de Huancayo a Lima engullido en la panza de un autobús semivacío. Es domingo por la tarde y la ruta está algo despejada. Ha llovido durante el día y el río, que desciende paralelo a la carretera central, está turbulento; trae las aguas turbias, inquietas y chispeantes. Desde la tranquilidad de mi ventana, disfruto de la música de «Camera Obscura» que suena en mi ipod y de la danza que describe el agua en su camino hacia el mar. He hecho este viaje cientos de veces, pero esta vez encuentro una belleza indescriptible en la conjunción de movimientos del agua y el compás de la música. Las figuras onduladas que describen los resaltos hidráulicos; los vórtices que se generan por el rebose de las aguas sobre las rocas, las gárgaras que brotan del río; todo parece coincidir con la guitarra de Kenny McKeeve, el bajo de Gavin Dunbar y la voz de Tracyanne Campbell: una alegoría que compone el agua en su paso del flujo turbulento al flujo laminar.&lt;br /&gt;En las ciencias hidráulicas hay un coeficiente que clasifica ese movimiento. Se llama el número de Reynolds (por Osborne Reynlods; su descubridor). Es un número adimensional que relaciona las fuerzas inerciales y viscosas (o de rozamiento) que actúan sobre un fluido. En cristiano, el número de Reynolds nos dice que tan turbulento es un fluido mientras fluye y nos ayuda a predecir su comportamiento. Si vemos el humo que emana de un cigarro, por ejemplo, podremos notar que éste fluye en delgados hilos paralelos en sus primeros dos centímetros (flujo laminar), pero, enseguida, esos hilos se enredan en un complejo ovillo (flujo turbulento) que obliga al humo a disiparse en el aire hasta desaparecer.&lt;br /&gt;Me acuerdo de estos conceptos mientras llego a Lima. Ahora el río está cada vez más calmado, cada vez más silente, cada vez más laminar. La dualidad de lo turbulento y laminar que el Rímac me ha mostrado en su descenso a Lima se parece mucho a la vida, la dualidad que frecuentemente nos invade: bien y mal, paz y guerra, tristeza y felicidad.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-2792830936588191687?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/2792830936588191687/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/03/reflexiones-en-flujo-laminar.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2792830936588191687'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2792830936588191687'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/03/reflexiones-en-flujo-laminar.html' title='Reflexiones en flujo laminar'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S7JWCvLdq2I/AAAAAAAAAXw/JJCWLOSOOzk/s72-c/humo2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-270543131265256595</id><published>2010-03-17T08:27:00.000-07:00</published><updated>2010-03-17T13:42:00.329-07:00</updated><title type='text'>Cuatro de cien</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S6D7wlVDf8I/AAAAAAAAAWw/-oI3z6hBIwU/s1600-h/guantes_de_boxeo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5449632361191014338" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 293px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S6D7wlVDf8I/AAAAAAAAAWw/-oI3z6hBIwU/s320/guantes_de_boxeo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Wilfredo regresa a casa de madrugada. Unas cuadras antes de llegar, un asaltante le sale al encuentro y le exige la billetera. Wilfredo, disciplinado practicante de judo, mide al tipo y decide enfrentarse a él. Entonces intercambian amenazas y se van a las manos. Para su sorpresa, el ladrón resiste los embates del judo y la pelea se extiende más de lo previsto. También el ladrón está sorprendido, a menudo sus víctimas no ofrecen resistencia y entregan el botín, aterradas y sin dudar. Entonces la calle se transforma en un ring de boxeo y la pelea, en un duelo de honor entre machos. Se trenzan a golpes, intercambian patadas hasta la extenuación. Quince minutos después, no hay un claro ganador. Permanecen uno frente a otro y giran sobres sus talones esperando el ataque del otro, sin quitarse las miradas. Esta vez no se lanzan amenazas porque el cansancio les impide hablar. No dicen nada, pero parecen llegar a un acuerdo tácito de empate. Se detienen y cada quien se va por su camino.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La historia me viene a la mente, veinte años después. ¿Has sabido lo de Wilfredo?, me dice por el celular una amiga de la UNI. No, respondo. Le encontraron un tumor del tamaño de un puño en el cerebro y lo han operado, agrega y me da detalles de la operación que me resultan imposibles de creer. Pero está muy bien, dice al final y me da los datos de la clínica y el horario de visitas para ir a visitarlo.&lt;br /&gt;Llegó a la clínica junto con un par de amigos. Una mujer alta, de cabellos ondulados nos recibe en la puerta de la habitación y nos pregunta quiénes somos. Amigos de la UNI, digo. Adelante, dice un par de minutos después. Durante la espera, no puedo evitar imaginar a Wilfredo en cama, con cables que conectan su cuerpo a un monitor, alimentado a cuenta gotas desde una botella de suero. Pero, no; Wilfredo nos recibe sentado en un mueble como si estuviera en la sala de su casa y nos ofrece un vaso de gaseosa. A no ser por la cabeza rapada y las evidentes heridas que ha dejado la operación, diría que es el mismo Wilfredo de hace veinte años. El mismo gran amigo que estudiaba con nosotros con disciplina de militar; el mismo que trabajaba y estudiaba todo el tiempo; el mismo que me enseñó a tocar la guitarra. Lo abrazo. Le digo que me alegra saber que está bien. Estoy vivo de milagro, responde y nos cuenta lo sucedido. Nunca me dolió la cabeza, dice, pero hace un par de semanas me desmayé y desperté en una clínica oyendo al doctor decir que tenía un tumor del tamaño de un puño en el cerebro, que la operación era tan urgente y riesgosa que sólo había un cuatro por ciento de probabilidad de que sobreviva. Mis amigos y yo bromeamos con la predicción, le recordamos a Wilfredo que por algo él había aprobado Estadística a la primera. Pero tras las bromas está nuestro nerviosismo y nuestra incredulidad ante el milagro. Los médicos no pueden creer los resultados, continúa Wilfredo, pero estuve a un pelo de morir. Vi a la muerte cara a cara, entró a mi habitación una noche junto con gente que levitaba y se quedaba viéndome sin decir nada. Mis amigos bromean con la historia de fantasmas; yo en cambio imagino a Wilfredo resistiendo los embates de la muerte, batallando a puñetazos y patadas hasta el agotamiento, como aquella historia del ladrón que él mismo me contó hace veinte años. Imagino que al final de la operación, Wilfredo y la muerte se miraron a los ojos y, agotados, cada quien se fue por su lado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-270543131265256595?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/270543131265256595/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/03/cuatro-de-cien.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/270543131265256595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/270543131265256595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/03/cuatro-de-cien.html' title='Cuatro de cien'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S6D7wlVDf8I/AAAAAAAAAWw/-oI3z6hBIwU/s72-c/guantes_de_boxeo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-9145025540759416504</id><published>2010-03-01T09:24:00.001-08:00</published><updated>2010-03-01T12:57:09.222-08:00</updated><title type='text'>Corazón Delator</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S4v4Ys0yhoI/AAAAAAAAAWg/l6zyj_TE17A/s1600-h/corazon+delator.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5443717677840500354" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 259px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S4v4Ys0yhoI/AAAAAAAAAWg/l6zyj_TE17A/s320/corazon+delator.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Goya esta de vacaciones en Lima. Así como ella me lleva a pasear por los rascacielos y las autopistas del primer mundo cada vez que la visito en los EEUU, ahora me toca a mí pasearla por las calles y parques de la Lima Bizarra. Paso por su departamento para recogerla. La encuentro entretenida frente a su laptop y sentada en el sofá de la sala. Ven, me dice cuando me ve aparecer. Mira esto, te va a gustar. Me siento a su lado. En la pantalla, la imagen detenida de un video de youtube muestra un corazón ensangrentado en medio del pecho abierto de un hombre. ¡Yac!, digo con cara de horror al ver semejante cosa. ¿Qué es eso? Espérate, pues, responde y pica la señal de play. La imagen cobra movimiento. El corazón late como el cuello de un sapo que está croando. De pronto, el órgano comienza a temblar como un globo que se desinfla en segundos. Lanza sus últimos estertores, da espasmos cada vez más pausados hasta que se detiene por completo. Entra en escena una mano vestida de guante de hule blanco. Frota el corazón como quien frota la cabeza de un niño. El órgano vuelve a temblar y empieza a latir, pero esta vez lo hace de un solo lado; intenta recobrar su función normal, pero no lo logra. La tembladera se apodera de él otra vez y vuelve a dar espasmos. Otra mano vestida de hule entra a escena. Ahora las dos manos sujetan unos objetos en forma de cucharitas y atenazan el corazón por los costados como quien pone unos bornes en una batería del automóvil. Sueltan una descarga eléctrica y el corazón salta como si lo despertaran de un profundo sueño; vuelve a latir como al inicio hasta que el video se detiene.&lt;br /&gt;La imagen me deja conmovido. ¿Cómo la vida y la muerte pueden pender de un solo latido? ¿Cómo todo lo que hemos construido en años y años de vida se puede detener como quien activa o desactiva una batería? ¿Cómo todo lo que somos, lo que hemos vivido y sentido se puede acabar en un último espasmo, en un último pálpito, en un último suspiro? La imagen del tembloroso corazón se queda en mi retina como el fantasma de la luz de un flash. Goya se mata de risa al ver mi cara de espanto. Es un corazón enfermo, me explica mientras sigue estudiando para el examen de fisionomía del corazón que debe rendir cuando regrese a los EEUU. Es un corazón con fibrilación ventricular que a consecuencia de la alteración de electrolitos ha tenido un infarto al miocardio; y eso que viste es una reanimación cardiopulmonar con una descarga de eléctrica de 200 voltios, dice con la mayor naturalidad del mundo.&lt;br /&gt;Conduzco el Elefante Verde de regreso a casa después de dejar a Goya en su departamento. Es más de medianoche y Faucett está casi desierta. En esas condiciones conducir es un placer. Subo el volumen al equipo y el compás del«Year of the knife», de Tears For Fears, parece coincidir con la velocidad con que pasan ante mí los ojos de gato que alinean la autopista. Canto (es un decir). A la canción le sigue ahora «Corazón Delator» de Soda Stéreo. La imagen del corazón enfermo me asalta como un auto que viene en contra. No puedo evitar imaginar mi propio corazón dando sus últimos estertores, temblando, pugnando por no detenerse. Me aterro. A diferencia del cerebro, el estómago o los pulmones, por citar algún órgano, el corazón nunca se detiene: el día que lo haga simplemente no existiremos; es el órgano al que siempre sentimos viviendo dentro de nosotros todo el tiempo; cuando nos agitamos, cuando nos asustamos, cuando nos emocionamos; cuando dormimos, cuando despertamos. Es el órgano que pareciera tener personalidad, identidad, decisión propia y el que mejor nos resume. «Es un tipo de buen corazón», decimos para catalogar a alguien de manera hasta moral. «Te doy mi corazón» decimos para ofrecernos a otro en busca de felicidad. El corazón es uno mismo embalado dentro de un globo del tamaño de un puño. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El video que me mostraste el otro día me ha asustado, le confieso a Goya días después mientras la llevo a otro lado de la Lima Bizarra. Hay, Uli, me responde con la bondad con que hablan las enfermeras de buen corazón. No te preocupes: tu corazón te durará toda la vida. Mi corazón delator lo entiende; mi cerebro torpe, no.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-9145025540759416504?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/9145025540759416504/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/03/corazon-delator.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/9145025540759416504'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/9145025540759416504'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/03/corazon-delator.html' title='Corazón Delator'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S4v4Ys0yhoI/AAAAAAAAAWg/l6zyj_TE17A/s72-c/corazon+delator.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-2046164629810781280</id><published>2010-02-23T09:23:00.001-08:00</published><updated>2010-02-23T09:31:08.009-08:00</updated><title type='text'>Poquita fe</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S4QQPyfgR5I/AAAAAAAAAWY/qF5EvS_t4Vk/s1600-h/poquita+fe.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5441492113208395666" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 196px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S4QQPyfgR5I/AAAAAAAAAWY/qF5EvS_t4Vk/s320/poquita+fe.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Bisagra-Editores se complace en presentar poquita fe y otros poemas perdidos y encontrados, del poeta y periodista Chimbotano Augusto Rubio Acosta, el primer volumen de su colección de poesía: rústica…de cartón piedra.&lt;/div&gt;La primera parada del BOOK TOUR de Poquita Fe será en Chimbote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;LUGAR: Auditorio del Centro Cultural Centenario, Alfonso Ugarte N ° 800&lt;br /&gt;ORGANIZA: Bisagra-editores&lt;br /&gt;DÍA: viernes 26 de febrero&lt;br /&gt;HORA: 7:00 pm.&lt;br /&gt;COMENTARIOS:&lt;br /&gt;Gonzalo Pantigoso, escritor y crítico literario&lt;br /&gt;Fernando Cueto Chavarría, novelista y poeta&lt;br /&gt;Jorge Salcedo, director de Bisagra Editores&lt;br /&gt;Habrá lectura de poesía, multimedia y performance a cargo del actor de teatro Gustavo Cabrera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poquita fe, cuenta con el prólogo de Miguel Ildefonso y reúne diez años de poesía en una antología que compila los poemarios: “de inventarios de ira y sueños”, “de mi camisa comando y otros poemas”, “poquita fe” y un anexo denominado “otros poemas perdidos y encontrados”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(..) La poesía de augusto es una constante invitación a una nueva mirada al mundo, no importa dónde nace, ya que si es nueva no tiene por qué reclamarse su origen: es desencantada, pero vitalista, irónica: “ven / acércate a mi vida / y no preguntes donde estuve”. es una atenta mirada poética hacia el mundo, tanto a las grandes edificaciones como a lo pequeño y lo abstracto, en donde lo lúdico llega a cuajar con lo metafísico: “la ansiedad y el silencio de las calles me llama / la quietud en los burdeles / y la desnudez de los caminos / el paso de los veranos / la náusea de los ebrios en la plaza / y los putamadreos de los taxistas”. el poeta nos hace ver la relación de deseo y terror con la ciudad, en ella encuentra la belleza, aunque siempre parece que ha llegado tarde: esa belleza está corrompida, enferma: “hoy no es un buen día / para escribir poemas / salió el sol / desayuné ruidoso / remendé mi camisa / y en el recodo de algún rezo / dejó de asomar la muerte”(…) &lt;em&gt;Miguel Ildefonso&lt;/em&gt;                &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PRONTO: Poquita fe recalará en Lima, Trujillo  y Huancayo &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-2046164629810781280?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/2046164629810781280/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/02/poquita-fe.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2046164629810781280'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2046164629810781280'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/02/poquita-fe.html' title='Poquita fe'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S4QQPyfgR5I/AAAAAAAAAWY/qF5EvS_t4Vk/s72-c/poquita+fe.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-558788302928627581</id><published>2010-02-16T06:40:00.001-08:00</published><updated>2010-02-16T06:44:25.840-08:00</updated><title type='text'>Once quince</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S3quls7x2LI/AAAAAAAAAVw/dy0hkG0fMOk/s1600-h/caratula+Once+quince+web.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5438851462743578802" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 218px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S3quls7x2LI/AAAAAAAAAVw/dy0hkG0fMOk/s320/caratula+Once+quince+web.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Paracaídas Editores presentará el segundo libro de Pedro Casusol: «Once quince». Estamos todos invitados.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Presentan:&lt;br /&gt;Rocío Silva Santisteban&lt;br /&gt;Jaris Mujica&lt;br /&gt;Pierre Castro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fecha: Jueves 18 de febrero de 2010&lt;br /&gt;Lugar: Bar Zela (Avenida Nicolas de Pierola 961, frente a la Plaza San Martín)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde su primer libro (Cat Food, Borrador Editores – 2008), Pedro Casusol ha demostrado un dominio del lenguaje irreverente, irónico, mordaz que retrata el sentido humor de nuestra generación y nos hace sentir en casa, como que los personajes son los vecinos de enfrente. A mí me encantó leerlo. «Narrado  de manera ágil y en calve suspense-thriller «Once quince» es una novela corta que arremete contra el sistema educativo y se suma a las críticas contra el Opues Dei y el estilo de vida jet-set a los que sólo algunos privilegiados tienen acceso. Es casi una confesión de parte de su autor, un ejercicio kamikaze sin tregua y una suerte de autobiografía ficticia, en donde el verdadero protagonista de la historia intentará quedar lo peor parado posible. En este libro, el autor nos sugiere un viaje por el vacío mas extremo, con la única intensión de demostrarnos cuán sumergidos estamos en la deshumanización propia del capitalismo tardío», dice la contra tapa. Ahí estaremos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-558788302928627581?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/558788302928627581/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/02/once-quince.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/558788302928627581'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/558788302928627581'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/02/once-quince.html' title='Once quince'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S3quls7x2LI/AAAAAAAAAVw/dy0hkG0fMOk/s72-c/caratula+Once+quince+web.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-3356372243958567095</id><published>2010-02-10T20:14:00.000-08:00</published><updated>2010-02-11T07:18:32.823-08:00</updated><title type='text'>La última serenata de amor</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S3QY7S4_MyI/AAAAAAAAAVo/QQutvjx6HRY/s1600-h/serenata1.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5436998057105240866" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 209px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S3QY7S4_MyI/AAAAAAAAAVo/QQutvjx6HRY/s320/serenata1.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por esos días yo anda loco por ella. Me había dicho que no un par de veces, pero como las mujeres dicen que sí cuando dicen no, y conforme se acercaba febrero, la idea de conquistarla con un último acto de locura, uno que me consagrara o sepultara de una buena vez ante sus ojos, rondaba mi cabeza. Había pensado en mandar a escribir su nombre en las paredes de su barrio, en enviarle flores con una extensa carta de amor; en darle una serenata. Pero por esos días también me enteré que ella andaba de enamorados con un tipo de su calle y me olvidé de todo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La idea de la serenata volvió cuando me enteré que ella estaba de nuevo sola y cuando Víctor, un amigo de mi hermano, se apareció en mi puerta. Quiero darle una serenata a mi flaca, dijo, y quiero que me acompañes. Al igual que yo, Víctor nunca había dado una serenata, pero estaba decidido a hacerlo. Llamó a mi hermano (su mejor amigo), convocó a Mick Jager (un tipo apodado así por su increíble parecido al Jager veinteañero) y se apareció en mi puerta con el trío de locos. Es aquí nomás, acotó, en San Martín. Tú te encargas de la guitarra y nosotros cantamos. Me vino un pánico escénico, pero la idea de acompañarlo en la aventura de cantarle a una mujer desde la calle, de ser parte de una comparsa cómplice bajo el techo de la noche, de hacer algo así para conquistar a la mujer que entonces yo amaba, me atrapó. Ya, sale, dije. Pero, ¿qué canciones vamos a cantar?, pregunté. Tienen que ser unas que sepamos todos, dijo mi hermano. Y que le gusten a ella, dijo Víctor. Entonces barajamos posibilidades; analizamos unos boleros, baladas y terminamos recalando en tres canciones: «Yolanda», de Pablo Milanes; «Trátame suavemente», de Soda Stereo; y «Una canción de amor», de Gianmarco. Sobre esta última canción tuve mis reticencias, pero la mantuvimos dentro del repertorio porque era la canción que a ella, la de la serenata, le gustaba y que por esos años sonaba en todas las radios. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luego cogí mi guitarra y tomamos un taxi. Pasamos por universitaria, Tomas Valle y Dominicos, bragados, decididos, repletos de valor con lo que planeábamos hacer. Víctor, en cambio, se moría de nervios. ¿Y si ella no está en su casa?, decía, ¿Y si no le gusta? ¿Y si sus viejos se rayan? Todas las mujeres fantasean con una sereta, compadre, decía Mick Jager, cómo no le va a gustar. No seas gil, dijo mi hermano, si con esto la flaca no regresa contigo, entonces no regresa nunca. Lo convencimos. Entonces repasamos las canciones en el tono y acordes que mejor se prestaran para el cuarteto y los volvimos a ensayar.Pero unas cuadras antes de llegar al lugar, Víctor detuvo el taxi. ¿Qué hay?, dijo mi hermano. Vamos a caminar un poco para bajar los nervios, dijo Víctor. Oye, estas calles son medio pendejas, dijo Mick Jager. Recién entonces noté que no tenía idea de dónde estábamos. Miré alrededor y no reconocí nada. Eran unas calles angostas, vacías y brumosas. A pesar de que era algo más de las once de la noche no había gente y el halo ámbar del alumbrado parecía sucumbir ante la fosca. No pasa nada, dijo Víctor; yo conozco esta zona, no pasa nada. Caminamos dos cuadras mientras continuábamos ensayando en voz baja. Doblamos la esquina. ¿Y esos patas?, dijo Mick Jager. Amainamos la caminata. Cuatro tipos estaban sentados en las veredas de la esquina siguiente, uno en cada vértice. Tranquilos, no pasa nada, dijo Víctor. Yo dejé de tocar la guitarra y me la colgué en la espalda. Los tipos parecían no hablar el uno al otro y permanecían sentados en sus orillas como si se hubieran repartido las calles de manera armónica. Seguimos caminando. Vi que dos de ellos tenían una botella en la mano. Pacerían beber algún tipo de licor en silencio. Esos patas se traen algo, dijo Mick Jager. Tranquilos, volvió a decir Víctor. En todo caso somos cuatro contra cuatro, dije yo agarrando el diapasón de la guitarra como si fuera una metralleta. Cruzamos la esquina mirando de soslayo nuestro costados, vigilando nuestras espaldas, pero los tipos nos miraron con indiferencia y apenas si voltearon al ver que traíamos una guitarra. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquí es, dijo Víctor y nos señalo el segundo piso de una casa. La ventana dejaba ver la luz de un televisor crepitando como una hoguera. ¿Seguro?, preguntó mi hermano. Sí, aquí es, dijo Víctor. Caminamos hasta el pie de la ventana y luego nos ubicamos en medio de la calle. Primero «Yolanda», dijo Víctor. Entonces me colgué la guitarra y comenzamos a cantar. Unos perros roncos comenzaron a ladrar desde el segundo piso de una vivienda vecina y unas luces se encendieron en el primer piso. Seguimos cantando. Unas siluetas aguaitaron por las cortinas de los primeros pisos, pero la ventana de ella no se alteró. ¿Seguro qué ésta es la casa?, volvió a preguntar mi hermano. Sí, dijo Víctor. ¿Y porque no sale nadie?, dijo Mick Jager. Víctor levantó los hombros. Cantemos la misma canción, pero en lugar de «Yolanda» gritamos el nombre de tu flaca, sugirió mi hermano. Así lo hicimos. A media canción, la cabeza de una mujer asomó la ventana por unos pocos segundos. ¡Es ella!, dijo Víctor, ¡es ella! Me pareció la cabeza de una mujer adulta. ¿Estás seguro?, dije yo. ¡Es ella!, volvió a decir Víctor. El resto me miró con un signo de interrogación, pero seguimos cantando. Luego empalmamos con «Una canción de amor». Esta vez asomó la cabeza de un hombre medio calvo y nos quedó viendo. Por un momento desentonamos intimidados por la mirada, pero continuamos cantando. Un tipo de anteojos salió a su puerta, cruzó las manos sobre el pecho y se quedó viéndonos como un búho. Uno de los tipos de las cuatro esquinas se levantó y se nos quedo viendo con la botella en la mano. Creo que mejor nos vamos, dijo Víctor. Cantemos «Trátame suavemente», dijo Mick Jager, ahorita sale. «Una canción de amor», de nuevo, dijo Víctor. Otros perros ladraban desde la azotea de alguna casa. Bueno, dije yo y volvimos a cantar «una canción de amor». En la primera estrofa, un balde de agua asomó por la ventana y espetó su contenido contra nosotros. El chorro impactó cerca y dejo un charco en medio de la calle. Callamos. El tipo de anteojos se rió y los perros amainaron sus ladridos. Vámonos, dijo Mick Jager. Vámonos, dijo Víctor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Días después llegó mi hermano a casa. Esa no era la flaca, dijo. ¿Qué flaca?, dije yo. La de la serenata, respondió mi hermano; la que dio la cara aquella noche no fue la flaca sino su madre. Estallé en risa. Lo que pasa es que esa noche este gil de Víctor no llevó puestos sus lentes de contacto y estaba más ciego que tú. Víctor habló con ella al día siguiente: a la flaca no le gustó la serenata y lo choteó. Se me acabó la risa. Esa noche, mientras yo lavaba mis lentes de contacto antes de dormir, decidí olvidarme de la serenata para la mujer que amaba y prometí que en cuanto pudiera mandaría mis corneas miopes a una sala de operación.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-3356372243958567095?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/3356372243958567095/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/02/mi-ultima-serenata.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3356372243958567095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3356372243958567095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/02/mi-ultima-serenata.html' title='La última serenata de amor'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S3QY7S4_MyI/AAAAAAAAAVo/QQutvjx6HRY/s72-c/serenata1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-1209170900814349039</id><published>2010-01-31T09:49:00.001-08:00</published><updated>2010-02-01T09:33:03.265-08:00</updated><title type='text'>Roberto Bolaño: 2666</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S2XFppkVrcI/AAAAAAAAAVI/m6vEveDBD1c/s1600-h/2666.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5432965844815949250" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 192px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S2XFppkVrcI/AAAAAAAAAVI/m6vEveDBD1c/s320/2666.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;¿Qué escribirías si supieras que pronto vas a morir? Yo no tengo idea. Roberto Bolaño, en cambio, escribió su obra cumbre: 2666. 1119 páginas de composición literaria aguda, asombrosa, descomunal. Como explica el editor en una nota a la primera edición, sabiendo la inminencia de su muerte, Bolaño le propuso publicar cinco novelas que serían lanzadas una por año para que sus hijos tuviesen asegurada en algo su futuro económico. Sin embargo, luego de la muerte del escritor, los herederos, el editor y el crítico de confianza nombrado por Bolaño, decidieron publicar los cinco libros en un solo volumen. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Que los dioses se los paguen. La he disfrutado toda, de cabo a rabo. La historia empieza con el personaje principal: un escritor alemán llamado Benno von Archimboldi, nacido en 1920 y desterrado al anonimato por propia elección, detrás del cual hurgan cuatro profesores universitarios estudiosos de su obra, (primer libro: La parte de los críticos), que en uno de los tantos congresos sobre Archimboldi, dan con una pista que los lleva hasta Santa Teresa, ciudad mexicana en la desértica frontera con EEUU. Allí conocen a Amalfitano; un catalán, profesor universitario que resulta saber mucho de la obra del inubicable escritor, y a quien su mujer lo ha abandonado dejándolo al cuidado de su única hija (libro 2: La parte de Amalfitano). Desde Nueva York llega a Santa Teresa un periodista estadounidense de color, llamado Fate, que viene a cubrir la pelea de box entre Count Pickett, la promesa de Harlem, y Merolino Fernandez, el orgullo de Santa Teresa. El periodista termina, más bien, interesado en investigar la serie de los asesinatos de mujeres que se producen en la fronteriza ciudad, y termina metiéndose en más de un lío de puños y balas con narcos mexicanos y un lío de amor con la hija de Amalfitano (libro 3: La parte de Fate). Con un estilo impávido y a la vez sobrecogedor, el narrador nos describe los crímenes de mujeres que se suceden en Santa Teresa. Una tras otra, como un martilleo en nuestras conciencias, vemos pasar los cuerpos, los nombres de las mujeres que aparecen en basureros ilegales, terrenos baldíos y fabricas abandonadas, brutalmente asesinadas por manos de un asesino en serie al que la policía no puede atrapar (Libro 4: La parte de los crímenes). Finalmente, para cerrar la historia en un perfecto círculo, la novela nos lleva por la vida Hans Reiter, un ex soldado alemán que ha sobrevivido a la II Guerra Mundial, que descubre su talento para la literatura y se transforma en Benno von Archimboldi en medio del recuerdo de la guerra y su nueva vida. Para evitar la fama y la persecución opta por el autoexilio vaga por remotos pueblos de Europa y termina llegando a Santa Teresa por las vueltas que da la vida (libro 5: La parte de Archimboldi).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como uno de los personajes de la novela, que ante los embates de la vida, le reclama a otro: «se hombre y carga con tu cruz», Bolaño murió luchando. El 15 de julio de 2003, tras pasar diez días en coma a consecuencia de una insuficiencia hepática, muere en el hospital Valle de Hebrón de Barcelona. Al año siguiente 2666 obtuvo el Premio Salambó a la mejor novela escrita en español y se llevó los mejores comentarios de la crítica. Se fue como los genios: por la puerta grande de la eternidad. Y pensar que de niño sufría de dislexia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-1209170900814349039?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/1209170900814349039/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/01/roberto-bolano-2666.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/1209170900814349039'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/1209170900814349039'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/01/roberto-bolano-2666.html' title='Roberto Bolaño: 2666'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S2XFppkVrcI/AAAAAAAAAVI/m6vEveDBD1c/s72-c/2666.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-2239706653546706956</id><published>2010-01-21T13:13:00.001-08:00</published><updated>2010-01-22T09:03:19.031-08:00</updated><title type='text'>Desde las alturas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S1jDpNiLbcI/AAAAAAAAAUg/4rO9qvESwcI/s1600-h/collique.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5429304463570202050" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S1jDpNiLbcI/AAAAAAAAAUg/4rO9qvESwcI/s320/collique.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El norte de Lima está a mis pies. Como un gallinazo en la cornisa, estoy parado sobre el techo del reservorio de agua potable RE-C7, en las alturas de comas. Desde aquí, el reservorio y yo, dominamos la Av. Revolución, la quebrada de Collique y la entrada al valle del río Chillón. Es verano, pero ha llovido. El clima loco cubre con una densa neblina este lado de la ciudad. A pesar de ello me quedo observando los cerros, las quebradas, el valle, como un cóndor que repasa sus dominios, y disfruto por un momento de las imágenes que me regala la altura y la soledad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los reservorios de agua y yo siempre buscamos las partes altas y nos detenemos ahí. Disfrutamos de eso. En Colcabamba, el pueblo donde crecí, solía ir con mis amigos a los balcones de Condormocco, a la loma del cerro Plazapata y nos quedábamos ahí por horas viendo nuestro mundo. Las cumbres de San Cristobal que se perdían camino a Huancavelica, la cordillera del Ccollewichccana que nos separaba de las selvas de Huanta. El valle del río Pilcos que bajaba como una culebra de agua desde las quebradas de Tocas, las alfombras verde azuladas de las chacras de maíz, habas y trigo que cubrían el llano; el zigzag de la carretera a Huancayo ascendiendo sobre el empinado cerro como la escalera de incendio de un rascacielos; el rió Colcabamba que partía nuestro mundo en dos.&lt;br /&gt;Bajo del RE-C7 con esos recuerdos y me detengo al borde del cerro. Miro otra vez la ciudad. Ahora mi mundo está divido por unos ríos de asfalto. Desde este lugar, 400 metros por encima del mar, Lima se ve como un torrente de casas que se abre paso en el desierto y se extravía en el valle y la niebla. Los cerros engloban las imágenes como los marcos de un cuadro y se me graban en la memoria con el aroma de la tierra mojada. Miro hacía el oeste. Me detengo ante un cerro, uno que se eleva sobre el valle y la niebla como un gigantesco chinchón fantasmal. Me acerco hasta uno de los pobladores con los que estoy recorriendo la zona y pregunto: ¿cómo se llama ese cerro? «Ese no es un cerro --responde el poblador--, es una fortaleza». Me quedo mudo. «Ahí los Collik, resistieron a los Incas», agrega con guiños de orgullo. Tomo la noticia con escepticismo porque he estado cientos de veces por esos cerros y es la primera vez que oigo algo semejante. Vuelvo a ver el cerro y el hecho de comprobar que ha sobrevivido a las enredaderas de cemento me dice que algo de cierto debe haber en aquella historia&lt;br /&gt;En casa, busco información en Internet. Descubro con sorpresa que, en efecto, aquel cerro corresponde a la Fortaleza de Collique y que fue construida por los Collik, una mezcla de grupos yungas que habitaban el Valle del río Chillón y que resistieron a la invasión de los Incas hasta ser aniquilados; que la fortaleza fue abandona por los conquistadores Incas y que luego fue reemplaza en su función por la Muralla de Tungasuca y la Huaca Chasqui. Ambas construcciones terminaron devoradas por la ciudad; la fortaleza, en cambio, aún sigue en pie y hasta se puede ver desde el aire. Entro al Google Earth y la imagen satelital me confirma que la loma de aquella fortaleza es el mejor lugar para ver la mezcla de sol y niebla, de gris y verde, de ciudad y chacra que todavía pervive en esa parte del valle del Chillón. También descubro que esa manía de ver desde las alturas, a los peruanos, nos viene desde mucho antes. Ya los pobladores de Caral, la civilización más antigua de América, hace más de 5000 años; casi a la par que Mesopotamia, Egipto y China; construían pirámides, trepaban cerros y construían fortalezas para conectarse con sus dioses, para ver y vigilar su mundo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es que desde las alturas todo se ve diferente. ¿Quién no se ha sentido mejor al ver el centro de Lima desde el Cerro San Cristobal? ¿Quién no ha sentido amainar sus problemas viendo la Costa Verde desde los frisos de Larcomar? ¿Quién no ha trepado sobre la azotea de su casa y se ha quedado viendo su calle por unos segundos, tan sólo para confirmar que ese pedazo de suelo, que ese pedazo del mundo aún sigue siendo suyo? Quizá por eso a algunos nos gusta las alturas. Quizá por eso a veces trepo sobre los reservorios.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-2239706653546706956?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/2239706653546706956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/01/desde-las-alturas.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2239706653546706956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2239706653546706956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/01/desde-las-alturas.html' title='Desde las alturas'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S1jDpNiLbcI/AAAAAAAAAUg/4rO9qvESwcI/s72-c/collique.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-2629333710377423071</id><published>2010-01-09T19:22:00.000-08:00</published><updated>2010-01-13T06:37:44.625-08:00</updated><title type='text'>El último fin del mundo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S0lIh2cB7rI/AAAAAAAAAUY/SkaFciGz7ko/s1600-h/fin+del+mundo.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5424946972530437810" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 176px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S0lIh2cB7rI/AAAAAAAAAUY/SkaFciGz7ko/s320/fin+del+mundo.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El mundo se acabará el 2012. Dice que eso dicen los mayas. Puede que sea verdad, pero después de ver la película no creo que muchos lo crean. Aquella escena en que John Cusack, Amanda Peet y los hijos de ambos fugan en una limosina mientras los rascacielos caen como castillos de naipes y la tierra se parte como una galleta; o aquella en que Cusack e hijos, en un camión-casa, esquivan meteoritos de lava como quien driblea bombas molotov en una huelga de Construcción civil, y no les queda ni un raspón, no se lo cree nadie. Previsible e inverosímil (entiéndase verosimilitud como el arte de contar una historia de manera que si es real parezca inventada y si es inventada parezca real), la película cae en los lugares comunes de siempre: el drama de una familia divorciada que, gracias a un desastre natural, termina reconciliándose. Yo no la soporté. A media función abandoné el cine, me puse mi ipod y me fui a caminar.&lt;br /&gt;Es que para nosotros los ochenteros (léase: los que fuimos adolescentes en los ochentas), el mundo se iba a acabar en el 2000. En 1985 frente a las pantallas de mi televisor en blanco y negro, una buena noche se apareció la imagen de un Orson Wells anciano, con la barba blanca y mofletuda, y una voz, doblada al español, de ultratumba para revelarnos las profecías de Nostradamus. Después de demostrarnos, por ejemplo, que el asesinato de los hermanos Kennedy, el fascismo franquista en España, la llegada de la era espacial, habían sido vaticinadas por aquel astrólogo francés, con presición y nombre propio, nos soltó sin asco la más grande de las predicciones: «El año 1999, séptimo mes, vendrá del cielo un gran rey de espanto. Resucitar al gran rey de Angolmois, antes, después, Marte reinará por buena dicha». Eso, según la voz de ultratumba, en cristiano, quería decir que el mundo se acabaría en julio de 1999. O a lo mejor el 2000; total una diferencia de +/- 1 año, para tamaña predicción, estaba dentro del error permisible. Recuerdo que no dormí bien un par de noches pensando en lo poco que faltaba para que todo se acabara. Pero al cabo de unos días me olvide del asunto porque a los quince años a un hombre sólo le importa enamorar a su vecina aunque el mundo se venga abajo. Sin embargo, conforme se aproximaba el 2000 esa inquietud regresó. Las computadoras también se inquietaron. Muchos afirmaban que aunque el mundo no se acabase el 2000, el colapso de los softwares en el primer día, a consecuencia de los ceros en los sistemas informáticos, sería el verdadero fin del mundo. La energía eléctrica se apagaría, los teléfonos no funcionarían, los aviones se volverían ciegos y no podrían volar. En suma la civilización, como la conocemos, llegaría a su fin.&lt;br /&gt;Pero pasó el 2000 y no pasó nada. ¿Sobreviviré al 2012?, me pregunté mientras manipulaba mi ipod y caminaba por las afueras del cine. Me respondí que sí porque yo la pasé bien en el último fin del mundo. Recuerdo que lo recibí en Paracas porque si todo debía acabarse, un caballero debía esperarlo con los amigos y de cara al mar. Recuerdo que éramos ocho sardinas viajando enlatados dentro de un Honda Cívic negro del 94; recuerdo que nos perdimos en la oscuridad de la noche y el desierto; y que luego, orientados por alguna fortuita señal de las estrellas, llegamos a la playa El Raspón apenas a tiempo para armar nuestras carpas, encender una fogata y recibir al nuevo milenio. Recuerdo que a las doce nos abrazamos, que el cielo se inundó de bombardas y que bebimos como si realmente el mundo se iba a acabar. Recuerdo a mis amigos cantando, mi Honda Civic del 94 aparcado en el desierto, la noche con estrellas. Recuerdo que fui feliz, que el mundo daba vueltas, que me reía de todo. Luego, no recuerdo nada más.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-2629333710377423071?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/2629333710377423071/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/01/el-ultimo-fin-del-mundo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2629333710377423071'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2629333710377423071'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2010/01/el-ultimo-fin-del-mundo.html' title='El último fin del mundo'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/S0lIh2cB7rI/AAAAAAAAAUY/SkaFciGz7ko/s72-c/fin+del+mundo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-4235579430751699706</id><published>2009-12-30T06:55:00.000-08:00</published><updated>2009-12-30T11:43:25.563-08:00</updated><title type='text'>Lima bizarra</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SztqPcaFX9I/AAAAAAAAAUQ/4FqX34eipbA/s1600-h/DSC00878.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5421043390026702802" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 180px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SztqPcaFX9I/AAAAAAAAAUQ/4FqX34eipbA/s320/DSC00878.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Celia llega por primera vez al Perú. El aeropuerto Jorge Chávez la recibe con un día nublado color techo de eternit, de esos que tantas veces le ha hablado Julio (su pareja, futuro esposo, bajista de Los Grillos de medianoche y uno de mis mejores amigos), en sus descripciones acerca de Lima. Llegan desde Pensilvania-EEUU, después de meses de haber planeado el viaje. Cargan las maletas en el auto del primo de Julio que ha ido a recogerlos y enrumban por Tomas Valle en dirección a Los Olivos. El remozado óvalo a la salida del aeropuerto, las nuevas áreas verdes en las bermas de la avenida y el recién inaugurado hospital Luis Negreiros, de Essalud, parecen sonreírle y darle la bienvenida, hasta que el semáforo detiene el auto en el cruce con Dominicos. Entonces, como un fantasma que se materializa, un ladrón se lanza sobre el auto, destrozada los vidrios y le arrebata el bolso. Celia grita de pánico. Probablemente es la primera vez que le pasa algo así. Julio sale tras el ladrón, pero, en segundos, el ladrón desaparece entre los autos sobre el lomo de una motocicleta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me entero de todo esto horas después, tras indagar si Julio ya llegó a Lima. Siento una profunda indignación e impotencia. En momentos como este uno quisiera ser Ministro del Interior, General de la Policía; o mejor aún, un vengador anónimo con superpoderes capaz de ubicar a los ladrones y desollarlos vivos. Pero lo único que se me ocurre es llamar a Julio y ofrecerme para lo que sea. Lo peor de todo no es el susto o el dinero, me explica él; lo peor es que se han llevado el pasaporte argentino y el greencard norteamericano de Celia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto del día, Celia y Julio son esclavos de la burocracia. Se la pasan en gestiones en la Embajada Argentina para obtener un salvoconducto que le permita viajar a Buenos Aires y hacer las gestiones de la greencard allá. Por la noche ambos se van a conocer Máncora para no darle gusto al diablo y dos días después, a su regreso, Celia parte de Lima rumbo a Buenos Aires. En la despedida, junto con el resto de Los Grillos de Medianoche, le pedimos disculpas por la mala experiencia y tratamos de explicarle que Lima es mucho más que dos miserables ladrones. Le prometemos que en su siguiente visita la llevaremos a conocer la Lima bizarra para que vea el verdadero rostro de la capital. Después de varios abrazos se pierde por el mismo cielo por donde llegó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy leo que el diario El Mercurio de Santiago de Chile, en su edición del 27 de diciembre del 2009, destaca a Lima como una de las mejores ciudades para visitar. «Hay ciudades que encantan a primera vista y uno cae rendido ante ellas de modo violento y definitivo --dice bajo el titulo: &lt;a href="http://diario.elmercurio.cl/2009/12/27/revista_del_domingo/_portada/noticias/001dda75-60a6-49da-ae2a-a1f41fd49888.htm"&gt;10 viajes que hicimos en 2009 (y quisiéramos repetir)&lt;/a&gt;--. París, por ejemplo o, mucho mejor, Roma, infinitamente más rica en historia. Otras son huidizas y pudorosas y hace falta asediarlas: así son los bienes arduos, que exigen paciencia. Entre ellas están Londres y Asunción. Recordamos que esta última nos dio, la primera vez que la visitamos, la impresión de ser toda ella un gran barrio Franklin: no muy pulcra, revuelta, llena de ínfimos comercios. Pero al cabo de varias visitas y de caminarla largas horas, nos fue revelando un rostro, más que bello, lleno de carácter (cuánta belleza sosa encuentra uno por ahí). Lima está en la segunda categoría, aunque tiene algunas manzanas del centro y algunos parques y perspectivas que atraen de inmediato. Quizá es demasiado extensa, igual que Santiago, y para ir de un lugar de interés a otro hay que cruzar vastos yermos urbanos en que no hay nada digno de ser notado. Pero lo que ofrece Lima en amabilidad, en historia, en romanticismo y en cocina, no lo ofrece ninguna otra capital americana. Sobre todo ahora que la prosperidad económica ha limpiado casi como con una aspiradora muchas cuadras del centro que estaban, hace unos pocos años, hechas una lástima: ¡esos viejos balcones corridos, muchos de ellos con preciosas celosías, que caían en la ruina! Luego de una campaña enérgica, en que algunas grandes empresas (con el consiguiente bombo y propaganda) tomaron a su cargo la reparación de estos balcones, casi todos han vuelto ahora a su antiguo esplendor. Y qué decir del borde costero: darse un paseo lento y admirativo por ahí es un gran placer que se puede disfrutar si usted va, claro, bien dispuesto y no de un día para otro».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Termino de leer la nota y no sé si reír o llorar. Y ahora, ¿cómo le explicamos eso a Celia?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-4235579430751699706?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/4235579430751699706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/12/la-lima-bizarra.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/4235579430751699706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/4235579430751699706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/12/la-lima-bizarra.html' title='Lima bizarra'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SztqPcaFX9I/AAAAAAAAAUQ/4FqX34eipbA/s72-c/DSC00878.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-3368083883865945681</id><published>2009-12-21T12:39:00.000-08:00</published><updated>2009-12-22T06:42:45.221-08:00</updated><title type='text'>Mi buena acción del mes</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Sy_g6Hkwq2I/AAAAAAAAAUI/mD6v9Ke5t4A/s1600-h/camion6.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5417796165820263266" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 211px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Sy_g6Hkwq2I/AAAAAAAAAUI/mD6v9Ke5t4A/s320/camion6.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A pesar de mi apatía por las navidades, mi amiga me ha convencido de que hacerle un regalo a una persona necesitada y desconocida es la mejor manera de involucrarme y realizar mi buena acción del mes. Me envía un correo electrónico y una lista con decenas de nombres de niños que viven en la octava zona de Collique, en Comas. Escoge uno, me dice y me da instrucciones de la fecha y lugar de entrega del regalo. Hecho una mirada a la lista con la intensión de tomar alguno al azar, pero me detengo ante Franklin Cervantes. A juzgar por el apellido, supongo que algo de literario tendrá. Luego llamo a mi amiga para preguntarle si sabe qué es lo que le gustaría recibir de regalo. Voy a averiguar y te llamo, me dice.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;x&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A mí me gustaban los camiones. Del tamaño de un zapato, mis camiones de plástico solían recorrer las serpenteantes carreteras, a escala, que yo y mis amigos construíamos en los pequeños acantilados del estadio de Colcabamba. Descendían alturas, cruzaban puentes, sorteaban badenes y llegaban a su destino con el chasis dañado y las ruedas engomadas de barro, pero con la carga intacta: como los camiones de verdad. Había un deleite en ello. Decidir el trazo, escarbar la tierra, estrenar el recorrido. Toda una mañana, toda una tarde, toda una niñez. Pero el mejor regalo era subirme al camión de mi padre. Viajar a su lado, verlo dominar aquella maquina indescifrable que rugía sus motores según sus órdenes para vencer las punas que separaban a Colcabamba del resto del mundo, era como acompañar a Neil Armstrong en el primer viaje a la Luna. Con él, a los cinco años, conocí Ayacucho, Huancavelica y Huancayo. Con él avancé al lado de los meandros del valle del Mantaro, atravesé Los Andes y en la Costa Verde vi el mar por primera vez en mi vida. Así como los marineros le ponen nombres a sus barcos, los colcabambinos le ponían nombres a su camiones. El de mi padre se llamaba (con toda justicia) «Rico Papá».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Franklin quiere ropa, dice mi amiga por el celular. Talla 14, como para un niño de 10 años. O si prefieres un par de zapatillas. Me interno en las tiendas del Megaplaza con la idea de que en una media hora puedo encontrar algún regalo. Saga, Ripley, Topy Top. Al cabo de dos horas aún no sé qué regalar. Llamó a mis amigas que son madres y les pido consejos. Un polo y una camisa, me dice una; unos pantalones, me dice otra; zapatillas, no porque uno nunca sabe con las medidas, me aconseja la última. Subo a la tienda de juguetes sólo por curiosidad. Para mi sorpresa no hay camiones. A lo más naves que disparan luces de colores, camionetas que surcan dunas fantasmas, automóviles que se transforma en robots.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Regreso al Topy Top y me decido por un polo y una camisa. Confío en que los colores y modelos serán de su agrado. Compro una bolsa de regalo y le escribo a Franklin una nota. Le digo que a pesar de que no nos conocemos le envío este regalo con mucho cariño y que espero que siga estudiando porque sólo estudiando se puede salir adelante. Yo hubiera preferido un camión.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-3368083883865945681?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/3368083883865945681/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/12/mi-buena-accion-del-mes.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3368083883865945681'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3368083883865945681'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/12/mi-buena-accion-del-mes.html' title='Mi buena acción del mes'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Sy_g6Hkwq2I/AAAAAAAAAUI/mD6v9Ke5t4A/s72-c/camion6.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-4925617293902417866</id><published>2009-12-16T05:33:00.000-08:00</published><updated>2010-01-05T06:05:52.798-08:00</updated><title type='text'>Poderes secretos</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Syjiih3jTOI/AAAAAAAAASY/bjNKaLbGqRI/s1600-h/poderes+secretos.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5415827634747821282" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 210px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Syjiih3jTOI/AAAAAAAAASY/bjNKaLbGqRI/s320/poderes+secretos.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;Bisagra–editores se complace en presentar, dentro de su COLECCIÓN: qué novelas o puro cuento 3, la novela PODERES SECRETOS de MIGUEL GUTIÉRREZ. Están invitados.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lugar: Casona de la UNMSM&lt;br /&gt;Participan: Juan Manuel Chávez, Miguel Marticorena&lt;br /&gt;Día: Jueves 17 de diciembre&lt;br /&gt;Hora: 5:00 pm.&lt;br /&gt;Organiza: &lt;a href="http://www.librosperuanos.com/editoriales/bisagra-editores.html"&gt;Bisagra-editores &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Versatilidad en el tono, el estilo y la estrategia narrativa; también en el tema y la diversidad de los personajes convocados por su poderosa imaginación reelaboradora de la experiencia humana. Agréguese que entre nuestros narradores vivos, Miguel Gutiérrez sobresale en hondura simbólica, densidad psicológica, vibración poética y complejidad de referencias culturales, todo ello sin estorbar el placer central de tejer tramas cautivantes…”, comenta Ricardo González Vigil: en la contratapa de “Poderes secretos”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-4925617293902417866?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/4925617293902417866/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/12/poderes-secretos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/4925617293902417866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/4925617293902417866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/12/poderes-secretos.html' title='Poderes secretos'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Syjiih3jTOI/AAAAAAAAASY/bjNKaLbGqRI/s72-c/poderes+secretos.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-321278806856874006</id><published>2009-12-15T18:32:00.000-08:00</published><updated>2009-12-15T18:36:39.724-08:00</updated><title type='text'>Trampas para incautos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SyhHfDRw5aI/AAAAAAAAASA/PLGDBF1Dc1I/s1600-h/trampa+para+incautos.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5415657150694352290" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 208px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SyhHfDRw5aI/AAAAAAAAASA/PLGDBF1Dc1I/s320/trampa+para+incautos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Yeniva Fernández (Lima, 1969), acaba de publicar «Trampa para incautos» (Revuelta, 2009). Compañera de aula en la Escuela de Escritura Creativa de la PUCP, Yeniva ha sabido plasmar con maestría los once cuentos que conforman éste su primer libro. En «Sierra norte», el cuento que abre la colección, por ejemplo, se puede sentir el viaje a la reconciliación que el personaje hace a un pueblo de la sierra norte huyendo de la ciudad, sobre poblada, estresante, contaminada; y en la que, por su gran parecido físico, es confundida con Beatriz Morales, una mujer que hace mucho tiempo no regresa al pueblo. Lo mismo se puede sentir con «Quédate a dormir», «Gloria», «El acompañante». En cada uno de ellos es inevitable dejar de caminar al lado de los personajes y volverse cómplice de sus actos. Lo recomiendo. Como dice la contratapa, «Los relatos que conforman Trampas para incautos están marcados por el aliento de la perplejidad. En ellos es posible rastrear las esperanzas y temores que embargan a sus protagonistas ante los peligros de la cotidianidad. Dueña de una mirada peculiar, en la que se fusionan la ingenuidad y la violencia interior, Yeniva Fernández nos conduce por los senderos del azar y los sueños, en pos de los mundos paralelos, en una suerte de escape o refugio, que solo una narradora de fuste como ella puede llegar a concebir».&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-321278806856874006?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/321278806856874006/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/12/trampas-para-incautos.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/321278806856874006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/321278806856874006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/12/trampas-para-incautos.html' title='Trampas para incautos'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SyhHfDRw5aI/AAAAAAAAASA/PLGDBF1Dc1I/s72-c/trampa+para+incautos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-8447681988596059258</id><published>2009-12-04T11:36:00.000-08:00</published><updated>2009-12-04T12:02:25.595-08:00</updated><title type='text'>Julio Ramón Ribeyro: Psicoanalista</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Sxlqkj1428I/AAAAAAAAAR4/H2-a5OxJkUE/s1600-h/ribeyro3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5411473603591461826" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 170px; CURSOR: hand; HEIGHT: 239px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Sxlqkj1428I/AAAAAAAAAR4/H2-a5OxJkUE/s320/ribeyro3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Después de meses de jugar a amarnos, ella me dijo que ya no. Dijo que estaba cansada, que era mejor que siguiéramos siendo amigos y que, por el momento, dejáramos de vernos. Pero ya era tarde, yo me había enamorado. Le expliqué, le insistí, le rogué. Y nada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El portazo en la cara me dejó como un toro estocado. La odie. La maldije. La desgracié. Dispuesto a olvidarla, como si la distancia menguaría mi despecho, el fin de semana huí de Lima con dirección a La Oroya por unos asuntos de trabajo. Cogí mi mochila, mi walkman y el «Prosas Apátridas» de Julio Ramón Ribeyro que desde hacía semanas, junto con otros libros, esperaba su turno de ser leído. Casi al mismo tiempo en que partía de Yerbateros, me topé con la prosa 5: «Conocer el cuerpo de una mujer es una tarea tan lenta y tan encomiable como aprender una lengua muerta». La frase fue como una palmada en el hombro. Aquello de que las mujeres dicen que sí cuando dicen que no, se me apareció como un tajón de esperanza. El recuerdo de los meses en que habíamos jugado a los enamorados, en que nos habíamos burlado del futuro, de pronto comenzó a alegrarme el viaje. Hasta que, a la altura de Huachipa, me topé con la prosa 9: «Si nos fuera posible revivir el placer que nos procuró una mujer o el dolor que nos causó una enfermedad, nuestra vida se volvería imposible. En el primer caso se volvería en una repetición, en el segundo en una tortura». Me caí de espaldas. Me retorcí en mi asiento. Entonces, quizá para convencerme, vanamente, que yo no era el perdedor, que la separación era lo mejor que podía sucederme, comencé a pensar en sus defectos y carencias. La vi horrorosa, tonta, pueril. Pero, ya enrumbando a Matucana, la prosa 31 me demostró que estaba equivocado. «No hay que exigir en las personas mas de una cualidad. Si les encontramos una, debemos ya sentirnos agradecidos y juzgarlas solamente por ella y no por las que le falta». El resto del viaje simplemente me entregué a la lectura. Una tras otra anoté en mi cuaderno a rayas las prosas que me traían las reflexiones de Ribeyro sobre ese inexplicable universo que es la mujer, sobre el ser y el estar en este mundo, sobre lo maravilloso y a la vez doloroso que puede llegar a ser, a veces, la vida. Poco a poco me fui calmando. Para cuando pasé por la laguna Huacracocha estaba convencido de que «la vida se nos da y se nos quita, pero hay momentos en que la merecemos, quiero decir que depende de nosotros que continúe o que cese.», como rezaba la prosa 141. Al llegar a La Oroya, no sólo había entendido mucho de mí, sino casi todo de aquella mujer (de cuyo nombre hoy no me quiero acordar). La perdoné aunque no había nada que perdonar; la comencé a ver como amiga aunque ya no lo era; la comencé a olvidar aunque ya no podía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Algunos encuentran un momento de epifanía en la escena de una película, en la confesión de alguna historia, o en la estrofa de alguna canción. Yo encontré una en «Prosas Apátridas». En el viaje de retorno volví a leerlo. Anoté otra vez la prosa 200: «La única manera de continuar en vida es manteniendo templada la cuerda de nuestro espíritu, tenso el arco, apuntando hacia el futuro». Al llegar a Lima me sentí mucho mejor. Me fui a una cabina de Internet y le escribí a ella una última carta de amor.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-8447681988596059258?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/8447681988596059258/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/12/julio-ramon-ribeyro-psicoanalista.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/8447681988596059258'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/8447681988596059258'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/12/julio-ramon-ribeyro-psicoanalista.html' title='Julio Ramón Ribeyro: Psicoanalista'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Sxlqkj1428I/AAAAAAAAAR4/H2-a5OxJkUE/s72-c/ribeyro3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-5127591115580176602</id><published>2009-11-24T14:56:00.001-08:00</published><updated>2009-11-28T14:59:29.094-08:00</updated><title type='text'>Cerro Corá</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SwxnmVQsjjI/AAAAAAAAAPI/Sd3bD8alok0/s1600/niÃ±os+soldados+del+paraguay.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407811160804986418" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 229px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SwxnmVQsjjI/AAAAAAAAAPI/Sd3bD8alok0/s320/ni%C3%B1os+soldados+del+paraguay.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;«El cuartel empezó a llenarse de heridos, pero ninguno se retiró de las líneas, a excepción de aquellos incapacitados positivamente para seguir la lucha. Niños de tiernos años llegaban arrastrándose, las piernas desechas a pedazos o con horribles heridas de balas en los cuerpos semidesnudos. No lloraban ni gemían ni imploraban auxilios médicos. Cuando sentían el contacto de la mano misericordiosa de la muerte, se echaban al suelo para morir en silencio como habían sufrido»&lt;/em&gt;. General Mahon, Ministro de Estados Unidos y testigo de la Batalla de Lomas Valentinas, 21 de diciembre de 1869.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;xx&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;xx&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;[…]Siete meses, doscientas jornadas de ardiente sol tropical, transcurren en esta marcha única en la historia. Hasta que el 14 de febrero de 1870 la caravana trágica llega a Cerro-Corá («escondido entre cerros» en guaraní) campo de buena gramilla, regularmente protegido, a poca distancia del Aquidabán-niguí, torrentoso afluente del Aquidabán. Diez mil muertos jalonan la ruta macabra desde la sierra de Azcurra; los que han podido llegar son poco mas de cuatrocientos. [El Mariscal] López da la orden de detenerse en Cerro-Corá: hay alimento para los caballos, alguna pesca y venados y guasunchos cruzan por los cerros. Ahí podrá descansar y comer.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;x&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Llama el Mariscal a consejo de jefes y oficiales. Sentado en la sola silla del campamento (hay que guardar las formas) preside a los suyos que deben hacerlo en el suelo. Habla Francisco Solano [López]: se está en el último rincón de la patria, después viene el Matto Grosso brasileño. Atravesándolo se ganaría el asilo en el suelo bo&amp;shy;liviano. Más allá de los cerros está la salvación, pero ya no seria suelo paraguayo. ¿Podría darse fin a la epopeya escapando a la muerte, dejando Paraguay en poder de los brasileños? Para quitar solemnidad al momento desliza algunas bromas sobre los cambás. ¿Podrían ellos desde el extranjero asistir impasibles al apoderamiento de la patria?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;x&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;«Siguió un silencio -dice el coronel Aveiro-, y viendo que nadie hacia uso de la palabra, yo entonces dije al Mariscal que él era jefe de Estado y de nuestro ejercito; nuestro deber era sometemos a lo que el resolviera. Y entonces el mariscal dijo: “Bien, entonces peleemos aquí hasta morir”». No se habló más del asunto, el Presidente lo descarto como cosa resuelta. A continuación hizo leer por el ministro de Guerra, Caminos, un decreto otorgando la medalla de Amambay a los sobrevivientes de esa acción. No había medallas y con trozos de metal grabado a cuchillo se suple la falta; tampoco se encontraron cintas con los colores patrios, pero en una carreta se hallo un trozo rojo y gualda de alguna tienda española. Con esas medallas y esas cintas improvisadas, Elisa Lynch había confeccionado las condecoraciones, que el mariscal fue colgando en las rotas guerreras (cuando las tenían), o en el tahalí que cruzaba el pecho de los agraciados. Es la última ceremonia solemne del viejo Paraguay. Los colores españoles sirvieron para premiar, en el campo elegido para morir, a estos nietos de conquistadores dispuestos a mantener enhiesta la virtud de la raza. Después de repartirles “como recuerdo” algunas prendas suyas, el Mariscal pasó revista al ejército, cuyos datos anotó minuciosamente el coronel Panchito como jefe de su estado mayor. Por ese papel recogido en la faltriquera del niño-héroe pocos días después, pueden conocerse los efectivos de López el día del desastre final.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;x&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;409, exactamente cuatrocientos nueve combatientes de todas las edades, quedaban de los cien mil hombres llamados bajo bandera en los cinco años de guerra: cuatrocientos nueve sobrevivientes del gran ejército lanzado en 1864 contra el imperio para defender la libre determinación de las repúblicas hispanoamericanas. De sus doscientos regimientos originales todavía existían por lo menos en la numeración diez y seis cuerpos: algunos (el 25° de infantería) reducido a once plazas entre jefes, oficiales, suboficiales y tropa; el más numeroso (el de maestranza) tenía cincuenta y dos. Estaba aún el famoso 4° de infantería organizado por Eduvigis Díaz con los jóvenes de la mejor sociedad asunceña, aunque redu&amp;shy;cido a 39 hombres en total. Su abanderado llevaba atada al brazo (pues debió abandonar el asta) un jirón del paño tricolor salvado de la metralla.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;x&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Catorce días esperan en Cerro-Cora el desenlace. Mientras tanto no descuidan las cosas de la existencia cotidiana: el general Caballero va con unos cuantos jinetes a la caza de venados (esa ausencia le permitiría salvar su vida), el Mariscal y sus hijos tienden espineles en el Aquidabán-niguí. Sentado en una palmera caída a orillas del arroyo, López cuenta chascarrillos como si nada ocurriera; diríase un padre de familia en excursión dominical con los suyos. Está tranquilo, muy tranquilo, e infunde confianza a todos. Ha tomado las precauciones militares para recibir a los bra&amp;shy;sileños como es debido: los cañones custodian la picada de Villa Concepción por donde seguramente llegaran los imperiales; los caballos están dispuestos y las armas en pabellón para el momento oportuno. Sólo resta esperar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;x&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Por las noches, ardientes y húmedas del verano tropical, se oyen las arpas paraguayas, y algún cantor entona, en guaraní, las melodías populares. Como si lo que ha ocurrido y está por ocurrir, fuese la cosa más natural del mundo. Algunos indios caygús traen alimentos a los paraguayos; el 28 de febrero advierten a López la proximidad de los brasileños: le ofrecen esconderlo en sus tolderías, en el fondo de los bosques, donde jamás podrían encontrarlos: Yahjá curaí, ndé, topá i chene rephé los cambá ore apytepe. ("Vamos, señor; no darán con usted los negros adonde pensamos llevarle"). López agradece y declina el leal ofrecimiento. Su resolución estaba tomada: moriría con su patria.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;x&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A la mañana siguiente -1° de marzo [de 1870]-, algunas mujeres escapadas de los puestos avanzados, llegaron al campamento con la noticia de que los brasileños, conducidos por un traidor, se habían apoderado, sin combatir, de los cañones. El general Roa, jefe de la retaguardia, acababa de ser degollado con los suyos. No hubo combate, solamente una sorpresa y la matanza. Como a fieras. Con toda calma, López ordena ensillar y disponerse en guerri&amp;shy;lla. A eso de mediodía, irrumpieron los jinetes del general Cámara. Son muchos, veinte veces más que los paraguayos, y tienen armas de precisión y caballos excelentes. Pero la presencia de los para&amp;shy;guayos, dispuestos a la lucha, los hace detener. Estos, sin mayores armas de fuego, avanzan en sus escuálidos jamelgos en una carga que debe hacerse al paso; los imperiales eluden a fin de mantener la superioridad que les dan sus carabinas. No se llega al entrevero y la caballería guaraní es diezmada.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;x&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Después, será el tumulto. Sobre López y Panchito, atraídos por el uniforme del Mariscal, se lanza el coronel brasileño Silva Tavares y su guardia: Francisco Solano alcanza a ordenar a Panchito que proteja a su madre y sus hermanos, y hace frente a los imperiales con la sola arma de su espadín de oro -regalo de las patricias paraguayas, en cuya hoja se lee Independencia o Muerte-; el ayudante de Silva Tavares, un sargento apodado Chico Diavo, consigue asirlo de la cintura, al tiempo que otro soldado le descarga un golpe de sable en la cabeza. López tira una estocada a Chico Diavo, que el brasileño contesta con un lanzazo en el vientre. En ese momento, algunos paraguayos -el coronel Aveiro, el medico Ibarra, el capitan Arguello- corrieron en auxilio del jefe. Pese a sus heridas, López se mantiene sobre el caballo -«un bayo flacón»- y les grita: «¡Matemos a esos macacos!». Los imperiales, en orden, pero contenidos por el refuerzo que ha llegado a salvar a López, ponen alguna distancia. Aveiro se acerca a López: «Sígame señor». Lo conduce por una picada que se interna en el bosque, mientras Ibarra y los demás contienen a los invasores. Los brasileños lo siguen: "E o López, é o López" ("Es López, es López"), y la soldadesca se aprieta en su persecución porque la cabeza del Presidente está premiada con cien libras esterlinas, y todos quieren ganarla. También el general Cámara endereza su caballo tras el Mariscal: no busca el premio en metálico, pero quiere cobrar la pieza grande, dar el jaque mate definitivo).&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;x&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Abriendo senda por la picada, los paraguayos llegan hasta el arroyo, el Aquidabán-niguí. López, agotado y desangrando, cae de su cabalgadura. Apenas puede tenerse en pie, y Aveiro e Ibarra lo ayudan a cruzar la corriente; quieren subirlo por la barranca opuesta pero el considerable peso del presidente se los impide: «Déjeme»", les dice López en guaraní; pero no quieren abandonarlo. Les pide que busquen una subida menos escarpada, dejándolo mientras tanto junto al tronco de una palmera. Llegan los brasileños: un soldado persigue al cirujano Estigarribia por el arroyo, y lo atraviesa de un lanzazo. López trata de enderezarse, pero se desploma cayendo al agua; consigue sentarse y saca su espadín de oro con la mano derecha tomando la punta con la izquierda. Cámara se le acerca y le formula la propuesta de rigor: «Ríndase, Mariscal, le garantizo la vida»; López lo mira con ojos serenos y responde con una frase que entra en la historia: «¡Muero con mi Patria!», al tiempo de amagarle con el espadín. Será éste el último de los crímenes del «monstruo». «Desarmen a ese hombre», ordena Cámara desde respetable distancia. Ocurre entonces una escena tremenda: un trompudo servidor de la libertad se arroja sobre el moribundo eludiendo las estocadas del espadín para soltarle la mano de la empuñadura; el Mariscal, anega en sangre el agua que lo circunda, medio ahogado, entre los estertores de la muerte, ofrece todavía resistencia; el cambá lo ase del pelo y lo saca del agua. Ante esa resistencia, Cámara cambia la orden: «¡Maten a ese hombre!». Un tiro de Manlicher atraviesa el corazón del Mariscal, que queda muerto de espaldas, con los ojos abiertos y la mano crispada en la empuñadura del espadín. «¡O diavo do Lopez!» (¡"Oh! ¡diablo de López!"), comenta el soldado dando con el pie en el cadáver.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;x&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El exterminio de los últimos paraguayos es atroz. El general Roa, sorprendido en el arroyo Tacuaras, había sido intimado. «¡Rendíte, paraguayo danador! (¡Rendite, paraguayo condenado!)»; «¡Jamás!» ...y se deja degollar. El vicepresidente Sánchez, moribundo en su coche, es amenazado. «¡Ríndase, fio da puta...!» («¡Ríndase, hijo de ...!»); el viejo octogenario abre los ojos asombrado; «¡Rendirme yo, yo?», y descarga su débil bastón sobre el insolente: un tiro de pistola lo deja muerto. Panchito acompaña a su madre y a sus hermanos pequeños que han conseguido refugiarse en su coche; hace guardia junto a la puerta. Llegan los brasileños y preguntan si esa mujer es «la querida» de López, y esos niños, «sus bastardo»; Panchito arremete contra los canallas, que sujetan al niño: «Ríndete!» «¡Un coronel paraguayo no se rinde!». Lo matan.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;x&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Elisa Lynch cubre el cuerpo de su hijo. Algún desmandado quie&amp;shy;re propasarse, y la mujer le impone: "¡Cuidado, soy inglesa!". ¡Ah, tiene temores ese mayor Floriano Peixoto de otra cuestión Christie con Inglaterra! La deja en libertad. Elisa buscara esa noche el cuer&amp;shy;po de Francisco Solano para enterrarlo junto al de Panchito en una tumba cavada por sus propias manos. El cadáver del Mariscal está desnudo, porque la soldadesca lo ha desponjado (el reloj de oro que llevaba esa tarde fue mandado como trofeo a la Argentina). Elisa encuentra una sábana de algodón y amortaja los cuerpos queridos. Entre el estrépito de triunfo de los vencedores que festejaban su definitiva victoria. Elisa reza su sencilla oración despidiendo a su compañero y a su hijo. La noche se ha puesto sobre las tremendas escenas de la tarde, y un farol mortecino, llevado por un niño de nueve años, es la única luz que alumbra el sepelio del gran Maris&amp;shy;cal. La guerra del Paraguay ha terminado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;xx&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;xx&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;No. Lo que acabas de leer no es un cuento. Es la vida real. Es parte de las narraciones de «La Guerra del Paraguay» (1865-1870) del historiador argentino José María Rosa. Después de «El Diario de Guerra del Mariscal Cáceres» es el libro más triste que he leído en mi vida. De acuerdo al historiador, la resistencia paraguaya contra la Triple Alianza (Brasil, Argentina y Uruguay) es una de las historias de heroísmo más grandes de la historia universal. También la más sangrienta. Al final de la guerra, cerca del 76% de la población paraguaya había muerto. Apenas 14,000 (2% de los 194,000 sobrevivientes), eran hombres. En la batalla de Acosta Ñu, la penúltima batalla de esta guerra, el Ejército Paraguayo estaba integrado en su mayoría por mujeres, ancianos y niños. Apenas 300 de los 3,500 soldados (en su mayoría niños menores de 12 años) sobrevivieron. Cerro Corá fue la última batalla. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El libro me lo regaló mi gran amigo Mario León, que por estos meses anda derramando su talento de ingeniero por Ciudad del Este y Asunción. Eso es lo bueno de tener amigos en el extranjero: cuando llegan de visita te traen libros que de otra manera no podrías lograr.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-5127591115580176602?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/5127591115580176602/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/11/cerro-cora.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/5127591115580176602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/5127591115580176602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/11/cerro-cora.html' title='Cerro Corá'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SwxnmVQsjjI/AAAAAAAAAPI/Sd3bD8alok0/s72-c/ni%C3%B1os+soldados+del+paraguay.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-5997767048013958718</id><published>2009-11-18T15:09:00.000-08:00</published><updated>2009-11-21T17:10:59.429-08:00</updated><title type='text'>«The Cure en Huancayo» en Huancayo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SwSAdiHv2NI/AAAAAAAAAOQ/HV0IJBbuPoo/s1600/DSC02462.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5405586697615300818" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 180px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SwSAdiHv2NI/AAAAAAAAAOQ/HV0IJBbuPoo/s320/DSC02462.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Soy otra victima del estrés. Salgo de Lima para ir a la 1ra Feria del Libro Zona Huancayo con la incomodidad intermitente de una espina en el pecho. Según el médico es el reflejo de una contractura muscular que desde hace semanas me tiene con la sensación de andar llevando una carga en la espalda. Pero llego a Huancayo y siento que la carga ha desaparecido. A pesar de haber viajado de noche, y a pesar de no haber cumplido del todo la receta del médico porque las pastillas me dejan secuelas de un profundo sueño, siento mi espalda renovada. En cambio, parece que el dolor puntiagudo del pecho se me ha subido a la cabeza y me provoca un ligero mareo. Suelo ir a Huancayo frecuentemente cada año, pero por primera vez en mi vida soy victima del soroche. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SwSBszWaU6I/AAAAAAAAAOY/mU9ey_D9vh8/s1600/DSC02547.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5405588059449873314" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 180px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SwSBszWaU6I/AAAAAAAAAOY/mU9ey_D9vh8/s320/DSC02547.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Me voy a desayunar con mi hermana Zonia a uno de los cafés al paso de la calle Loreto y nos comemos unos tamales blancos con agua de muña. El malestar amaina gracias al mate, pero aún persiste. Compro unas pastillas antisoroche (¿antiroche?), pero me abstengo de tomarlos al leer las contraindicaciones: la cafeína y yo nos llevamos mal. Llego al Centro Comercial Real Plaza con media hora de anticipación para el taller de narrativa que me toca dictar al medio día como parte de la programación de la feria. Juan Carlos Revollar, uno de los organizadores, me da la bienvenida y me presenta a Sandro Bossio, uno de los mejores escritores contemporáneos del centro del Perú, luego a Jorge Salcedo y Juan Carlos Romero, responsables de Bisagra Editores. Me muestran toda la producción literaria de autores de la zona que han publicado este año bajo su sello y celebro con ellos la alegría de ver una fiesta de libros en nuestra ciudad. Luego me invitan al auditorio. Está lleno de jóvenes. Son en su mayoría escolares y universitarios. Había preparado un pequeño discurso porque no confío en mi memoria, pero poco a poco la lengua se me destraba y voy contando como me salga el cómo es que escribí «The Cure en Huancayo» y cómo ha sido mi esforzado, pero incipiente paso de la ingeniería a la literatura. Luego vienen las preguntas y me conmuevo al oír que varios de esos jóvenes han leído el libro, me sorprendo con la apreciación que una niña de cola de caballo y uniforme escolar hace sobre la obra de Juan Rulfo y Pedro Páramo (yo leí ese libro a los treinta y dos y no podría haberlo resumido mejor que ella). Es reconfortante ver que algunos niños disfrutan del placer de leer.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SwSCjhKgITI/AAAAAAAAAOg/Xsx_jZVD8nE/s1600/DSC02504.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SwVOZQPW0qI/AAAAAAAAAOw/MphoVxhMiBs/s1600/DSC02504.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5405813123491222178" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 180px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SwVOZQPW0qI/AAAAAAAAAOw/MphoVxhMiBs/s320/DSC02504.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hay uno que no se va. Flaco, de ojos rasgados, el pelo lacio con un cerquillo, parece un harry potter chino. Hace rato que ha terminado el taller y estoy conversando con algunos jóvenes, pero el chino no se acerca. Parece esperar a ser el último en hablar conmigo. Al final lo hace. «¿Puedo molestarlo?» —dice—. Claro, respondo. «Este año postulé a la UNI y no ingresé —agrega con cara de fastidio—. Me sigo preparando, pero desde que leo literatura cada vez me gustan menos los números. ¿Qué hago?», me interroga como si yo fuese, más bien, su psicólogo. Me recuerda a mí a los 15 años. Con una mochila al hombro, un libro de cuentos en la mano y una tremenda incógnita en el rostro. Se puede hacer las dos cosas, respondo. Me gustaría decirle que se dedique sólo a la literatura, pero no tengo el valor. ¿Acaso yo tengo la autoridad para decirle que haga lo que yo aún no me atrevo a hacer? Para cuando el taller ha terminado estoy mucho mejor. El dolor puntiagudo en la cabeza se ha ido y corro con mi hermana a buscar un restaurante que pueda calmar mi hambre de perro callejero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego viene la presentación del libro en la Casa de la Cultura, en la bajada de El Tambo. El auditorio está ocupado de estudiantes del Colegio Heroínas Toledo y la Universidad Particular Los Andes. Oigo la crítica del Profesor José Oregón del Colegio Salesiano, la del Dr. José Cerrón de la Universidad del Centro, y Jorge Salcedo de Bisagra Editores, respecto a «The Cure en Huancayo» y me emociono. Una niña del Colegio vestida de jaujina declama un poema a Concepción, un coro de estudiantes estalla en carcajadas cuando el Dr. Cerrón lee pasajes del libro; por la noche, hablo de aquello en un set de televisión, frente a la grabadora del Diario Correo. Siento que por momentos como esos todo ha valido la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no todo es perfecto. Aquella felicidad contrasta con las malas noticias que me llegan de Lima respecto a la agonía y la muerte de mi primo César por causa de un cáncer. Hace días que esa situación tiene en vilo a mi madre y mi familia. ¿Cómo alguien que nunca en su vida a bebido ni fumado puede morir de un cáncer a la garganta?, me pregunto ahora frente el auditorio que ha venido a la Feria, a pesar del chaparrón que acaba de empapar Huancayo y le dedico a él la presentación del libro como si eso ayudara en algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por la noche regreso a la feria. El auditorio está abarrotado. Mucha gente ha venido atraída por la programación que anunciaba la presentación de Beto Ortiz y su libro «Por favor no me beses». Pero hace poco se supo que no vendría. En su lugar los «Feedback», una banda de rock de jovencitos, ocupa el estrado. No pasan de los veinte años de edad. El guitarrista, un melenudo casi niño pasea sus dedos por el diapasón y hace trinar a la guitarra eléctrica; la cantante, una joven delgada como un palo, apenas se contornea adormecida por la timidez, pero reproduce a la perfección el canto de Mariska Veres, la voz de «Shocking Blue» cantando Demon Lover. El segunda guitarra anuncia que ahora van cantar «A hard day´s nigth» de The Beatles. Algunos jóvenes del público dejan el auditorio. «Déjenlos. No les gusta lo clásico», recrimina el guitarrista ante la pifia del resto del auditorio. ¿Qué tiene Huancayo que hace que unos adolescentes toquen música de hace más de 40 años? Celebro comprobar que esa vida cultural y bohemia que viví en mi adolescencia no ha cambiado. Siento un placer supremo en caminar sin rumbo por las calles de aquella ciudad, fumar sentado en un banco de la Plaza Constitución, espiar mujeres guapas detrás del telón del anonimato; ver y oír un chaparrón de invierno, sentir el olor de la tierra mojada; escuchar por el walkman a Susan Vega bajo el alero de una casa de tejas esperando que pase el aguacero; devorar un caldo de gallina en un restaurante al paso en la Av. Giraldez. Despertar viéndole la cara al Sol y desayunar un mondongo en el Mercado Mayorista. Huancayo sigue siendo una buena terapia, he pasado tres días ahí y mis achaques se han esfumado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-5997767048013958718?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/5997767048013958718/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/11/cure-en-huancayo-en-huancayo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/5997767048013958718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/5997767048013958718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/11/cure-en-huancayo-en-huancayo.html' title='«The Cure en Huancayo» en Huancayo'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SwSAdiHv2NI/AAAAAAAAAOQ/HV0IJBbuPoo/s72-c/DSC02462.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-2677852343430994093</id><published>2009-11-02T14:22:00.001-08:00</published><updated>2009-11-02T14:33:47.939-08:00</updated><title type='text'>1ra Feria del Libro Zona Huancayo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Su9byv1zwEI/AAAAAAAAAOA/rXZcN2jk08Q/s1600-h/feria+del+libro+de+huancayo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399635405634256962" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 234px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Su9byv1zwEI/AAAAAAAAAOA/rXZcN2jk08Q/s320/feria+del+libro+de+huancayo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Se viene la &lt;a href="http://www.feriadellibro.com.pe/noticias.html"&gt;1ra Feria del Libro de Huancayo&lt;/a&gt;. Del 10 al 22 de Noviembre del 2009, el Centro Comercial Real Plaza Huancayo será el centro de una fiesta cultural alrededor de los libros. Ahora sí, todo está listo. Hasta el mismo Mario Vargas Llosa se ha sumado a las felicitaciones. En carta dirigida a los organizadores, saludó la realización de la feria del libro en Huancayo por los «encomiables fines que persigue para el fomento a la cultura en una importante zona del país». Una gran noticia para quienes estamos ligados a Huancayo y adoramos la literatura. Y una múltiple emoción para mí porque el Viernes 13, de 12:00 a 14:30 horas, estaré participando en un Taller de Narrativa en la que compartiré mi experiencia como narrador venido desde la ingeniería; y porque el sábado 14, de 15:00 a 16:00 horas, será la presentación de «The Cure en Huancayo», en Huancayo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No puedo ocultar mi emoción con la sola idea. Me siento como el hijo que regresa a casa para contarle a sus padres dónde es que había estado todo este tiempo. Volver a la ciudad donde he crecido y vivido hasta los 18 años, de donde me viene el recuerdo de los primeros libros que leí en mi vida; de donde me vienen los recuerdos más memorables de la infancia y la adolescencia, y que están plasmados en mi primer libro, es una emoción doblemente grata y feliz. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Están todos invitados. Pueden participar en la programación y en los concursos de cuento, ensayo y cómic. Las bases se pueden descargar desde la web de la feria: www.feriadellibro.com.pe o desde el perfil de Facebook: www.facebook.com/felizh. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-2677852343430994093?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/2677852343430994093/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/11/1ra-feria-del-libro-de-huancayo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2677852343430994093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2677852343430994093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/11/1ra-feria-del-libro-de-huancayo.html' title='1ra Feria del Libro Zona Huancayo'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Su9byv1zwEI/AAAAAAAAAOA/rXZcN2jk08Q/s72-c/feria+del+libro+de+huancayo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-3896764493034562995</id><published>2009-10-28T17:16:00.001-07:00</published><updated>2009-10-29T07:53:45.746-07:00</updated><title type='text'>Mi techo de eternit</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SujhkdWwdeI/AAAAAAAAAN4/tvrz0Wqx8JM/s1600-h/gaviotas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397812169875158498" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 202px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SujhkdWwdeI/AAAAAAAAAN4/tvrz0Wqx8JM/s320/gaviotas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Lenta, lenta, la gaviota&lt;br /&gt;distante rema su vuelo&lt;br /&gt;derrotada sin derrota&lt;br /&gt;que onda tristeza de cielo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Manuel Scorza&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Despierto odiando el invierno limeño. Con la ausencia del sol se me activa una alergia nasal que suele taparme las fosas y me condena a la sensación de estar agripado. Miro al cielo mientras caliento el motor del auto antes de salir a trabajar. Está nublado desde hace tres días. Es como si en todo ese tiempo Lima estuviera cubierto por un techo de eternit; de esos de asbesto-cemento, plano y mustio; un techo que nos condena a la sombra, a la bruma, al frío. Tres días sin sol, me repito, porque llevo la cuenta y vuelvo a echar de menos un soleado amanecer como los de la sierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué tenemos ese cielo en Lima? Esa fue la pregunta que le hice en la UNI a mi profesor de hidrología alguna vez. Me dijo que el culpable era «El Anticiclón del Pacífico Sur», una corriente que regresa cada año al Perú entre abril y octubre; y que con su alta presión genera la circulación de vientos del sur en dirección al norte, recogiendo la humedad del mar y llevándola justo-justo sobre Lima donde se mantiene condensada en forma de tercas nubes bajas y saturadas de humedad. ¿Y por qué justo en Lima?, continué. ¡Ah!, eso pregúntale a Dios, respondió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún no me he topado con Dios. Pero quizá esa incógnita sea la mayor marca limeña. No creo que exista otra capital que lleve impregnada en su personalidad la imagen de un cielo tan brumoso, frío y húmedo; una ciudad que se vista de gris durante días, durante semanas enteras como si no le importara la existencia del sol; como una persona a la que no le importara salir de casa, enterarse de lo que pasa afuera, en el resto del mundo. Recuerdo mi vuelo Ámsterdam-Lima del año pasado. El avión estaba lleno de turistas europeos. Era junio y era verano. Salimos a las 9 am, con un sol sonriente que no nos abandonó durante todo el viaje, hasta que atravesamos el techo de eternit para aterrizar en Lima. Entonces el sol desapareció. Vi las caras de confusión de los turistas tratando de explicarse a dónde diablos se había ido el Sol tan de pronto, de dónde había aparecido un cielo gris tan denso y tupido. «Saquemos los impermeables, creo que va a llover», le dijo en inglés un gringo a su gringa mientras nos preparábamos para dejar el avión. Le dije que no se preocupara, que en Lima nunca llueve. El gringo me respondió incrédulo. Traté de explicarle, en mi pobre inglés, aquello del Anticiclón del Pacifico Sur. No creo que recuerde mi explicación, pero seguramente recordará aquel cielo en el que parece que va llover y nunca llueve.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo esa historia mientras manejo sobre esta especie de off road en que se ha convertido Tupac Amaru con las obras del Metropolitano. Reniego de Lima otra vez. Entro a Evitamiento y para mi sorpresa el tráfico está liviano, tanto que llego a mi trabajo en La Atarjea media hora antes de lo previsto. El estacionamiento está tan vacío que parece que los únicos seres que habitamos el lugar somos yo y un par de autos. Vuelvo a mirar el cielo. Esta vez lo hago atraído por el graznido de las gaviotas que surcan el techo de eternit. A esta hora suelen ir en bandadas con un vuelo lento y ordenado en dirección a Huachipa, en contra sentido al curso del río Rímac. Lo hacen con una paciencia envidiable, como niños que van a la escuela. Es una imagen reconfortante que por un momento me hace olvidar mi alergia y mi añoranza por el sol. He visto muchas veces a aquellas aves haciendo aquel viaje, pero recién ahora se me ocurre preguntar ¿por qué lo hacen? ¿Por qué luego regresan por el mismo camino? ¿Será por la misma razón que nosotros y el Anticiclón del Pacífico Sur escogimos a Lima como nuestro hogar?&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-3896764493034562995?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/3896764493034562995/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/10/lenta-lenta-la-gaviota.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3896764493034562995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3896764493034562995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/10/lenta-lenta-la-gaviota.html' title='Mi techo de eternit'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SujhkdWwdeI/AAAAAAAAAN4/tvrz0Wqx8JM/s72-c/gaviotas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-8545896889624298575</id><published>2009-10-17T19:34:00.000-07:00</published><updated>2009-10-19T07:33:12.869-07:00</updated><title type='text'>El poder del acetato</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Stx1ASlUBMI/AAAAAAAAANg/ZIuDQB5I5Aw/s1600-h/tocadiscos.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5394315101531800770" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 318px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Stx1ASlUBMI/AAAAAAAAANg/ZIuDQB5I5Aw/s320/tocadiscos.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;Mi hermana se ha reconciliado con su esposo. La noticia no le ha hecho mucha gracia al resto de mis hermanos que han venido a casa aprovechando el domingo. Lo veo entrar en mi casa y no oculto mi incomodidad. Se sienta en la sala, frente a mí. Me saluda. Le respondo fríamente y continúo leyendo los periódicos del domingo. No hablo nada, estoy absorto en la lectura, pero noto que él está incómodo por la forma como lo he recibido. «Uli, en el carro tengo un tocadiscos», me dice de pronto. «¿Lo quieres escuchar?». La propuesta me sorprende. ¿Tocadiscos?, respondo extrañado. Me cuenta que hace unos días compró un tornamesa de manos de un reciclador, por apenas veinte soles, y que le ha acoplado unos parlantes viejos. ¿A quién se le ocurre semejante cosa?, me pregunto mientras escucho los detalles del regateo. Tráelo pues, respondo con indiferencia. Al rato entra a casa y arma el envejecido equipo en medio de la sala con la destreza de un niño que arma un playgo. Saca un disco de acetato. Lo reconozco: es el “Please Please Me” de The Beatles. También ha sido parte del regateo. Lo limpia con diligencia, selecciona el rotor en 33 rpm y lo pone a girar. «The world is treating me, Misery…», canta la voz juvenil de un Paul McCartney. La melodía, la imagen del disco girando en la consola, el sonido de cancha reventada que suena de fondo me hace abandonar los periódicos que leía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que tengo uso de razón, mi casa ha estado llena de música. En los ochentas, cuando yo era un adolescente, mucho de aquello era obra de mi hermano Jaime. El era quien frecuentemente llegaba a casa con un nuevo disco de acetato que compraba o conseguía prestado. Pero no podíamos escucharlo. Para hacerlo teníamos que esperar a que alguien nos prestara un tocadiscos porque, en aquellos tiempos, tener un equipo como ese era un lujo que mi familia no podía darse. Pero lo conseguíamos. Entonces reventábamos la sala. Íbamos de Luis Eduardo Aute a Supertramp, de José José a Reo Speedwagon, de Franco de Vita a la Estudiantina Perú, de Nat King Cole a Wayanay. Luego vinieron los casettes y los discos terminaron en una caja, después vinieron los discos compactos y la caja se refundió debajo de alguna cama. Nunca más necesitamos de un tocadiscos. Cuando nos mudamos a Lima la caja de discos vino con nosotros. Desde entonces, cual lastre conchudo, nos ha seguido en las mudanzas hasta terminar en un oscuro y polvoriento rincón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Ahora escucha esto», me dice mi cuñado. Saca un disco de 12 pulgadas y repite el rito para ponerlo a sonar. Ahora es la voz de Augusto Ferrando. Describe la ubicación de los caballos que están corriendo en un hipódromo. Conforme Santorín, el engreído peruano, va superando la cola, la voz calmada de Ferrando se va transformando en una voz agitada hasta terminar hecha un manojo de llanto y emoción cuando Santorín llega a la meta con 13 cuerpos de ventaja y gana los 3000 metros del clásico "Pellegrini" de Buenos Aires 1973. Me echo a reír ¿Cómo pueden haber discos de acetato con ese tipo de grabaciones? Recuerdo las joyas que tengo en la caja. Voy a sacar unos discos que tengo, le digo a mi cuñado. Corro a mi cuarto. Rebusco los rincones y los encuentro después de varios minutos de tantear. Saco los discos de 45 rpm de “Princesa”, aquel clásico de Joaquín Sabina, cantado por José Antonio Muriel; “En ti” cantado por José María Purón. Están cubiertos de un polvo de años, oliendo a moho. Los limpio, los pongo a sonar en el tocadiscos. Para mi sorpresa ambos discos suenan sin ningún problema. Son versiones que ansiaba escuchar y que nunca pude conseguir en internet o los mercados pitaras. ¡Vamos a conectarlo a mi computadora!, digo. Ahora soy yo el que se transforma en un niño. Desarmo el tocadiscos, lo vuelvo a armar al lado de mi PC, conecto las salidas de audio a las entradas del Sound Blaster y los transformo en mp3.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Río. Hablo con mis hermanos acerca de los recuerdos que nos traen aquellas canciones, los recuerdos que nos traen el resto de discos de acetato que acaban de salir de su sarcófago de cartón. Bromeamos con mi cuñado. A fin de cuentas, todos merecemos una segunda oportunidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-8545896889624298575?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/8545896889624298575/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/10/el-poder-del-acetato.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/8545896889624298575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/8545896889624298575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/10/el-poder-del-acetato.html' title='El poder del acetato'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Stx1ASlUBMI/AAAAAAAAANg/ZIuDQB5I5Aw/s72-c/tocadiscos.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-9151797313332496359</id><published>2009-10-05T15:57:00.001-07:00</published><updated>2009-10-05T20:18:22.872-07:00</updated><title type='text'>Clare Torry, la voz del dolor que nos provoca la muerte</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Ssp5_OnmlHI/AAAAAAAAAMg/iLvpOGnDZHA/s1600-h/Clare+Torry.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389254031265141874" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 256px; CURSOR: hand; HEIGHT: 241px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Ssp5_OnmlHI/AAAAAAAAAMg/iLvpOGnDZHA/s320/Clare+Torry.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; En 1972, en los el estudios de &lt;em&gt;Abbey Road&lt;/em&gt;, Clare Torry improvisó un solo de voz pensando en la muerte. Eso es lo que le habían pedido Alan Parson y los &lt;em&gt;Pink Floyd&lt;/em&gt; durante las grabaciones de &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=iM1Tp8ZtGXU&amp;amp;feature=PlayList&amp;amp;p=FF9223F3016766A4&amp;amp;playnext=1&amp;amp;playnext_from=PL&amp;amp;index=9"&gt;&lt;em&gt;The Great Gig in the Sky&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, una de las canciones más memorables del álbum &lt;em&gt;Dark Side of The Moon&lt;/em&gt;. Sobre los acordes de piano compuesto por Rick Wright, Clare soltó para la posteridad la melodía góspel que resumía el dolor que nos provoca la muerte.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;«Yo era una compositora del staff de EMI —diría ella años mas tarde—, recién salida de la escuela, que había empezado a hacer algunas sesiones vocales. Recibí una llamada telefónica para ir y hacer una sesión para &lt;em&gt;Pink Floyd&lt;/em&gt;. No significaba nada para mí en ese momento, pero acepté y fue arreglado: 7 a 10 pm del domingo 21 de enero, Studio 3. Cuando llegué ellos me explicaron el concepto del álbum y pasaron la secuencia de acordes de Rick Wright. Dijeron: “queremos un poco de canto sobre ella”, pero no sabían lo que querían, así que sugerí meternos en el estudio y probar algunas cosas. Empecé usando palabras, pero ellos dijeron. “oh, no, no queremos palabras”. Así que en la única cosa en la que pude pensar fue hacerme a mí misma sonar como un instrumento, una guitarra o lo que fuera, y no pensar en una vocalista. Lo hice y ellos lo amaron».&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No sólo los &lt;em&gt;Pink Floyd&lt;/em&gt; la amaron. También yo lo hice la primera vez que la oí. Fue en 1989, en la Residencia Universitaria de la UNI, donde vivía. Eran como las once de la noche, y en la soledad y el silencio de mi habitación, mientras trabajaba en un informe de laboratorio, en la radio comenzó a sonar los arpegios de un piano y guitarra en la menor, tan dulce que me distrajo de lo que hacía. La melodía ascendía en intensidad hasta oírse una voz en off diciendo en inglés: «No tengo miedo a morir, en algún momento pasará, no importa. ¿Por qué debería temer? No hay razón para ello, tú te tienes que ir en algún momento». Enseguida, sobre una ondulada melodía en órgano Hammond vino el clímax: una voz negra, llena de ira y dolor, hasta que esa misma voz se fue apagando y a la vez transformándose en un trino de resurrección. Sobre el final, casi como un murmullo una voz dice: «Yo nunca dije que le tenía miedo a la muerte». Yo no estaba triste en ese momento —no tenía porque estarlo—, pero al final de aquella canción me quede helado, tieso, conmovido.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La semana pasada se cumplió un aniversario más de la muerte de mi padre. Por un golpe bajo del destino, hace trece años, me tocó recibir la horrible noticia de su partida y ser el que se los diera al resto de mi familia. Aún hoy se me escarapela el cuerpo cuando recuerdo todo aquello. Pero gracias a aquella canción y a la voz de Clare Torry, aquel recuerdo toma otro matiz; más que miedo, ahora, la muerte me inspira estoicismo, fortaleza, refundación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El viernes me fui a la Noche de Barranco para escuchar a &lt;em&gt;Big Pink. &lt;/em&gt;Los oi haciendo una impecable versión de &lt;em&gt;The Dark Side of The Moon&lt;/em&gt;. Escuché &lt;em&gt;The Great Gig in the Sky&lt;/em&gt; en una perfecta interpretación. Clare Torry, esta vez, tenía la voz de una mujer menuda, frágil, limeña. No puede evitar escribir estas líneas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-9151797313332496359?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/9151797313332496359/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/10/clare-torry-la-voz-del-dolor-que-nos.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/9151797313332496359'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/9151797313332496359'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/10/clare-torry-la-voz-del-dolor-que-nos.html' title='Clare Torry, la voz del dolor que nos provoca la muerte'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Ssp5_OnmlHI/AAAAAAAAAMg/iLvpOGnDZHA/s72-c/Clare+Torry.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-2538786431543855011</id><published>2009-09-23T17:51:00.000-07:00</published><updated>2009-09-24T06:51:42.866-07:00</updated><title type='text'>Aún adoro a Winnie Cooper</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Srt3mTGPj2I/AAAAAAAAAMY/wL9XyGpSLsI/s1600-h/winie+Cooper.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5385029279296753506" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Srt3mTGPj2I/AAAAAAAAAMY/wL9XyGpSLsI/s320/winie+Cooper.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Yo era un adicto a «Los Años Maravillosos». A finales de los ochentas, mientras dividía mi tiempo entre la secundaria y el desconcierto preuniversitario, acomodaba mi horario para estar en casa antes de las 6:00 p. m. y no perderme ningún capítulo de la serie en la pantalla blanca y negra de mi televisor. Era la reencarnación de Kevin Arnold. A pesar de que mi calle sin asfalto, en el centro de Huancayo, no se parecía en nada a los suburbios norteamericanos, a un recién salido de la adolescencia como yo, le era inevitable identificarse con los miedos, los aciertos, los recuerdos; la obcecada manera de cómo Kevin amaba a su vecina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos meses conseguí los DVDs con los 60 capítulos de la primera temporada. Las vi todas. A diferencia de los ochentas en que la emisión televisiva nos condenaba a ver la serie en el orden que se le antojaban a la dictadura de los programadores, de manera que los personajes eniñecían o avejentaban de un día a otro; esta vez la vi en estricto orden cronológico. Mi apreciación cambió. Quizá sea la distancia del tiempo, la madurez que nos inyecta la vida, el peso de nuestra propia experiencia; el hecho es que ahora entiendo la actitud de varios de los personajes. La disciplina, el rigor, la autoridad que imprimían los padres de Kevin, por ejemplo. Los arrebatos socialistas de Karen en el contexto de finales de los sesentas, el humor negro de su hermano Wayne; el temor de Paul a lo desconocido, el dilema del resto de sus amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aún me conmuevo con la voz en off del Kevin Arnold adulto, reflexionando al final de capítulo y con el celestial recuerdo de Winnie Cooper. Después de él yo era quien más la adoraba. Adoraba aquella cabellera negra, larga y lacia que nacía de una bincha hippie, y que le cubría la espalda con un velo de incomparable feminidad; caía rendido ante sus pobladas cejas, sus ojos de muñeca viva, color caramelo; terminaba enternecido con su frágil figura, su liviano andar. Como la huancaína de mi adolescencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de esos 60 capítulos, me consta lo difícil que la tuvo Kevin para conquistarla. Kevin le da un piquito por primera vez en el Capítulo 1, pero tuvo que esperar hasta el Capitulo 36 para que ella, la muy caprichosa, recién le de el «sí». A partir de ahí la historia se torna apasionada, tormentosa; como toda historia de amor que se respete. En el capitulo 40, van a una fiesta organizada por «el Hugh Hefner de la Secundaria Kennedy», fiesta a la que sólo podían asistir parejas y en el que la osadía era jugar una ruleta rusa. La pareja seleccionada debía besarse en «el cuarto oscuro», un cubil con cortinas de cabaret, al fondo de la sala. Les llega el turno a Kevin y Winnie. Hasta ese momento nunca se habían besado, es decir, no habían chapado, para decirlo en peruano; apenas se habían dado un piquito y no pasaban de andar tomados de la mano. Entran al cuarto oscuro. Les dan 5 minutos. Se quedan mudos, no atinan a nada. Afuera el resto de parejas lanzan alaridos de burla. Entonces, Winnie sale corriendo de la fiesta. Kevin va tras ella, pero no logra alcanzarla. Regresa solo a casa con un tremendo sentimiento de culpa, pensando en la vergüenza que le ha hecho pasar a la pobre Winnie. Pero esa misma noche aparece tocando la ventana del cuarto de Kevin. «Dios, por favor, por favor, por favor, que éste no sea otro de esos sueños en que veo a Winnie», dice Kevin incrédulo. Esa noche, se van a caminar al Bosque Harper, y recién allí chapan por primera vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Capítulo 44, Winnie se muda de barrio y de secundaria. Kevin, temiendo perderla definitivamente, pide consejos a sus amigos. «Cómprale un anillo. Con eso, ellas se mantienen fieles», le recomienda Jobson, el donjuán del colegio. Kevin sigue el consejo. Compra el anillo y cuando está por dárselo, ella termina con él. Aduce que viviendo en lugares separados no podrían verse, ni hablar como antes. Despechado, Kevin tira el anillo a la basura y jura que no la va a buscar más. El día de la mudanza, no puede resistirse. Kevin va en búsqueda de Winnie. La encuentra subiendo sus pertenencias al camión. Se despiden. Le dice lo mucho que la ama, lo mucho que significa para él. Al abrazarla, le toma la mano y descubre que Winnie tiene el anillo que días antes había tirado a la basura. «Hasta que Winnie se fue, todo mi mundo estaba a las puertas de mi casa. Pero ahora, tal vez, el mundo tenía que ser un poco más grande», dice la voz del Kevin adulto, mientras el niño camina sujetando la bicicleta sobre el asfalto del vecindario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el capítulo 57 y 58, solté unos lagrimones. Winnie estudia ahora en la Secundaria Jhonson. Por un milagro de los dioses, coinciden con los estudiantes de la Secundaria Kennedy, donde aún estudia Kevin. Ambos colegios van juntos al Museo de Historia Natural. Kevin ve en esa visita la oportunidad de ser la pareja que eran antes, cuando iban a la misma Secundaria, cuando viajaban en el mismo bus. Con ayuda de Paul y sus amigos, logra colar a Winnie en el bus del colegio Kennedy. Pero descubre que todo ha cambiado. Ella se la pasa saludando a sus amigos de la Secundaria Jhonson dentro del Museo, tratando de estar y no estar con ellos. Entonces sugiere que sería mejor que cada quien se fuera con los suyos. Así lo hacen muy a pesar de Kevin. Cuando están por emprender el regreso, Winnie confiesa que se ha enamorado de un tipo que estudia con ella. Termina con Kevin. Él cree que se trata de un mal entendido. Regresa al bus a esperarla, pero, en el asiento vacío de Winnie, descubre el anillo que antes le había regalado. «Entonces supe que la chica de a lado se había ido y que la vida no volvería a ser la misma jamás», dice la voz del Kevin adulto. Pero no se conforma. Él, que en todo ese tiempo se mantuvo fiel, (ya pasaron mas de 22 capítulos desde que le dio el sí), soportando los acosos de Vecky Slater (aquella niña que hasta le golpeaba por no darle bola) y de Madelen Adams (aquella belleza que le hablaba en francés, y por la que media Secundaria Kennedy estaba loco), trata de recuperarla. Arma una fiesta en casa de Paul con la idea de invitar a Winnie y hablar con ella. Pero al enterarse que iba a ir con su nuevo novio, invita a Madelen. En la fiesta, victima de los celos, Kevin baila como un descosido tratando de llamar su atención. «Winnie te está poniendo en ridículo. Es hora de que lo aceptes», le dice una mortificada Madelen y lo abandona. Kevin la manda a rodar. Winnie trata de calmarlo, pero también ella resulta víctima de la discusión. «Nuestra relación no significó mucho para mí», miente un furibundo Kevin. Regresa a casa después de andar sin rumbo por el vecindario. Se va al garaje para estar solo. Ahí encuentra a su padre. Le cuenta todo lo que le ha pasado. Recién entonces, en los brazos de su padre, Kevin llora. Luego va a casa de Winnie. Pide perdón por lo que dijo y se quedan hablando como amigos. «Esa noche platicamos sobre la vida, sobre nosotros. Tal vez no éramos los mismos niños que antes fuimos; pero algunas cosas nunca cambian, algunas cosas pasan y aunque no sabía qué iba a pasar con nosotros, o a dónde íbamos a llegar, sabía que yo no podía vivir sin ella», termina diciendo la voz del Kevin adulto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún adoro a Winnie Cooper. A pesar de semejante maltrato a Kevin, a pesar de tanto tira y afloja, a pesar de tanto perder. A pesar de que Danica McKellar, la actriz que encarnaba a Winnie, haya cambiado tanto. Después de protagonizar películas de segunda, de aparecer de invitada en serie televisivas para el olvido, dejó la actuación y se metió a estudiar a la Universidad de California. Se graduó nada menos que de matemática y publicó un libro: «Las matemáticas no son tonterías: como sobrevivir con la matemática en la educación media sin enloquecer o romperte una uña». El 2005 posó, con bastante ropa de menos, para un catálogo de lencería de la revista Stuff. Nada que ver con nuestra Winnie.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No termino de ver los DVDs de la tercera y última temporada, pero no pude evitar saltarme al capitulo final para escribir estas líneas. Kevin regresa a casa después de haberse fugado con Winnie, en otra locura de amor. Se reconcilia con todos; con el padre, la madre, con Wayne y Karen. La voz del Kevin adulto cuenta el destino de cada quien. Winnie se va a estudiar arte a París. Se escriben durante ocho años, cada semana. Él la va a esperar al aeropuerto después de todos esos años, pero esta vez lo hace junto con su esposa y su hijo de ocho meses. «Las cosas casi nunca salen como lo planeado», reflexiona un Kevin, ya padre de familia. «Uno crece sin darse cuenta. Un día estas en pañales y al otro, ya te has ido de casa. Pero los recuerdos de la niñez permanecen contigo para siempre. Recuerdo un lugar, una ciudad, una casa como tantas otras casas, con un patio como tantos otros, con una calle como tantas otras; y lo curioso es que después de tantos años, sigo mirando atrás y me maravillo». También yo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-2538786431543855011?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/2538786431543855011/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/09/aun-adoro-winnie-cooper.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2538786431543855011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/2538786431543855011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/09/aun-adoro-winnie-cooper.html' title='Aún adoro a Winnie Cooper'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Srt3mTGPj2I/AAAAAAAAAMY/wL9XyGpSLsI/s72-c/winie+Cooper.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-1717305554709008170</id><published>2009-09-08T07:27:00.000-07:00</published><updated>2009-09-08T08:01:18.250-07:00</updated><title type='text'>Regresando de Nuevo Amanecer</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SqZqJjhPuuI/AAAAAAAAAMI/-xupS4VNscs/s1600-h/prof_eathisa022.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379103517326686946" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 184px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SqZqJjhPuuI/AAAAAAAAAMI/-xupS4VNscs/s320/prof_eathisa022.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; «Le dimos 5-3 a los uruguayos», dice don Juan de la Vega mientras maneja la camioneta que nos trae de regreso del “A. H. Nuevo Amanecer”, en las alturas de Pampa de Comas. «Éramos un equipazo: Asca, Fleming, Fernández en la defensa; Benítez, Grimaldo y yo en la volante; Gómez Sánchez, Loayza, Joya, Terry y Seminario adelante», dice repasando la conformación del seleccionado peruano en el sudamericano de 1959 como si el campeonato hubiese sido ayer. «Ahí le empatamos 2-2 a los brasileños, los campeones mundiales de Suecia 58», agrega con tranquilidad, mientras sortea los baches de tierra de las obras de pavimentación en la Túpac Amaru. «Cinco minutos más y les ganábamos», afirma con la seguridad con que adelanta los trenzados buses que saturan la avenida.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mediana estatura, delgado cuerpo: nada hace notar los 75 años que lleva encima. Cuando cumplió 17, lo llevaron a jugar como volante al Alianza Chorrillos y de ahí se lo llevaron para el Ejército. Tres años pasó haciendo su servicio obligatorio, al lado de Mauro Mina, aquel boxeador chinchano que en 1965 llegó a ser el numero uno del ranking de la MBA. «A él y a mí nos daban permiso para hacer nuestro deporte», recuerda don Juan al pasar por Hábich. De ahí pasó a defender los colores del Carlos Concha, el Mariscal Castilla, el Octavio Espinoza, Alianza Lima y la selección peruana. Capitán. Ni más ni menos. En 1959 lo convocaron al Monterrey de México, pero su pase valía tanto que los mexicanos no pudieron pagar. En 1969, jugando por el Octavio Espinoza de Ica, una lesión en la rodilla lo dejó fuera del gramado. «Ese año estuvimos piñas -dice don Juan, frotándose la pierna-. Bazán se rompió las costillas y yo, la rodilla. Ya no pude ir a México 70», agrega lamentándose con la cabeza como si todavía le doliera la rodilla y el corazón.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Nuevo Amanecer”. Así se llama el asentamiento humano al que don Juan me ha llevado por la mañana para revisar un proyecto de agua potable y alcantarillado. Es la primera vez que hemos salido a trabajar juntos. Partimos de La Atarjea, seguimos por la Panamericana Norte, Túpac Amaru, luego la empinada pista de “Pasamayito” hasta llegar a Pampa de Comas. Escaleras de piedra, calles angostas de tierra, casas de ladrillo sin columnas sobre la panza de unos cerros de granito. Desde ahí, Lima se ve más sedienta que de costumbre. Casi tan sedienta como la hinchada peruana que hace más de 27 años no sabe lo que es estar en un mundial de futbol. “Nuevo Amanecer”. El nombre parece una exigencia. Una plegaria. Un sueño. 9 goles a favor, 28 en contra, 10 puntos, últimos en la tabla de posiciones. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con el dinero de su primer contrato como futbolista, don Juan se compró un terreno en Chorrillos. El segundo, se lo entregó completito a su madre. «Para pagar el estudios de mis once hermanos. Dios no me deja mentir», jura para que no queden dudas. Desde que hemos salido de La Atarjea hemos hablado de todo, menos de fútbol. Ahora, mientras regresamos, sólo hablamos de aquello. Maneja la camioneta como quien conduce un balón; se detiene, cuida su derecha, driblea los autos y acelera. «¿Cómo vamos a pedirle a Pizarro, a Guerrero, a Vargas que hagan goles con un seleccionado tan mediocre?», se pregunta con autoridad. «Ellos hacen goles en Europa porque allá tienen monstruos que le hacen buenos paces, balones precisos, medios goles», se responde, también con autoridad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El 10 de marzo es una fecha especial para don Juan. Un 10 de marzo de 1934 nació en Chorrillos, y un 10 de marzo de 1959 enfrentó a la selección brasileña de futbol más grande de todos los tiempos. Castilho, Paulinho, Bellini en la defensa; Nilton Santos, Zito, Orlando en la volante; Dorval, Didí, Henrique, Pelé y Zagallo en la delantera, casi el mismo equipo que ganó el mundial Suecia 58. En esa época el futbol era diferente: se jugaba con delanteros, se jugaba con apasionamiento y se jugaba sin televisión. Por eso no hay videos de don Juan. «Nos entrevistaban por radio», dice y recuerda aquella que le hicieron a su madre antes del partido con Brasil. «Mono, hoy tenemos que ganar. Dale duro a los brasileños», dijo doña María por las ondas de radio, para que todo el Perú lo oyera. Y lo oyeron. Como oyeron los dos goles de Seminario con que Perú empató luego de ir perdiendo. Cinco minutos más y les ganábamos. Como le ganamos ese mismo año a Inglaterra. 4 a 1; 5 a 3 a los uruguayos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;«Este fin de semana me voy a encontrar con el nene Cubillas», dice entrando a La Atarjea. «Con Challe, Casaretto, el Muerto Gonzales, Chito La Torre, Cachorro Castañeda, Chumpitaz, Risco, Julio Melendez. Vamos a estar en la pollada de mi compadre Luis Cruzado que está enfermo». La camioneta acelera con paciencia hasta llegar a la oficina del Equipo Proyectos de SEDAPAL. Yo bajó. «El lunes le traigo la foto que me tomé con Pelé», me dice al despedirse. Yo me quedo preguntando, ¿en que momento se jodió el futbol en el Perú? &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-1717305554709008170?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/1717305554709008170/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/09/regresando-de-nuevo-amanecer.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/1717305554709008170'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/1717305554709008170'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/09/regresando-de-nuevo-amanecer.html' title='Regresando de Nuevo Amanecer'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SqZqJjhPuuI/AAAAAAAAAMI/-xupS4VNscs/s72-c/prof_eathisa022.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-7043705189880837822</id><published>2009-09-02T13:31:00.000-07:00</published><updated>2009-09-02T14:50:25.415-07:00</updated><title type='text'>El Corsario Negro en el Castilla</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Sp7WbpwP_FI/AAAAAAAAAMA/XDrkLXWrQdU/s1600-h/DSC02215.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5376970775679990866" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 180px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Sp7WbpwP_FI/AAAAAAAAAMA/XDrkLXWrQdU/s320/DSC02215.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Lo que más recuerdo del Colegio Castilla era su extensión: veinte hectáreas de libertad. Tenía un patio tan enorme que cuando terminaba el recreo y los estudiantes regresábamos a las aulas, aquello parecía una pista de aterrizaje sin aviones. Ahí cabía el mar de adolescentes que jugaban al futbol, molestaban a las niñas y devoraban papas con ají. Todo al mismo tiempo. Los cercos eran murallas blancas; los jardines, huertos verdes; las aulas, cubiles abrigados de ladrillo caravista, ventanas altas y techos de eternit. 3ro L, 4to K, 5to H; así me sonaba en Huancayo, en los ochentas, el mundo, la vida, la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo que más denotaba su enormidad era el estadio. Entonces era sólo un terreno baldío que se mimetizaba con las toboganes de la Av. Huancavelica y las pocas casas que rodeaban el colegio. Era tan extensa que los profesores recomendaban no adentrarse más allá del pabellón de mujeres, porque entonces se corría el riesgo de terminar extraviado entre el desmonte, con el uniforme roído y un susto en la memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los malos en el deporte, como yo, ese colegio era una sala de lectura. De ahí me viene el recuerdo del primer libro que leí de un tirón: El Corsario Negro, de Emilio Salgari, aquella historia que narra las aventuras de un noble italiano que se hace corsario para vengar al hermano asesinado por el Gobernador de Maracaibo. Lo hace enfrentando villanos en las Antillas, desafiando la selva venezolana, enamorándose de la hija del gobernador. Salgari logró, entonces, recrear para mí el siglo XVI en el contexto de la guerra entre España, Inglaterra y Francia; y logró confrontar para mí, en un mundo de piratas y bucaneros, la lealtad, la valentía, el honor; en contra de la maldad, la avaricia, la traición. Leí aquel libro en los entretiempos del recreo, en la banca de Educación Física, en las esquinas del patio. Para un párvulo recién llegado de Colcabamba, un pueblo ubicado en los páramos huancavelicanos, saber de islas en el Caribe, de imperios en guerra, era todo un descubrimiento; adentrarme en la inmensidad de aquel colegio, explorar los rincones baldíos, los laberintos de la urbe; enfrentar la posibilidad de terminar extraviado, la ilusión de enamorase de la brigadier del 3ro B; me hacia sentir como el Corsario Negro en las Antillas. En la medida que avanzaba la lectura, comparaba la inmensidad de los mares del Caribe con la inmensidad del colegio; los jardines con las selvas de Maracaibo, la hija del Gobernador con “Roxana con Equis”, la brigadier del 3ro B.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, veinticuatro años después, estoy de nuevo en aquel Colegio. Tengo un micrófono en la mano y estoy parado en el patio, en frente de un mar de adolescentes vestidos de plomo y blanco. Debido a la pequeña fama de “The Cure en Huancayo”, me han invitado a participar en las celebraciones de las bodas de oro del Colegio. Reconozco el patio, los jardines, las aulas como si fuese ayer. Miro el rostros de los adolescentes y me reconozco entre ellos; no puedo evitar conmoverme al volver a sentir la sensación de ser niño; al repasar los recuerdos que vienen a mi mente como la sucesión de cuadros de una película ochentera; al ver, al caminar por cada uno de los rincones del colegio. Levanto el micro, saludo a los profesores, agradezco la invitación; suelto algunas palabras que resumen mi emoción, y termino hablando de “The Cure en Huancayo”. Ya una noche antes mi prima me había contado que en la Universidad Privada Los Andes, los alumnos habían escenificado aquel cuento en una versión de teatro. Además, acabo de recibir la invitación para la presentación en la 1ra Feria del Libro Zona Huancayo. Recuerdo lo maravilloso que han significado aquellas noticias para mí. «La vida es circular», me dijo alguien, alguna vez. Hablo del primer libro que he escrito, en el mismo lugar en que leí mi primer libro y siento que la circunferencia de parte de mi vida se comienza a cerrar. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-7043705189880837822?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/7043705189880837822/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/09/el-corsario-negro-en-el-castilla.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/7043705189880837822'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/7043705189880837822'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/09/el-corsario-negro-en-el-castilla.html' title='El Corsario Negro en el Castilla'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Sp7WbpwP_FI/AAAAAAAAAMA/XDrkLXWrQdU/s72-c/DSC02215.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-5657432175866875997</id><published>2009-08-21T13:59:00.000-07:00</published><updated>2009-08-21T14:18:10.193-07:00</updated><title type='text'>Un peruano nunca termina de partir</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/So8Legdw5XI/AAAAAAAAAL4/XUTJx9G6Xq0/s1600-h/babosa+en+la+Atarjea.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5372525499215046002" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 170px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/So8Legdw5XI/AAAAAAAAAL4/XUTJx9G6Xq0/s320/babosa+en+la+Atarjea.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los peruanos debemos tener algún gen que nos obliga a migrar. Solemos ser niños felices, adolescentes fiesteros, jóvenes enamoradizos; hasta que a cierta edad, como algunas aves, generalmente después del colegio o la universidad, ese gen se activa y nos vienen unas ganas de mudarnos fuera del país. La mitad se marcha al otro lado del mundo (siempre se está al otro lado del mundo cuando no se está en el Perú), y la otra mitad se queda en casa deseando suerte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Anoche partió mi hermano. Se fue a estudiar a la Universidad de Pittsburgh, en Pennsylvania – EEUU, para estudiar una maestría en hidráulica. Se supone que pasará dos años allá, pero con el destino nunca se sabe. Lo acompañé hasta la entrada previa a Migraciones. Después de los cementerios, ese debe ser el lugar donde más se llora en el Perú. Algunos de tristeza, otros de felicidad, pero lloran. Los viajeros abrazan a los que lo rodean, reparten besos, promesas; demoran lo más que pueden la partida y luego se van caminando hasta perderse en esa especie de túnel del tiempo, de agujero negro que los succiona de nuestros ojos. Lo último que vemos son sus manos sujetando el pasaporte guindo, agitándose, diciendo adiós. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/So8LJ4RqYYI/AAAAAAAAALw/ce16mFqXrms/s1600-h/babosa+en+la+Atrajea3.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5372525144829485442" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 178px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/So8LJ4RqYYI/AAAAAAAAALw/ce16mFqXrms/s320/babosa+en+la+Atrajea3.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por ese mismo lugar han pasado antes Vico, Alicia, Mario, Susy, Goya, Ely, Enzo, Julio, Magaly. Uno a uno mis grandes amigos, algunas de las mujeres a las que debo mucho se fueron yendo y me dejaron un cerro de recuerdos, abrigados recuerdos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Siempre cuesta afrontar las despedidas. Con mi hermano no fue la excepción. Lo abracé, le reiteré lo orgulloso que estoy de él, y me despedí. No lloré. &lt;em&gt;Boys don´t cry&lt;/em&gt;. «Ya nos vemos en la web», me dijo. Es un buen consuelo. Mis amigos se fueron, pero a cambio me dejaron el placer de escribirles. Exorcizar mis pensamientos desde el otro lado del mundo, tipear letra por letra, palabra por palabra, las cosas que me alegraron o me molestaron el día; los recuerdos que me asaltaron, los chismes que me llegaron, es algo que disfruto sobremanera. «Una autoayuda y una autojoda», como dice Josefina Barrón. Tarde o temprano mis amigos responden y entonces su ausencia vale la pena. «Te escribiré», le respondí a mi hermano. A fin de cuentas, con web o sin web, un peruano nunca termina de partir.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-5657432175866875997?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/5657432175866875997/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/08/un-peruano-nunca-termina-de-partir.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/5657432175866875997'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/5657432175866875997'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/08/un-peruano-nunca-termina-de-partir.html' title='Un peruano nunca termina de partir'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/So8Legdw5XI/AAAAAAAAAL4/XUTJx9G6Xq0/s72-c/babosa+en+la+Atarjea.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-7117992956900351279</id><published>2009-08-10T17:28:00.000-07:00</published><updated>2009-08-10T17:46:40.410-07:00</updated><title type='text'>En el hipocentro de Nagasaki</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SoC9HlW-omI/AAAAAAAAALg/ikDGeF7HJUI/s1600-h/nagasaki2-blog.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368498693810856546" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 206px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SoC9HlW-omI/AAAAAAAAALg/ikDGeF7HJUI/s320/nagasaki2-blog.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hideaki Araki sobrevivió a la bomba atómica de Nagasaki. Lo conocí el 2001 en las aulas de la Universidad Tecnológica de Kochi, Japón, a donde vino a darnos unas charlas sobre el desarrollo urbano de Tokyo, en su calidad de jefe de la Oficina de Planeamiento. Antes de la clase la coordinadora nos adelantó que tuviéramos paciencia con él porque tenía algunos problemas para hablar. La clase empezó con un recuento de las primeras ciudades japonesas y como fueron transformándose a lo largo de la historia, hasta que llegamos a la Segunda Guerra Mundial. Hideaki nos contó que cuando tenía 9 años, el 08 de agosto de 1945, a las 11:02 am, a 30 km de su casa cayó la bomba atómica de Nagasaki. Apenas terminó de decir eso, todos los estudiantes exhalamos un «¡oh!» de sorpresa y admiración. «Sobreviví de suerte -dijo-. Hacia tanto calor que se me ocurrió sumergir mi cuerpo en la arena, como una tortuga. Sólo así logré sobrevivir». Otros no tuvieron esa suerte. Aquel día, murieron más de 74 mil personas y 140 mil, lo habían hecho tres días antes en Hiroshima, tras el hongo atómico: fue el infausto epílogo de la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;64 años después, los rezagos radiactivos aún perduran. Investigadores japoneses descubrieron que los restos de las víctimas de Nagasaki siguen emitiendo radiación. De acuerdo con la agencia japonesa de noticias Kyodo, «un grupo de científicos logró fotografiar con éxito rayos radiactivos en células de personas que murieron en el bombardeo sobre Nagasaki. Kazuko Shichijo, profesor de la Universidad de Nagasaki y miembro del equipo investigador, declaró que con ello se confirma que las víctimas de la bomba atómica estuvieron expuestas a radiación tanto interior como exterior. El equipo estudió muestras anatómicas de siete personas de entre 20 y 70 años, quienes fallecieron a finales de 1945 en condiciones graves después de haber estado expuestos a la bomba en un radio de 500 metros a un kilómetro del hipocentro. Los científicos descubrieron que los rayos alfa, emitidos cuando el material radiactivo se desintegra, aparecían en la imagen como líneas oscuras cerca del núcleo de las células en huesos, riñones y pulmones de la víctimas».&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La bomba de Nagasaki tenía un nombre inofensivo: FAtMan (gordo), pero una potencia brutal. Los 20 kilotones (muy superior a los 13 kilotones de la bomba de Hiroshima), ayudados por la orografía montañosa que rodea la ciudad, redujeron Nagasaki a cenizas. La temperatura en el epicentro llegó a más de 4000 °C, el doble requerido para fundir el hierro. Los vientos que arrasaron las casas como si fueran naipes triplicaron la potencia del tifón más devastador de la historia japonesa. Las casas que soportaron los vientos cayeron ante las llamas, pues la gran mayoría eran construcciones de madera. No quedo nada.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;«A dos millas del lugar donde ocurrió la explosión de 1.500 pies de altura comienza a percibirse la fuerza de la bomba atómica», escribió el periodista estadounidense George Weller, quien logró llegar a Nagasaki un mes después de caer la bomba, (el artículo recién fue publicado en Japón el 2009, pues el original no le fue devuelto al periodista por la censura norteamericana de la guerra, y ofrece un testimonio de la destrucción de la ciudad y los padecimientos de los habitantes causados por la radiación). «En los esqueletos aplastados de la planta de armas de Mitsubishi queda revelado lo que la bomba atómica puede hacer al acero y a la piedra, pero lo que el átomo partido le puede hacer a la carne humana yace escondido en dos hospitales en el centro de Nagasaki», documentó Weller.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SoC8h4PULMI/AAAAAAAAALY/pQ-tJ0fFVuQ/s1600-h/nagasaki1-blog.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368498046043958466" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 208px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SoC8h4PULMI/AAAAAAAAALY/pQ-tJ0fFVuQ/s320/nagasaki1-blog.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Ese año, el 2001, viajé a Nagasaki junto con unos compañeros de estudio. De inmediato quedé sorprendido por la especial belleza arquitectónica de la ciudad, vuelta a levantar, literalmente, de la nada. Fundada por los portugueses, en el siglo XIV, y luego administrada por holandeses, fue durante siglos el único puerto del Japón abierto a occidente. Las montañas verdes rodeando la ciudad, la Estación Central, el transporte público en trenes tipo tranvía, las iglesias cristianas, le daban a Nagasaki un aire de provincia, familiar y acogedor. Visité el Museo de la Bomba Atómica. Me estremecí con la muestra de los huesos de una mano que debido a la alta temperatura se fundió con la botella de vidrio que sujetaba; con las fotos de las sombras que dejaron sobre las paredes, cuerpos y objetos que se evaporaron con el calor infernal; testimonios lacerantes de gente que, aún hoy, padece de las secuelas de la radioactividad. Estuve en el hipocentro, sobre el que hoy se erige una plaza llena de flores, bancas y pisos de ladrillo. La estatua de una madre cargando a su hijo muerto, con la fecha y hora exacta del suceso se yergue a lado de la plaza. Me senté en una banca y le tomé fotografías al hipocentro como tratando de robarle un ultimo testimonio. A pesar de toda la belleza de la ciudad era inevitable no sentir cierta inquietud de estar en un lugar como aquel. Ese día era mi cumpleaños 32. No recuerdo cual fue mi deseo cuando apagué las velas de la torta que me regalaron mis compañeros de clase, pero recuerdo que en la soledad de la habitación del hotel sentí un enorme insomnio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace años, durante una de esas tantas crisis de la guerra fría, Gabriel García Márquez dijo estas palabras que, con tanto loco que anda suelto por el mundo, siguen tan en uso como la amenaza de una nueva bomba atómica: «Propongo que hagamos el compromiso de fabricar un arca de la memoria capaz de sobrevivir al diluvio atómico. Una botella de náufragos siderales arrojada a los océanos del tiempo, para que la nueva humanidad sepa por nosotros lo que no han de contarles las cucarachas; que aquí existió la vida, que en ella prevaleció el sufrimiento y predominó la injusticia, pero que también conocimos el amor y fuimos capaces de imaginarnos la felicidad y que sepa y haga saber para todos los tiempos quiénes fueron los culpables de nuestro desastre y cuán sordos se hicieron nuestros clamores de paz para que ésta fuera la mejor de las vidas posibles y con qué inventos tan bárbaros y por qué intereses tan mezquinos la borraron del universo».&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-7117992956900351279?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/7117992956900351279/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/08/en-el-hipocentro-de-nagasaki.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/7117992956900351279'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/7117992956900351279'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/08/en-el-hipocentro-de-nagasaki.html' title='En el hipocentro de Nagasaki'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SoC9HlW-omI/AAAAAAAAALg/ikDGeF7HJUI/s72-c/nagasaki2-blog.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-1656580590966719469</id><published>2009-08-08T10:03:00.000-07:00</published><updated>2009-08-08T10:16:18.479-07:00</updated><title type='text'>La pasion según Carmela</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Sn2xYQJZ8cI/AAAAAAAAALA/4DBnH63APHw/s1600-h/Lapasionseguncarmela-blog.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5367641361104892354" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Sn2xYQJZ8cI/AAAAAAAAALA/4DBnH63APHw/s320/Lapasionseguncarmela-blog.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;Marcos Aguinis (Sudamericana-2008)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para quienes todavía confían en la solución cubana, ésta novela les cogerá a cachetadas. La novela; narrada alternadamente entre la voz de Carmela, su protagonista; Ignacio, su amante; y la de un narrador omnisciente; cuenta la historia de amor que surge entre ambos: ella, una doctora de la clase alta cubana que abandona al marido y la comodidad de su casa para sumarse a la lucha guerrillera contra Batistas; él, un economista argentino que recala en la isla siguiendo sus ideales libertarios. Tras superar la victoria sobre Batista, al lado de personajes reales como Húber Matos, el ché Guevara, Camilo Cienfuegos, Raúl Castro y el mismísimo Fidel, la pareja debe soportar el avasallamiento y el desencanto de una revolución que ahora les ha robado el alimento, la esperanza, la libertad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Marcos Aguinis (Cordoba, 1935), escritor argentino varias veces voceado candidato al Nobel; además neurocirujano, psiquiatra y músico; ratifica, con esta novela, el compromiso con la mayor de sus causas: la libertad. Ya en su país se ha enfrentado a los populistas más ortodoxos y ha participado junto con Mario Vargas Llosa, Plinio Apuleyo Mendoza en diferentes causas liberales en el mundo. «Ha conquistado un enorme público de lectores, pero también enemigos que no le perdonan los valientes ajustes que, ante pruebas de la evidencia, se impone a sí mismo con juvenil flexibilidad» dice la solapa del libro. Además del Premio Planeta, entre muchos otros, ha obtenido el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, la Plaqueta de Plata de la Agencia EFE (1986). Fue presidente del Programa Nacional de Democratización de la Cultura, con auspicio de la UNESCO. Estuvo en Lima para recoger información que luego utilizaría en su gran novela La gesta del marrano (Planeta-1991), historia que se desarrolla en el Virreynato del Perú en el siglo XVII; «un conmovedor himno a la libertad y una de las denuncias más rotundas contra la discriminación étnica e ideológica», según Lecturia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La pasión según Carmela, está llena de tensión a todo lo largo de la historia; se intensifica en la medida en que aumenta la guerra, como si las grandes amenazas, la violencia de las balas, exaltaran las fibras afrodisiacas, la admiración intelectual y el deseo físico de los personajes, mientras navegan en medio de la pasión y el desencanto cubano. Me quedo con la cita de Chesterton: «Lo que me agrada del gran novelista que es Dios son las molestias que se toma por sus personajes secundarios».&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-1656580590966719469?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/1656580590966719469/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/08/la-pasion-segun-carmela.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/1656580590966719469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/1656580590966719469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/08/la-pasion-segun-carmela.html' title='La pasion según Carmela'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Sn2xYQJZ8cI/AAAAAAAAALA/4DBnH63APHw/s72-c/Lapasionseguncarmela-blog.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-3139675775653115959</id><published>2009-07-18T11:12:00.000-07:00</published><updated>2009-07-19T13:29:01.742-07:00</updated><title type='text'>A mis trentidiez</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SmIQ52-r_pI/AAAAAAAAAKw/zdkdpcPbIjI/s1600-h/neil+armstrong-blog.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5359865092721344146" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 242px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SmIQ52-r_pI/AAAAAAAAAKw/zdkdpcPbIjI/s320/neil+armstrong-blog.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;No recuerdo que estaba yo haciendo dos días después de haber nacido, pero recuerdo bien que Neil Armstrong caminaba en la Luna. Hace cuarenta años de eso, aunque yo prefiero decir trentidiez. «Este es un pequeño paso para un ser humano, pero un paso enorme para la humanidad», dijo Neil después de estampar la huella de sus botas en la arena lunar. Que esas inspiradas palabras le brotaran de la boca antes de ponerse a dar brincos en cámara lenta sobre aquel arenal, y después de haberse cansado de ver la tierra en medio de la noche del universo, se entendió; pero lo que dijo al final de su transmisión, no. «Buena suerte, Mr. Gorsky», fue la frase que soltó al final de su misión. La prensa trató de averiguar a qué venia aquel comentario. Algunos funcionarios de la NASA decían que era una frase trivial, otros que se trataba de una falla en la transmisión de radio, y otros, más acuciosos, afirmaban que era un saludo cachasiento para algún cosmonauta soviético que por aquel entonces también rondaban por el espacio; sin embargo, verificaron que no existía ninguno con ese nombre ni siquiera en el programa especial norteamericano. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Durante años le preguntaron a Armstrong por aquel comentario, y durante años también obtuvieron sólo una sonrisa cómplice como respuesta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recién en 1995, durante una entrevista en Tampa, Florida, Armstrong se animó a explicarlo. Dijo que como Mr. Gorsky había muerto hace varios años, podía contar la verdadera historia. Resulta que una tarde del verano de 1938, cuando Armstrong era un niño y estaba jugando &lt;em&gt;baseball&lt;/em&gt; con su hermano en el patio trasero de uno de los tantos suburbio de Ohio en que vivió (su padre era un auditor estatal y por eso se mudaba periódicamente), la pelota terminó aterrizando cerca a la ventana del dormitorio de los Gorsky, que eran sus vecinos; el pequeño Neil se aproximó con sigilo para recuperarla pues los Gorsky no eran precisamente gente que amara la invasión de su propiedad. Cuando se agacho a recoger la pelota, escucho que la esposa le gritaba a Mr. Gorsky: «¿Sexo oral? ¡¿Quieres sexo oral?! ¡Tendrás sexo oral cuando el hijo del vecino camine en la luna!». &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Moraleja: «Las mejores promesas son esas que no hay que cumplir». &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-3139675775653115959?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/3139675775653115959/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/07/mis-trentidiez.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3139675775653115959'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/3139675775653115959'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/07/mis-trentidiez.html' title='A mis trentidiez'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SmIQ52-r_pI/AAAAAAAAAKw/zdkdpcPbIjI/s72-c/neil+armstrong-blog.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-5449890493563743351</id><published>2009-07-08T16:58:00.001-07:00</published><updated>2009-07-08T17:21:07.648-07:00</updated><title type='text'>Imágenes cuzqueñas</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SlU0PiMzWrI/AAAAAAAAAJ8/jOQfu6q9oH0/s1600-h/choquequirao1blog.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356244773310257842" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 210px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SlU0PiMzWrI/AAAAAAAAAJ8/jOQfu6q9oH0/s320/choquequirao1blog.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Estoy fumando, sentado en una banca de la plaza de armas de Cuzco. Es de noche. Los turistas caminan alrededor de la plaza, se toman fotos en la pileta, filman una y otra imagen. De pronto, una banda de sicuris entra por Plateros; tocan sus zampoñas y bombos, cantan y bailan en zigzag. Un grupo de escolares en vacaciones, arropados con chullos y chalinas, gritan como si hubieran reconocido a algún famoso. Imitan el baile de los sicuris. Ríen, inventan pasos, se acercan a los sicuris hasta ponerse delante de ellos. Siguen bailando, aplaudiendo. Algunos turistas se suman al ruedo. Los demás toman fotos y aplauden al ritmo de unos estribillos en quechua. Parece una fiesta comunal. La banda completa la vuelta a la plaza y deja de tocar. Los escolares piden «otra, otra». Los sicuris empiezan a vender sus discos compactos, los escolares siguen pidiendo «otra, otra» y bailan sin música. Los sicuris, presionados, vuelven a tocar. Los músicos están condenados a trabajar cuando los demás se divierten. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un bus del Expreso Chancas me deja en un paraje habitado por un par de casas de adobe y techo de tejas, en las alturas de Curahuasi, Abancay. El sol cae vertical, solo unas pocas nubes en el cielo, y en frente, alto e inmenso, el nevado Salkantay muestra su sonrisa blanca de 6271 msnm. Estoy en la repartición a Cachora: a un lado el asfalto de la carretera Cuzco-Abancay, y al otro, una vía carrozable de tierra. Un tipo, apoyado en un taxi blanco, con mi nombre escrito en un cartón, me hacen señas. Me acerco. «¿Señor Ulises?», pregunta. Sí, respondo. «Hace más de una hora que lo esperaba», replica. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SlU07I57tqI/AAAAAAAAAKE/on2PSjIXCpE/s1600-h/choquequirao2blog.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SlU1WlT5wBI/AAAAAAAAAKM/ZNf9JDHdsU4/s1600-h/choquequirao2blog.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356245993916055570" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 213px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SlU1WlT5wBI/AAAAAAAAAKM/ZNf9JDHdsU4/s320/choquequirao2blog.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Camino por senderos de eucaliptos jóvenes de la trocha Cachora-Capulijocc, todo huele a sauna. Delante de mí van las mulas, los arrieros y una pareja de esposos franceses: juntos intentaremos llegar a Choquequirao en una caminata de cuatro días y tres noches. El camino por ahora es de pendiente suave, no requiere mayor esfuerzo que un andar pausado. La tarde es fresca, el viento resopla entre los árboles, un riachuelo discurre paralelo al camino. Enciendo el mp3 y en mis oídos resuena New Order. Después de unos minutos descubro que la sensación de paz y libertad que me transmite el «Bizarre love triangle», es la misma que esa canción me transmite en la nocturnidad del Nóctulus. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SlU10avdXTI/AAAAAAAAAKU/UwBysbE6r_k/s1600-h/choquequirao3blog.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356246506474921266" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 206px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SlU10avdXTI/AAAAAAAAAKU/UwBysbE6r_k/s320/choquequirao3blog.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A las dos de la tarde, después de un ascenso casi vertical que empecé en el río Apurímac a las cinco de la mañana, con mi último aliento, exhausto y empapado de sudor, llego a la plazoleta de Choquequirao, una de las ciudadelas perdidas de Vilcabamba, donde los incas se refugiaron a partir de 1536. Considerada tan importante y más extensa que Machu Picchu, descansa indemne sobre el lomo de un cerro a 3035 msnm. No hay nadie más que los franceses y yo en el lugar. Me tiro boca arriba, con las extremidades extendidas. Mi respiración va disminuyendo de frecuencia hasta hacerse normal. Arriba, el cielo azulino media entre las cordilleras; a un costado, el sol calienta la loma y espanta la neblina del bosque; abajo, bien en lo profundo, el río Apurímac ruge mudo y serpentea entre los acantilados de roca. Me incorporo. Recorro los pasajes de la ciudadela, cuarto por cuarto, andén por andén. Palpo las piedras esculpidas en lonjas, sus intersticios. En cada paso celebro haber llegado a la meta de este viaje, aún cuando mi cuerpo no estaba preparado para semejante esfuerzo físico: empezó como un viaje de placer, pero terminó siendo por sobre vivencia. Siento lo que sienten los alpinistas al llegar a la cima. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SlU2LA3rSXI/AAAAAAAAAKc/k4pKeZA8gAs/s1600-h/choquequirao4blog.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356246894667057522" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 206px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SlU2LA3rSXI/AAAAAAAAAKc/k4pKeZA8gAs/s320/choquequirao4blog.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Estoy en Playa Rosalina, remojando mis pies en las aguas del río Apurímac. No hay nadie más alrededor. El río discurre entre rocas redondas y gigantes «como huevos prehistóricos», el agua acaricia con sus rápidos los bordes de las moles de granito, llena con un rumor de vida la profundidad del cañón. Una bandada de loros surca el cielo volando de árbol en árbol. Sumerjo otra vez mi cuerpo en las aguas cuidando no adentrarme en las corrientes, luego me tiro boca abajo sobre una roca con forma de cama para secarme al sol. Miro el reloj, es casi medio día. En Lima, a esta misma hora, mucha gente debe estar lidiando con el tráfico, soportando el mal humor de la ciudad. Yo, aquí, en la profundidad del cañón, en la profundidad de mi mismo, me olvido de todo, no existo excepto para mí. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En Raqaypata, campamento al pie de Choquequirao, es de noche. Augusto, el arriero, cocinero y guía, me avisa que la cena ya esta lista. Entro a la choza de Elizabeth, la dueña del campamento. La mesa de palos cubierta por una manta roja y rayas negras; los poyos de barro a manera de bancas, el techo de paja, el fogón trepidando en una esquina, la ventana minúscula para tanta pared, el humo inundando la habitación. Elizabeth me llama. «Ven, me dice, mira esas luces en Choquequirao». Me acerco. Veo luces en la loma, como gente que camina por ahí. «A veces huaquean de noche, por eso las almas penan», agrega con un tono de terror para asustarme. Sonrió. Me acuerdo de mi abuelo. En ambientes como ese, me contaba historias de terror; yo me quedaba muerto de miedo durante el resto de la noche, imaginando como sería mi encuentro con aquellas almas en pena: quizás ahí empezó mi adicción por los cuentos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SlU3jVtJX1I/AAAAAAAAAKo/azCxXpSkuYo/s1600-h/choquequirao5blog.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356248412088524626" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 251px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SlU3jVtJX1I/AAAAAAAAAKo/azCxXpSkuYo/s320/choquequirao5blog.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Estoy cenando un caldo de gallina. Un par de gringos se suman a mi mesa. Por el acento de su inglés deduzco que son británicos. «La música de por aquí es horrible», le dice en inglés uno al otro. En el lugar suena un interminable popurrí de regetón. Esa es música portorriqueña, le digo en mi pobre inglés. ¡Oh! sí, responde, y me aclara que no se explica cómo esa moda anda por toda América. Me cuenta que son ingenieros ambientalistas, que vienen de recorrer Centro América y que estando en Colombia se alistaron como voluntarios en la reconstrucción de Pisco y que desde entonces no se van del Perú. Les cuento que vengo de escalar Choquequirao, porque ellos vienen de trepar las montañas de Huaraz. «No te preocupes, me dicen, una vez que lo pruebas no la puedes dejar». Terminamos hablando de rock británico, de Pink Floyd, de Roger Water y el concierto en Lima, ellos lo vieron en Bogotá. Mas tarde, en la soledad de mi carpa, me quedo pensando en qué haré en mis próximas vacaciones. Recuerdo lo dicho por los gringos respecto a escalar, quizá la próxima vez debería trepar una verdadera montaña. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace días que quiero hacerle unas preguntas a la francesa, es la única que habla algo de español. Por fin me animo. Me acerco. Esta viendo la nada en la loma de Chiquiscca. Qué significa esto, le digo, mostrándole, en la pantalla del reproductor mp3, el titulo de la canción que tengo en stand by: «Indochine - Bienvenue chez les nus suene». Ríe. «Bienvenidos a la tierra de los sin ropa», traduce. Le explico que es una canción escrita en los ochentas, que habla del Perú y le pido que me ayude a traducirla. Acepta. Se lleva los audífonos a los oídos. «El camino todavía será largo hasta la luna / Los indígenas lo habían predicho debajo de las nubes de niebla / La nariz en el polvo de las barricadas / Bajo la protección policial, quand la liberté…», me dicta. Al final se esfuerza en explicarme que el titulo, según ella, quiere decir bienvenido a la ciudad de los «sinceros», los «sin ropa», insiste, que no se refiere a los andrajosos. Le cuento que Indochine vino a Lima en los ochentas, cuando Lima era un polvorín, que tocaron en el Amauta, en medio de apagones y que lo hicieron porque el único país en que sonaron, después de Francia, era el Perú. «Aquí todo suena bien», dice. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En Pisac, espero el autobús que me llevará de regreso a Cuzco. La gente se arremolina con sus equipajes a la espera del primer bus que se detenga. Una japonesa, consulta su diccionario y se acerca a un vendedor ambulante. «¿Bus, Cuzco?» alcanza a decir. «Sí, sí» responde el ambulante, «Espera ahí». Observo que está sola, se le nota preocupada. Me imagino en su lugar: mujer, sola, lejos de casa, con un idioma ajeno, sin letreros en iconografías japonesas; con las malas noticias peruanas que a veces circulan por el mundo, cualquiera estaría aterrada. Sin embargo, ahí está ella, parada, esperando el bus. Por fin llega uno. Todos se agolpan para intentar subir. Solo queda espacio para ir de pie. Yo subo. Prefiero viajar parado que esperar más. La japonesa duda en subir, al final desiste. El bus se llena cada vez más. Tres alemanas suben desoyendo el consejo de sus amigas. Adentro, celebran el viajar apretujadas. Se toman fotos unas a otras, le piden a una jovencita que les tome otra a ellas. La gente ríe con sus gestos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es sábado por la noche. Las afueras de la catedral del Cuzco esta llena de castillos con fuegos artificiales. Es la novena del Señor de Los Temblores. Cuento hasta dieciocho castillos. Uno a uno, aparecen en escena como actores de teatro delante del público abarrotado en la plaza de armas. Describen luces circulares, colores vivos, encienden de destellos la oscuridad de la noche. Detrás de ellos hay todo un equipo de producción que enciende mechas, estira cuerdas, grita órdenes. Una chispa de más, una mecha no encendida a tiempo, y el castillo será un fracaso. Solo cuando todo sale bien y el público aplaude, los «detrás de escena», celebran: una novena sin fuegos artificiales no es novena. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cualquier calle del Cuzco uno se cruza con extranjeros. Es la ciudad más cosmopolita del Perú. Recuerdo el ultimo libro que leí: «Magallanes, la aventura más audaz de la humanidad» (Stefan Zweig). Colón, con tres calaveras, tardó 36 días en llegar de España a América; Magallanes tardó tres años en culminar el viaje alrededor del mundo, salieron 265 marineros en cinco cúteres, regresaron 18 en un solo cúter: el Victoria. Comparado con el viaje de Colón, Magallanes realizó, de lejos, la mayor proeza humana de entonces. ¿Qué temple lo llevó a aventurarse por mares jamás navegados por hombre alguno? ¿Qué obstinación, qué convicción en el objetivo lo llevó a no regresar nunca? El matrimonio de franceses, los británicos voluntarios, la japonesa de Pisac, las alemanas del bus, todos llevamos algo de Magallanes: las ganas de aventurarse en los mundos que existen más allá del nuestro. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-5449890493563743351?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/5449890493563743351/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/07/imagenes-cuzquenas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/5449890493563743351'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/5449890493563743351'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/07/imagenes-cuzquenas.html' title='Imágenes cuzqueñas'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SlU0PiMzWrI/AAAAAAAAAJ8/jOQfu6q9oH0/s72-c/choquequirao1blog.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-1820662057311688489</id><published>2009-07-01T17:15:00.000-07:00</published><updated>2009-07-07T09:33:04.175-07:00</updated><title type='text'>Comediantes y Martires – Ensayo contra Los Mitos (Juan Jose Sebreli – Buenos Aires 1930)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Skv95wrmOEI/AAAAAAAAAJs/RhYf_1Hlv4E/s1600-h/comediantes+y+martiresblog.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5353651750822099010" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 214px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Skv95wrmOEI/AAAAAAAAAJs/RhYf_1Hlv4E/s320/comediantes+y+martiresblog.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Antes de llegar a mis manos, este libro hizo el largo viaje: Buenos Aires – Pensilvania – Lima. A pedido mío me lo envió mi gran amigo Julio Amenero, ex bajista de Los Grillos de Medianoche, porque en Lima era imposible conseguirlo. Como si aquel viaje le hubiera impregnado más sapiencia, después de leerlo, me quedó el agradable sabor de la irreverencia. Hay algo de suculento en hurgar en la vida de los mitos, cuestionarlos; saber que los personajes, finalmente humanos, no siempre son la colección de buenos ejemplos que, casi siempre, nos ha vendido la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La contratapa dice: «La referencia al libro de Sartre sobre Génet pone en escena el trabajo ejemplar de Sebreli sobre cuatro mitos argentinos: Evita, Gardel, el Che Guevara y Maradona. Cada uno de éstos recibe distinto tratamiento, de acuerdo con un rigor asistemático que Sebreli establece sin poner en peligro la coherencia. Gracias al dinamismo de su prosa, las circunstancias generales y las características de los personajes son observadas en detalle. Vemos desfilar ante nuestros ojos un elenco de contradicciones rabiosas y paradojas flagrantes: el gusto por la alta costura de la "abanderada de los humildes" y su sentido de la venganza; el desganado oportunismo de Gardel y su adecuación a la leyenda después de la tragedia; el gusto por la guerrilla de Ernesto "Che" Guevara en detrimento de sus habilidades como conductor político, la terca imposición de conductas heroicas para olvidar quién sabe qué actitud ética en el combate; los devaneos y alardes de Diego Maradona, la inconstancia y la frivolidad prepotente de sus afirmaciones, la oscilación entre el escándalo y el fraude. Como siempre, como nadie, Juan José Sebreli sabe observar las conductas con precisión microscópica para ofrecernos un ensayo maduro y reflexivo que concierne a todos los lectores lúcidos».&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con este libro, ganador del «Premio: Ensayo Debate Casa de América», Sebreli invita a la fuerza crítica del humanismo. Quizá el análisis más despiadado sea el que le hace al Che Guevara. «El Che fue poco más que un aventurero —dice Sebreli—, un líder egocéntrico negado para la política que fue elevado a la categoría de mito impoluto tras su muerte». Lo llama «idiota político», aclarando que «tal consideración no pretende ser un insulto sino la descripción de determinado comportamiento», refiriéndose a la destreza cuestionada política del Che. Señala documentos históricos, entrevistas, conferencias y el diario personal del Che para presentar a un Guevara muy alejado de la popular imagen legendaria. «Puede decirse que él fue, a la vez, un aventurero, un santo y un héroe, pero no un político».&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me quedo con la conclusión final: «El culto de los héroes es pernicioso porque proclama el fanatismo como virtud, fomenta el odio y la intolerancia hacia el disidente, remite a impulsos inconscientes destructivos y ataca el pensamiento racional y critico. Las pasiones colectivas, los delirios de unanimidad, la fusión tribal provocados por la adoración de los ídolos y la creencia en los mitos, predispone a los regímenes autoritarios y anula en los individuos la conciencia de su libertad y la responsabilidad de forjar su propio destino».&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6509530080122855955-1820662057311688489?l=anotacionesenlaservilleta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/feeds/1820662057311688489/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/07/comediantes-y-martires-ensayo-contra.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/1820662057311688489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6509530080122855955/posts/default/1820662057311688489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://anotacionesenlaservilleta.blogspot.com/2009/07/comediantes-y-martires-ensayo-contra.html' title='Comediantes y Martires – Ensayo contra Los Mitos (Juan Jose Sebreli – Buenos Aires 1930)'/><author><name>Ulises Gutiérrez Llantoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15201920016117234786</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/TFEK-AgCAaI/AAAAAAAAAao/jMb0lCcVMug/S220/foto6.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/Skv95wrmOEI/AAAAAAAAAJs/RhYf_1Hlv4E/s72-c/comediantes+y+martiresblog.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6509530080122855955.post-5094026850876788342</id><published>2009-06-23T17:51:00.000-07:00</published><updated>2009-06-23T18:17:49.870-07:00</updated><title type='text'>Lost in Chicago</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SkF-aSYxXfI/AAAAAAAAAJU/vtLDcKRSCbg/s1600-h/chicago-blog.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5350696822370295282" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 180px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Nr_DstNNXHo/SkF-aSYxXfI/AAAAAAAAAJU/vtLDcKRSCbg/s320/chicago-blog.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hoy voy a pasar el día completamente solo. A 
